FICHA

Título original Ares
Título en España: Ares
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2020
Temática: Drama
Subgénero: Sociedades Secretas
Nacionalidad: Holanda
Resumen: Dos estudiantes ingresan en lo que, en principio, creen que es una fraternidad universitaria. Tras la ceremonia de iniciación, poco a poco, se van dando cuenta de que la hermandad ha estado presente desde hace siglos en la historia de Holanda y que sus tentáculos son mucho mayores de lo que inicialmente creían. Pero es tarde para abandonarla.
Actores: Robin Boissevain, Tobias Kersloot, Jade Olieberg, Lisa Smit, Frieda Barnhard, Nils Verkoojen, Florence Vos Weeda, Minne Koole, Dennis Rudge, Janni Goslinga, Steef de Bof, Jip van den Dool, Roos Dickman, Rifka Ledeizen, Hans Kesting,
Lo mejor: una temática original en Europa y con interés conspiranoico.
Lo peor: Excesivamente barroca.
Lo más curioso
: Es la primera serie de Netflix realizada íntegramente en Holanda.
¿Cómo verlo?: Estrenada en Netflix el 17 de enero de 2020. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre ARES

La televisión holandesa no es excesivamente prolífica, así que no es raro que haya tardado en aparecer una muestra de cooperación entre la industria nacional de las series y Netflix. Ares es la primera muestra de los resultados que pueden obtenerse. No es una serie espectacular de las que se pueden recomendar poniendo la mano en el fuego, pero tampoco es una serie del montón. La calificaríamos como “interesante por determinados conceptos”.

El guion está algo en el aire y el débil inicialmente. No se explica el por qué una alumna de medicina, discreta, es llamada a ingresar en lo que, inicialmente, ella y su compañero, piensan que es una simple hermandad estudiantil. ¿Por qué ellos y no otros? La duda se agrava porque, en el curso de la serie se muestra que la inmensa mayoría de integrantes de la asociación son hijos de grandes empresarios, industriales, banqueros, especuladores que han hecho grande a la pequeña Holanda desde el siglo XVI. Si se hace abstracción de este primer defecto del guion, la serie fluye con bastante facilidad, un innegable atractivo y un interés creciente.

En efecto, tenemos como protagonista a una mestiza de holandés y africano, estudia en la universidad medicina y tiene como profesora a una mujer que no la elije entre los cinco becarios que deberían ver mejorada su situación en la enseñanza. Luego resultará que esta profesora es miembro de la hermandad en la que se integra la alumna junto a un amigo. Éste, inicialmente, parece interesado en el grupo, pero, inmediatamente antes de la ceremonia de iniciación, intenta convencer a su amiga de que no ingrese. La iniciación es, en efecto, un conjunto de humillaciones más propias de una novatada estudiantil que como puerta de acceso a una sociedad secreta. Sin embargo, la chica destaca. Es una mujer ambiciosa que quiere mejorar su posición para poder pagar los gastos médicos que genera su madre afectada por una enfermedad mental degenerativa. Su padre no entiende porqué se ausenta tanto de casa y porque, tras ingresar en la fraternidad, el cuidado de su madre haya pasado a segundo plano. La sociedad resultará ser algo muy diferente a lo que, inicialmente, había pensado: se trata de algo más que un grupo estudiantil. Es una asociación que ha estado presente en siglos pasados en la historia nacional holandesa y a la que el país ha debido buena parte de su prosperidad. A lo largo de los ocho episodios conoceremos los secretos de la hermandad y los riesgos que tiene el haber ingresado en ella apresuradamente.

En los EEUU este tipo de temáticas son habituales. El caso del joven estudiante que ingresa en una fraternidad que luego resulta ser una poderosa sociedad secreta se remonta a principios del milenio cuando se supo que el presidente George W. Bush y su padre, también antiguo inquilino de la Casa Blanca, habían pertenecido a Skull&Bones una fraternidad tentacular que influenciaba desde las sombras. En la muy notable película El buen pastor (2006), se alude también a esta asociación y el mismo tema lo encontramos en The Skulls (2000), La hermandad de la justicia (1986), La hermandad (2001), The Row, la hermandad (2018) e incluso en la más que cuestionable película de terror Voodoo (1995). Así que precedentes a esta temática no faltan: pero la inmensa mayoría están elaborados en los EEUU. Incluso en el mundo de las series y en Netflix, existe algún precedente (ver La Orden, Alpha House, Iron Fist).

Lo bueno de esta serie es que mantiene su interés hasta el final, a pesar de que algunos de sus giros sean difícilmente explicable, poco justificables y bastante gratuitos. Pero la serie está correctamente interpretada, el ritmo narrativo es bueno, los cambios de escena constante, no se hace en ningún momento pesada y es fluida hasta el punto de que, casi sin darnos cuenta, la hemos agotado. No es una serie que deje impacto tras verla, pero se ve con facilidad y entretiene, lo cual ya es mucho.

La serie está adaptada para mentalidades conspiranoicas y para gentes atraídas por todo lo que son sociedades secretas, fraternidades ocultas y hermandades siniestras. También para quienes aman cierto barroquismo en la estética (aunque se abusa mucho de este recurso y algunas escenas nos remiten directamente el “último Kubrick”, el de Eyes Wide Shut (1999).

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