FICHA

Título original The Irishman
Título en España: El irlandés
Temporadas: largometraje
Duración episodio: 209 minutos.
Año: 2019
Temática: biopic
Subgénero: gansters
Nacionalidad: EEUU
Resumen: Un ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial, de origen irlandés, que sirvió en Italia, empieza a trabajar para la mafia, primero en pequeños trabajos, hasta que, poco a poco va escalando posiciones y se convierte en hombre de confianza de uno de los padrinos de Nueva York, el cual le presenta al presidente del sindicato de camioneros, Jimmy Hoffa. El irlandés se convertirá en guardaespaldas y hombre de confianza del sindicalista y resultará directamente implicado en su desaparición.
Actores: Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci, Stephen Graham, Harvey Keitel, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Ray Romano, Kathrine Narducci, Jesse Plemons, Jack Huston, Domenick Lombardozzi, Jeremy Luke, Gary Basaraba, Steve Van Zandt, Welker White, Action Bronson, Chelsea Sheets, Kate Arrington, Sebastian Maniscalco, Stephanie Kurtzuba, Aleksa Palladino, Marin Ireland, Jake Hoffman, Paul Ben-Victor, Louis Cancelmi, Aly Mang, Jennifer Mudge, Patrick Gallo, Rebecca Faulkenberry, Larry Romano, Margaret Anne Florence, Barry Primus, Bo Dietl, J.C. MacKenzie, Thomas E. Sullivan
Lo mejor: resume el ocaso del fenómeno del gansterismo a partir de los años 80.
Lo peor: el rejuvenecimiento digital de los protagonistas
Lo más curioso
: el guion está elaborado a partir de la obra de Charles Brandt I Heard You Paint Houses.
¿Cómo verlo?: Se ha estrenado con tres semanas de diferencia en salas de cine y Netflix (el 27 de noviembre de 2019). Puede obtenerse mediante eMule.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre EL IRLANDÉS

No hablaríamos de esta película en una web dedicada a documentales y a series de televisión de no ser porque ha sido producida y lanzada internacionalmente por Netflix, uno de los gigantes del sector del entertaintment en streamming y porque, por su formato y metraje bien podría haber sido presentada como miniserie de televisión. Su duración, tres horas y media, hubiera dado para cuatro capítulos, sin forzar ninguno de los estándares del mundo de las series. Resulta excesiva tener al pública durante tres horas y media sentado ante una pantalla, especialmente, cuando resulta evidente que algunos elementos de la película han sido cortados, o simplemente podados, para evitar que el metraje superase las cuatro horas. Por lo demás, el arco de tiempo que nos muestra la serie hubiera dado para un espectáculo como Boardwalk Empire que, en el fondo, trataba del mismo tema: los gansters y su control sobre la sociedad norteamericana a lo largo de la mayor parte del siglo XX.

Otro elemento que nos anima a tratar aquí es por la inédita diferencia entre la fecha de estreno en cines (1 de noviembre de 2019) y en televisión (27 de noviembre). Lo que induce a pensar que Netflix está intentando una nueva estrategia. Es cierto que las salas de cine se están poniendo cada vez más imposibles: público maleducado, ruidos y elementos que distraen al espectador, teléfonos móviles que funcionan, graban incluso escenas, suenen en el silencio de la sala, público que aplaude y cree que está en su casa realizando comentarios en voz alta. Ir al cine, hoy, es cada vez más pasar por un experimento sociológico que pone a prueba los nervios y sitúa ante la panorámica de como está nuestra sociedad. El cine se ira extinguiendo -o bien reconduciéndose a salas en las que se expliciten las prohibiciones y custodiadas por seguratas fornidos- y las fechas de estreno en cines y de reproducción en televisión se irán acortando, hasta fusionarse. E incluso es probable que, en el futuro, el estreno en streammings sea anterior a la proyección en salas y estas se conviertan en lo que fue hace medio siglo el “cine de restreno”.

Sea como fuere, de lo que se trata es de comentar esta película, que no es una cinta normal, sino de una calidad superior a la media, tanto por lo que cuenta, como por cómo lo cuenta y, sobre todo, por quién lo cuenta. Lo cuenta Martin Scorsese, poniendo ante los focos a Robertt de Niro, Al Pacino, Joe Pesci, Harvey Keytel… Una película con estos protagonistas era imposible que saliera mal.

Se trata de una película relativamente histórica sobre la mafia italiana en los EEUU en los años de la postguerra y que abarca hasta principios de los 80. Nos habla sobre el período dorado de la delincuencia organizada en los EEUU y sobre el inicio de su declive. El “irlandés” (Robert de Niro) es “Frank Sheeran”, ex combatiente que hizo la guerra en Anzio y en operaciones posteriores en Italia. Allí aprendió a hablar italiano y eso le facilitó las primeras relaciones y contacto con el crimen organizado en EEUU. Un mafioso lo tomó bajo su protección y le encargó trabajos “ejecutivos” contra clanes rivales. En un momento dado, el irlandés entra a trabajar como guardaespaldas del presidente del sindicato de camioneros, Jimmy Hoffa, con el que terminará fraguando una buena amistad, lo que no será óbice para que participe en su misteriosa desaparición que, aún hoy, en los EEUU es un misterio que sigue en interés al asesinato de JFK o a los atentados del 11-S. En el fondo, la película se justifica para dar una explicación a esta desaparición.

A lo largo de las escenas, vemos a los mafiosos, no solamente en sus actividades “profesionales”, sino también en sus relaciones familiares, los vamos acompañados de sus esposas e hijos y, como suele hacer Scorsese, lo que nos muestra es el lado humano de los mismos mafiosos que ejecutan y disparan sin dudarlo.

El ambiente de los años 50-80 está perfectamente reconstruido. El problema es que los protagonistas andan cerca de cumplir 80 años y ha sido necesario recurrir al software de rejuvenecimiento facial. Eso hace que algunas escenas tengan defectos visibles, porque una cosa es reconstruir un rostro y otra muy distintas hacer que los movimientos de una persona de 30 años sean los mismos que los del actor al borde de los 80. Por otra parte, estas reconstrucciones distan mucho de ser perfectas y los actores -en “modo joven”- pierden expresividad y hay algo de “falso” en sus actuaciones. Este problema es lo que hurta a El irlandés del sobresaliente. Sorprendentemente, las mujeres de los mafiosos se conservan mucho mejor que sus maridos y apenas cambian. En fin, que lo digital no lo resuelve todo, sino que, incluso, en ocasiones, contribuye a hacer vulnerable una película.

Por otra parte, el metraje excesivo es otro de los problemas, porque, incluso, se nota perfectamente que han sido eliminadas algunas escenas para aligerar la cinta. El papel, por ejemplo, del hijo de Jimmy Hoffa (interpretado por Jesse Plemons) queda muy en el aire y hubiera podido eliminarse… o bien ampliarse hasta dar un sentido a su presencia. Insistimos en la idea inicial: la película de tres horas y media es demasiado larga para su estreno en salas y hubiera podido transformarse en miniserie. Al querer abarcar uno y otro formato, ha sido necesario aplicar recortes que han hecho incomprensibles o superfluos algunos personajes y fragmentos.

La banda sonora tiene como pivote central, In the Still of the Night, un clásico de los 50 que se repite casi obsesivamente y que abre y cierra la cinta. Hubiera podido intentarse un acompañamiento más original que fuera relevante por sí mismo.

Película notable, para verla, disfrutarla e incluso que sirve como incentivo para ampliar datos sobre los personajes que van apareciendo. Película clásica de gansters, pero que nos los muestra en distintas etapas y situaciones de sus vidas. Algunos la consideran el testamento cinematográfico de Scorsese. No lo es, como tampoco es un retorno a la trilogía de El Padrino, pero sí es, en cualquier caso, una muy buena película. Un consejo: verla a través de Netflix tiene como ventaja el que uno mismo pude dosificarse la extensión de los capítulos. Resulta muy duro, incluso en el hogar, estar durante tres horas y media pegado a la pantalla. ¿Hemos llegado al formato “miniserie autoadministrable”?

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