FICHA

Título original: Living with Yourself
Título en España: Cómo vivir contigo mismo
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 20-35 minutos.
Año: 2019
Temática: comedia
Subgénero: futurista
Resumen: Un publicista vive un momento de falta de creatividad en su trabajo que se une al cansancio por la rutina familiar y a los intentos vanos porque su mujer quede embaraza. Acude a un spa en donde se equivocan de tratamiento y crean un clon de él mismo, una especie de versión mejorada de su personalidad. Pronto él y su mujer entienden lo difícil que va a ser la convivencia con el clon.
Actores: Paul Rudd, Aisling Bea, Desmin Borges, Karen Pittman, Zoe Chao, Joseph Bessette, Rob Yang, Emily Young, Gopal Lalwani, Eden Malyn, Roger Anthony, Adam Butterfield, Clark Carmichael, Ginger Gonzaga, Peter Grosz, Kelvin Hale, Michael Patrick Hart, Becca Lish, Collin Meath, Larry Petersen, Ruibo Qian, Gabrielle Reid, Daymien Valentino
Lo mejor: el papel doble de Paul Rudd como protagonista.
Lo peor: en algún episodio la comicidad cae por debajo de lo deseable
Lo más curioso
: escrita y dirigida por Timothy Greenberg
¿Cómo verlo?: Estrenada en Netflix a partir del 19 de octubre de 2019.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre CÓMO VIVIR CONTIGO MISMO

Serie ligera estrenada por Netlifx mucho más interesante, entretenida y cuidada que otros estrenos del mes de octubre de 2019. Al menos nos sitúa ante un tema que ha ocupado durante mucho tiempo a la ética y a la filosofía: la dificultad de convivir con uno mismo o lo que es lo mismo: “tú eres tu propio enemigo”. Podríamos decir que esta serie es la antítesis de la famosa obra de teatro de Jean Paul Sarte, A puerta cerrada, en la que el tema es “el infierno son los otros”. Aquí “el infierno es uno mismo”.

Si este es el leit-motiv de la serie -al que hay que agradecer su claridad de intenciones desde los primeros minutos- cabe decir algo más sobre su argumento. Un hombre casado, de mediana edad, empieza a sufrir los estragos de la rutina y la falta de perspectivas. Su creatividad se ha agotado, su mujer le exige efectividad en un tratamiento para la fecundación in vitro, la vida laboral y matrimonial se ha convertido para él en una rutina asfixiante y ya no sabe qué hacer. Un compañero de trabajo la recomienda un tratamiento paga reforzar la personalidad y ganar atractivo. Cuesta 50.000 dólares. Él no tiene el dinero, pero si la cuenta de su mujer. El Spa está instalado en una zona comercial bastante miserable y quienes lo gestionan son un par de coreanos que se equivocan en algún momento, con lo que en lugar de generar una sensación de satisfacción, efectividad y encanto en el cliente, lo que hacen es crear un clon de ese mismo cliente. Les ha pasado en otras ocasiones e incluso tienen un cementerio de clones en las inmediaciones, pero, por los motivos que sea, en esta ocasión el clon sobrevive y reproduce la memoria, los gustos, la personalidad integral del original que despierta envuelto en plásticos film y consigue llegar a su casa… que ya ha sido ocupada por el clon.

A partir de este planteamiento inicial se desarrolla esta serie con capítulos de similar longitud (nunca más de media hora) y que, sin ser una comedia de situación, tiene algunos elementos que lo evocan. Además de plantear el problema filosófico de “yo soy mi peor enemigo”, la serie es efectiva y consigue transmitir su intención inicial: empatizar con el personaje -con ambos-, asistir a una serie de giros tragicómicos -el primer de los cuales el que el spa viene a ser la consabida chapuza oriental con una política comercial de Todo a 1 euro– y, en definitiva, entretener y, en algunos momentos, divertir.

Lo mejor de la serie es la actuación de Paul Rudd quien hace veinte años ya llamó la atención por su presencia en las últimas temporadas de Friends (fue el último novio de “Phoebe”)y que ahora, no es que haya mejorado, porque ya partió con un estilo y una comicidad depurados. La serie puede considerarse como una “obra de autor”, Timothy Greenberg, que oficia de creador, guionista-jefe y director. Hasta ahora es su trabajo más ambicioso en su todavía corta carreta en el mundo de las series (esta es su primera participación).

Serie “menor” en el sentido de que no se ha invertido un gran presupuesto, ni hay alardes en ningún sentido. Todo en ella es discreto, pero consigue ampliamente su objetivo de entretener, e incluso, de hacer pensar en lo que sería nuestra vida si apareciera alguien exactamente igual a nosotros… y un poco mejor que nosotros.

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