FICHA

Título original60 Days In
Título en España: 60 Días dentro
Temporadas: 5 (69 episodios)
Duración episodio: 35 a 60 minutos.
Año: 2016
Temática: reality
Subgénero: prisiones
Nacionalidad: Estados Unidos
Resumen: Un grupo de siete participantes, hombres y mujeres, se comprometen a pasar 60 días como presos en una peligrosa cárcel del condado de Clark en Indiana. Solamente el director de la cárcel y su ayudante saben que son “falsos presos” y están participando en un reality televisivo. Las cámaras nos permiten ver cómo es la vida en una cárcel norteamericana y las reacciones de los participantes.
Actores: documental con personajes reales, Barbra Roylance Williams, R.W. Parka
Lo mejor: en el fondo, es una radiografía del sistema penitenciario norteamericano.
Lo peor: que en EEUU hay 4.000.000 de presos repartidos en distintas cárceles como ésta.
Lo más curioso
: Entre las participantes en la primera temporada, figura la hija de Cassius Clay, el bosxeador conocido con el nombre de “Mohamed Ali”
¿Cómo verlo?: Inicialmente fue emitida por Movistar, actualmente puede verse en Netflix y Atremedia, también puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre 60 DÍAS DENTRO

Las cárceles están de moda (como los narcos) en el mundo de las series. Se han hecho documentales sobre cárceles, sobre mujeres presas, sobre asesinos y asesinas animándolos a que contaran sus experiencias carcelarias y qué les llevó a ellas. Faltaba todavía realizar una fusión entre “el Gran Hermano” y este género: un reality show protagonizado por presos. Movistar lo estrenó en 2018 y ahora la primera temporada de la misma serie -y va ya para seis- está siendo emitida desde el 1 de diciembre por Netflix. Cuesta encontrarla en su catálogo y ni siquiera se han tomado la molestia de promocionarla.

Siete personas, cuatro hombres y tres mujeres, todos muy distintos entre sí, aceptar ingresar en la prisión del Condado de Cralk (Indiana) durante sesenta días. El resto de los presos ignoran que se trata de “falsos presos” y se comportarán con ellos como lo hacen con reclusos recién llegados. Cada uno de ellos dará un nombre y una historia falsos. Ni siquiera el fiscal de Jacksonville o el Tribunal sabrá del “experimento sociológico” y solamente el sherif del condado y el director de la prisión estarán al tanto de la presencia de los falsos presos. Tres de ellas son mujeres (la hija de Cassius Clay, una policía y una funcionaria) y cuatro hombres (un ex marine que quiere ingresar en la DEA, un parado, un afroamericano cuyo hermano menor lleva cinco años preso y un dis eñador gráfico que quiere “ganar amigos”.

Lo primera que llama la atención es que el sistema penitenciario en los EEUU es completamente diferente de los sistemas europeos. Sorprende que los detenidos a la espera de juicio (no es una cárcel de cumplimiento sino, al parecer, sólo para preventivos) se amontonen las 24 horas del día en un espacio reducido en el que las celdas son minúsculas, algunos tienen que dormir en la sala común, y las caldas no tienen más de cuatro metros cuadrados en las que se amontonan cuatro presos. No es extraño que se produzcan incidentes, peleas, asesinatos o que la gente enloquezca por falta de espacio vital. Eso sí, por lo que cuenta una de las participantes, la comida es buena, mejor incluso que la ingerida en los cuarteles de los marines…

Lo segundo que sorprende es le retorcida mente de quien haya podido concebir un espectáculo de este estilo. Es cierto que hoy abundan los “productos de síntesis” en el mundo de las series, pero “fusionar” Gran Hermano con “Vis a vis” parece excesivo incluso para la televisión norteamericana.

Para facilitar el experimento, un grupo de televisión, “convive” con los presos para garantizar mejores tomas y, sobre todo, saber si se trama algo o los “falsos presos” han sido identificados. Sorprende el constatar que al cabo de pocos días, algunos se los concursantes se han integrado perfectamente, otros parecen haber enloquecido y los hay, incluso, que se sienten mejor en la celda de aislamiento que en compañía de presos, parte de los cuales, están visiblemente afectados en su ánimo por el régimen penitenciario o por las drogas que han consumido y que siguen consumiendo a espuertas.

El espectador se siente cautivado por lo que ve: seguramente nunca ha presentido que una cárcel de preventivos fuera un lugar tan hostil y absurdo: 24 horas conviviendo en un espacio cerrado y permanentemente vigilado por videocámaras. Algunas son de los años 80, otras de principios del milenio. Todo parece propio de una cárcel victoriana próxima al Est End londinense por donde se paseaba y destripaba, el viejo Jack. Increíble.

La serie gustará los que quieran conocer un poco mejor a los EEUU. Gustará también a los amantes de los realitys (después de un producto así solamente queda plantear otro de estos espectáculos en la estación espacial o en un submarino). Y, finalmente, supondrá una nueva vuelta de tuerca para los que quieren ver productos nuevos, por desmadrados y absurdos que sean.

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