FICHA

Título original Mirace Workers
Título en España: Miracle Workers
Temporadas: 2 (20 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2019-2020
Temática: humor
Subgénero: fantástico
Nacionalidad: EEUU
Resumen: Dios está harto de la Tierra que no le da más que problemas y decide hacer estallar el globo, sin embargo, un par de empleados de su sección de “plegarias”, le convence para obtener una moratoria de quince días, apostando que el mundo se salvará si consiguen que dos jóvenes se enamoren y se unan para siempre. Lo que, en principio, parece una apuesta fácil para los empleados de la sección de “plegarias”, se convierte en una verdadera tortura imposible de realizar.
Actores: Steve Buscemi, Daniel Radcliffe, Geraldine Viswanathan, Karan Soni, Sasha Compère, Jon Bass, Lolly Adefope, Mike Dunston, Caleb Emery, Theresa O’Shea, Parisa Johnston, Kevin Wayne, Myles Evans, Leander Suleiman, Yvonne Angulo, Brian Cargle, Brittany Guess, Christine Horn, Duke Jackson, Serene Lee-Sng, Jason MacDonald, Jesse Malinowski, Michael Pierino Miller, Henardo Rodriguez, Lucia Scarano, Benjamin Weaver, Matthew Zuk
Lo mejor: una idea original bien desarrollada.
Lo peor: a pesar de tratarse de una comedia absurdo, en algunos momentos llega a ser demasiado absurda.
Lo más curioso
: la segunda temporada está ambientada en la Edad Media con los mismos personajes.
¿Cómo verlo?: El 29 de marzo de 2019 se estrenó la primera temporada en el canal TNT. Puede ser bajado mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre MIRACLE WORKERS

En estos tiempos de pérdida de fe y de laicismo generalizado, “Dios” parece estar más presente que nunca. Los dioses nórdicos están presentes, a veces transformados en super-héroes (Ragnarok,, en otras se nos recuerda la posibilidad de la “segunda venida de Cristo” (Mesías); muy frecuentemente, los “gestores” de Dios en la tierra aparecen como protagonistas (The new pope, Preacher, El ángel desobediente, Dominion, The Good Place, Damnation, Broken, The Leftovers, Los Genstone, etc, etc). Miracle Workers tiene dos atractivos: un guion relativamente original, sobre una temática muy habitual y un par de actores suficientemente conocidos como protagonistas: Steve Buscemi y Daniel Radcliffe. Sobre estos dos elementos se construyen las dos temporadas de esta serie que nos propone una excursión por el plan divino.

Steve Buscemi es “dios”. Un dios, eso sí, muy particular: apático, inmaduro, desganado, poco empático, en realidad está más próximo a cualquier gestor inmaduro de una startap, voluble, con mala uva (demostrada suficientemente en el Antiguo Testamento, eso sí). La Tierra le trae excesivos quebraderos de cabeza para su “empresa” y, a pesar de que tiene departamentos para resolver todos los problemas, el simple hecho de tener que pensar en este planeta, le deprime, así que un buen día, decide haber estallar la Tierra y concluir la aventura iniciada con Adán y Eva. Dios está auxiliado por su hombre de confianza, un arcángel con el rango de director ejecutivo y una secretaria factótum. En el departamento de “oraciones”, abandonado y olvidado de encuentra “Craig Bog”, un funcionario que intenta hacer lo que puede y atender cada día a algunos “pedidos” recibidos mediante las oraciones. Lleva mucho tiempo allí y sabe que alterar el curso de las cosas puede dar lugar a resultados indeseables, por tanto, procura pasar lo más desapercibido posible y no hacerse muchas ilusiones sobre la importancia de su cometido. Eso contrasta con una nueva empleada novata destinada para revitalizar el departamento, “Eliza Hunter”. Ella es toda ilusión. Cree que las peticiones realizadas mediante la oración hay que procurar satisfacerlas. Son cientos de miles las que se reciben diariamente. Ella atiende, por su cuenta a una de ellas, provocando una catástrofe general y un mal mayor hasta el punto de que el departamento queda colapsado. Sin embargo, ambos consiguen hacerse oír por Dios que acepta una apuesta: renunciara a su proyecto de hacer estallar la Tierra (con lo que se producirán paros y traslados en la “empresa”) si el “departamento de oraciones” logra algo extremadamente difícil: unir a dos personas mediante el amor.

La temática, aparentemente, algo acaramelada, resulta tener una garra extraordinaria. Lo más original es presentar el “cielo” como una empresa pésimamente gestionada y al “creador” como un individuo-chapuza rebasado por su obra, inmaduro y con un ego más hinchado que un pavo real. Algunas de las escenas y de los gags tienen un alto contenido humorístico. Otros, en cambio, pasan discretamente y son demasiado previsibles incluso para que no hagan sonreir.

A Buscemi le cuadra el papel y otro tanto a su pelotón de subordinados. La fotografía no es memorable y los efectos especiales pasan desapercibidos en la mayoría de los casos. Ahora bien, la serie, en su conjunto, es entretenida, especialmente para los que carecen de fe religiosa.

En ocasiones, la astracanada rebasa los límites y se convierte en absurdo puro y simple. En la segunda temporada todo cambia y el escenario se traslada a la Edad Media, aumentando esa sensación de humor absurdo.

No nos engañemos: la que vamos a ver es una crítica al “dios personal” y a su concepción. Crítica fácil, pero mordaz. La media hora en que se prolonga cada capítulo, resulta entretenida, la serie es fácil de ver, tiene algunos giros inesperados y en muchos momentos, incluso, la sonrisa puede transformarse en carcajada. Si tiene una fe religiosa, evítela. Si es escépticos, agnóstico o ateo, no ofenderá a sus creencias… aunque es posible que tampoco le aporte nada más que un divertimento efímero.

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