FICHA

Título original Messiah
Título en España: Mesías
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2020
Temática: Intriga
Subgénero: Sectas
Nacionalidad: EEUU
Resumen: Un palestino evita con su predicación el bombardeo de Damasco y unos 2.000 seguidores lo toman como profeta y lo siguen hasta la frontera de Israel. Tras ser arrestado desaparece de la cárcel y reaparece en los EEUU en donde su presencia salva a la hija de un predicador. Su fama se convierte en mundial, sin embargo, la CIA desconfía de que se trate de un peligro para la seguridad de los EEUU.
Actores: Mehdi Dehbi, Michelle Monaghan, Beau Bridges, John Ortiz, Jane Adams, Tomer Sisley, Stefania Owen, Sayyid El Alami, Mahdi Chalkhaoui, Christopher Heyerdahl, Melinda Page Hamilton, Farès Landoulsi, Michael E. Stogner, Makram Khoury, Barbara Eve Harris, Poorna Jagannathan, Hugo Armstrong, Assaad Bouab, Kenneth Miller, Wil Traval, Emily Kinney, Nicole Scimeca, Alex Knight, Olivia Taylor, Rona-Lee Shim’on, Jackson Hurst, Ori Pfeffer, Iqbal Theba, Roby Attal, Siddiq Saunderson, David Hight, Stephanie Hill, Nimrod Hochenberg, Debrianna Mansini, Catharine Pilafas, Nabiha Akkari, Jerry G. Angelo, Luis Bordonada, Naby Dakhli, Augie Duke, Abraham Justice, Benjamin Keepers, Khaled Abol Naga, Bonita King
Lo mejor: Consigue mantener el interés hasta el último capítulo.
Lo peor: Una absoluta ambigüedad en el desenlace.
Lo más curioso
: El “profeta”, Mehdi Dehbi es de nacionalidad belga.
¿Cómo verlo?: A través de Netflix. También puede obtenerse mediante eMule.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre EL MESÍAS

Hay algunos elementos en el primer capítulo de esta serie que remiten casi directamente a La Vida de Brian (1980), la genial película de los Monty Python, especialmente, la marcha de un grupo de desarrapados por el desierto, siguiendo al que creen “el Mesías”. Luego, la serie se arregla y consigue que nos la tomemos en serio, para salir a flote durante nueve episodios, mantener cierto interés y terminar por una calculada ambigüedad con tres objetivos: dejar el final abierto, por si la audiencia pide una segunda temporada; contentar a todas las opiniones y no mojarse.

La historia nos presenta un momento en el que las tropas sirias están a punto de bombardear Damasco a punto de ser ocupado por el ISIS. Un predicador afirma que ha llegado “el fin de la historia” y que salvará a la ciudad (y ésta, en efecto, se salva del bombardeo gracias a una providencial tormenta de arena que dura varios días). Cuando se disipa la tormenta, un grupo de 2.000 sirios sigue al predicador, al que llaman Al-Masih, hasta la frontera con Israel en donde son frenados por el ejército judío. Al Masih cruza la frontera y es detenido e interrogado, pero, inopinadamente desaparece de su celda. Todo parece sobrenatural, porque, de nuevo, reaparece en los EEUU, justo en el ojo de un huracán en el curso del cual salva a la hija del predicador: todos los edificios de la población resultan destruidos, salvo la iglesia del predicador. Esto, unido a la desaparición de Israel, hace que los informativos norteamericanos se fijen en él. La CIA y el Mosad también se han fijado e intentan establecer quién es y, sobre todo, cuáles son sus propósitos. Al llegar al último episodio, cuando creemos que todo está resuelto y bien resuelto, de manera racional, se produce el milagro… de ahí la calculada ambigüedad de la serie a la que hemos aludido.

Desde nuestro punto de vista, la serie tiene algunos aspectos interesantes, a pesar de que su elaboración es bastante rutinaria y en algunos momentos, el guion peca de cierto infantilismo o de una ligereza poco creíble. En primer lugar plantea una tema interesante: milenarismo y crisis de civilización con la contradicción entre unas sociedades cada vez más alejadas de lo divino (laicas), pero en las que la superstición ha sustituido a la religión tradicional. En segundo lugar, la serie unifica dos esperanzas escatológicas nacidas de las religiones abrahámicas: la creencia en que llegará el Mesías redentor en el cristianismo y la figura de El Mahdi en el Islam. Pues bien, ahí lo tenemos es Al-Masih, hijo de palestino y judía y cuyo actor (Mehdi Dehbi, con nombre indostánico ha nacido en Bélgica).

Sobre las actuaciones todas son más o menos rutinarias (destacando la de Tomer Sisley como agente del Mosad). La realización tampoco tiene grandes alardes de fotografía o ambientación y es la que hemos visto en muchas series: rutinaria. Es el guion lo que hace a esta serie diferente a otras y, especialmente, porque consigue mantener hasta la última escena el interés del público. Entendámonos: no es una serie excepcional, incluso podría ser calificada como “facilona”, pero el hecho de que mantenga el suspense hasta el final es lo que tira hacia arriba la calificación que con un guion más mediocre hubiera merecido un aprobado. Cada vez es más difícil realizar guiones que fijen al espectador a la pantalla hasta el final: ésta lo ha conseguido.

Gustará a los que se interesen por temáticas religiosas o seudo-religiosas, a los afectados por las concepciones escatológicas o milenaristas, a los que quieren ver productos atípicos y a los que se interesan por escenarios de política-ficción (por que hay un trasfondo político en la serie).

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