FICHA

Título original: Camelot
Título en España: Camelot
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2011
Temática: aventuras
Subgénero: medieval
Resumen: Resumen seleccionado sobre la temática del Rey Arturo y las andanzas de sus caballeros, tomando como punto de partida la muerte del Rey Uther Pendragon, la extracción de Excalibur, la victoria sobre su hermana Morgana y sobre las fuerzas que la apoyaron, las acciones mágicas de esta para recuperar el trono, los amores entre Arturo y Ginebra, y la muerte de varios de los protagonistas en los últimos episodios.
Actores: Jamie Campbell Bower, Tamsin Egerton, Joseph Fiennes, Eva Green, Claire Forlani, Sinead Cusack, Sebastian Koch, James Purefoy, Peter Mooney, Diarmaid Murtagh, Clive Standen, Philip Winchester, Jamie Downey, Lara Jean Chorostecki, Daragh O’Malley, Chipo Chung, Sean Pertwee, Colin Maher, Tyler Kennington
Lo mejor: Los dos primeros capítulos
Lo peor: el que la serie quedó sin continuación y no hubo segunda temporada.
Lo más curioso
: fue lanzada el 25 de febrero de 2011, por Starz de EEUU, Canal 4 del Reino Unido y la CBC canadiense
¿Cómo verlo?: Fue emitida en España por Movistar, SYfy y luego por Antena 3 Actualmente puede encontrarse mediante programas de intercambio de archivos y comprarla en DVD

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre CAMELOT

Sobre el Rey Arturo, los caballeros de la Tabla Redonda, el ciclo del Grial, se han hecho tantas versiones que aburre enumerarlas. De todas ellas, sin duda, la película Excalibur (1981) ha sido la versión más perfeccionada que una perfecta realización a cierta fidelidad al texto originario del relato medieval. A rebufo de Excalibur, vino un aluvión en los años 80 y 90 de secuelas y precuelas para la pequeña y la gran pantalla. Nada especial. Algunas, verdaderos bodrios. Y  en 2011, de la mano de Starz, llegó esta serie que pronto pasó por varios canales en España sin dejar una gran huella (hay que reconocerlo). De hecho, a pesar de que las críticas fueron buenas, lo cierto es que la serie terminó abruptamente después del décimo episodio con la muerte de Leontes de Cameliard, Morgana le asesta una puñalaica a Igraine, Sybil es ejecutada y Arturo expulsa a Morgana. ¿Spoiler? En absoluto, porque lo importe es cómo se llega a este final circunstancial, a la vista de que el final real de la serie nunca será filmado.

Dicho todo esto, vale la pena decir algo sobre el planteamiento: tenemos a un Rey Uther Pendragón que es envenenado por Morgana a poco de comenzar el relato. Merlin no llega a tiempo para ayudarle, pero si para hacerle firmar el testamente en el cual entrega la corona a su hijo Arturo. Mal asunto, porque la candidata rival, Morgana, ni siquiera sabía de la existencia de este heredero que, desde el momento de su concepción, había sido entregado a una familia para su educación. Y ahí tenemos a un Arturo, rubicundo e imberbe, junto con su hermano de adopción, Kay, yendo para el destartalado castillo de Camelot junto a unos pocos caballeros fieles. Al extraer la espada de la roca (y darse un leñazo inoportuno), Arturo logra la unanimidad y el fervor popular. Pronto, en los fastos que seguirán a su coronación, descubrirá que se siente atraído hacia Ginebra, para descubrir inmediatamente que está comprometida con Leontes. Merlín, artífice de todo esto, tiene más planes para lograr la paz y la unidad del Reino. Estos elementos se encuentran reunidos en los dos primeros capítulos, a partir de los cuales, lo contado se distancia cada vez más de la leyenda originaria hasta llegar al final provisional que hemos narrado en el capítulo anterior.

Lo más positivo de la serie, en efecto, son esos dos primeros capítulos, si bien en ellos ya se perciben algunos de los problemas que van a acrecentarse en los sucesivos. Algunos de los actores, empezando por Jamie Campbell Bower (“Arturo”) no parecen ser los más adecuados para su papel protagonista. Otros, como Joseph Fiennes, que encarna al “mago Merlin”, no consiguen hacer una buena creación (su permanente sonrisa es inadecuada en la mayor parte de las situaciones) y otros, como Tamsin Egerton en su papel de “reina Ginebra” no alcanzan los mínimos exigibles de credibilidad y expresividad. Ha fallado, sobre todo, el casting. Y luego, la guionización que ha querido competir con Juego de Tronos y al cabo de la primera temporada se ha demostrado quien se llevaba el premio de “mejor serie de barbas de la década”.

Excalibur dejó el listón demasiado alto. En esta serie, además, se da la circunstancia de que algunas se intenta desmitificar episodios como el de la extracción de la espada o el de la sustitución del Duque de Cornualles por Uther Pendragon la noche en la que fue concebido Arturo. Al intentar dar una explicación racionalista a estos fenómenos se quita lo que más hermoso hay en la saga del Grial: su aspecto mágico y su fantasía medieval. Lo que quedan son historias de amores y amoríos, odios familiares, rencillas entre fracciones y elementos que son demasiado habituales en nuestros días como para llamar la atención.

No es una mala serie, puede verse e incluso disfrutarse, pero tampoco ha logrado ni superar a Excalibur, ni a Juego de Tronos. Quedará como un producto discreto, entretenido para los amantes de las series medievalizantes, pero sin carisma y sin atractivos suficientes como para que pueda pasar a la historia. El notable lo merece sobre todo por la producción.

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