FICHA

Título original: Summer of Rockets
Título en España: Un espía entre nosotros
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2019
Temática: espionaje
Subgénero: guerra fría
Resumen: Un inventor de audifonos y equipos de localización conoce a una familia de la aristocracia con la que sintonizan. Pronto, el inventor es contactado por la inteligencia británica para que investigue exactamente qué es lo que ocurre en el interior del domicilio familiar, pero le asalta la duda de para quién está trabajando verdaderamente.
Actores: Toby Woolf, Keeley Hawes, Janine Catterall, Linus Roache, Timothy Spall, Toby Stephens, Jordan Coulson, Robert Ashe, Will Payne, Mark Bonnar, Lucy Cohu, Julian Holloway, Ronald Pickup, Lily Sacofsky, Gary Beadle, Claire Bloom, Suanne Braun,
Lo mejor: Una vez más Keeley Hawes se supera a sí misma y Tobby Stephens no le va a la zaga
Lo peor: Algunos defectos de guionización
Lo más curioso
: Los episodios históricos que se cuentan están inspirados en hechos reales, aunque no coinciden en el tiempo.
¿Cómo verlo?: A través de Filmin desde el 30 de octubre de 2019. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos o comprarse en DVD.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre UN ESPÍA ENTRE NOSOTROS

Notabilísima producción de la BBC a la que solamente le falta un ápice para llegar al sobresaliente. La dirección y guionización son obra de Stephen Poliakoff que ya antes había ofrecido alguna otra serie sobre la Guerra Fría (Cerca de tu enemigo) y aquí incluye algunos elementos autobiográficos. Él, como el protagonista, “Samuel Patrukhin”, es judío de origen ruso, muy sensibilizado por la época comunista y, se dedicó durante un período de su vida a la fabricación de instrumentos auditivos para sordos y a los primeros y primitivos buscapersonas. Poliakoff (y su esposa que es la que da el aspecto definitivo a los guiones) une estos elementos de carácter personal y los recuerdos que tiene de algunos episodios de su infancia. Vale la pena decir, desde el principio, que los episodios a los que hace alusión esta serie ocurrieron realmente, aunque no se superpusieron en el tiempo.

La serie se sitúa en 1956-58. Los ingleses han atacado junto a franceses e israelitas, el canal de Suez (momento en el que está ambientada la serie The Hour) y han debido retirarse inmediatamente por la presión internacional orquestada por los EEUU y la URSS. Tras perder la India y estar en pleno proceso de descolonización -frecuentemente traumático- bruscamente se dan cuenta de que ya no representan nada en política internacional. No solo eso: saben que en el interior de sus servicios de inteligencia, incluso, se han infiltrado agentes soviéticos y que han llegado hasta el entorno de la Casa Real (episodio perfectamente recogido en Espías de Cambridge). También en aquel momento, la afluencia de inmigración africana al país desencadenó los primeros incidentes raciales con los “teddy boys”. Y, para colmo, en esos mismos años se tenía a la guerra nuclear como algo que podía estallar en cualquier momento. En este contexto, algunas fuerzas políticas, sociales y militares del Reino Unido quisieron dar un “golpe de timón” a la situación. Todos estos acontecimientos están presentes en esta serie y constituyen su trasfondo histórico (que, como hemos dicho, no fue coincidente en el tiempo).

La serie nos muestra a “Samuel Petrukhin” (Toby Stephens), inventor y director de una pequeña compañía de fabricación de audífonos que cuenta, entre otros clientes, con Winston Churchill y otras destacadas personalidades de la sociedad británica. Su esposa tiene algo de sangre aristocrática y él, de origen judío-ruso, aspira a relacionarse con la alta sociedad británica y dejar atrás a la clase media a la que pertenece. Por eso insiste en que su hija asista a bailes y recepciones con la Reina, algo a la que ella no tiene mucho interés. “Samuel” conoce a la familia de Lord Wallington y pronto sintoniza con ellos que lo invitan a varias de sus fiestas. Bruscamente, se da cuenta de que es seguido por un vehículo. Intentarán reclutarlo para la inteligencia británica para que les informe de todo lo que ocurre en el interior de la mansión de los Wallington. Ellos, por su parte, también tienen un drama personal: su hijo ha desaparecido desde hace unos años y, especialmente la madre, “Kathleen Shaw” (Keeley Hawes). “Samuel” se ve obligado a hacer algo para lo que no está interesado, ni sirve, con la promesa de que el gobierno comprará una partida importante de sus buscapersonas. Los Petrukhin y los Wallington sintonizan en un momento de gran tensión política, social y étnica.

La serie está brillantemente ambientada en la segunda mitad de los 50 (aunque algunas de las cosas que cuenta corresponden a los años 60). Las actuaciones de todo el cuadro de actores son convincentes y es una serie que incita a proseguir. Solamente en el último capítulo se tendrá una conciencia exacta de lo que ha ocurrido y de por qué ocurre. El interés y la tensión se mantienen hasta las últimas escenas.

Ahora bien, el espectador atento notará algunos defectos de guionización que, si bien no se perciben mientras dura la trama, al concluir los créditos del último capítulo, son fácilmente reconocibles por el espectador que medite sobre lo que acaba de ver. Son estos defectos los que impiden una calificación de sobresaliente, pero si admiten un notable alto. Es igualmente cierto que algunos momentos parecen lentos, pero la calidad de las interpretaciones minimiza este problema.

Serie adaptada para los que aman el cine de espionaje y las temáticas sobre la Guerra Fría. Gustará también a los que disfrutan con el modelo de producción de miniseries de la BBC y, claro está, con los que admiran a alguno de los actores que aparecen en la trama.

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