FICHA

Título original: Inside Bill’s Brain: Decoding Bill Gates
Título en España: Inside Bill’s Brain
Temporadas: 1 (3 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2019
Temática: documental
Subgénero: filantropía
Resumen: Repaso a la vida de Bill Gates, el fundador de Mirosoft que pasa por ser uno de los hombres más ricos del mundo, realizada por Davis Guggenheim. El documental insiste en tres aspectos de la actividad filantrópica de Gates (el retrete ecológico, la lucha contrala p olio y la central nuclear segura) y realiza una rápida biografía “autorizada” sobre su propia vida personal, profesional y familiar.
Actores: Bill Gates, Melinda Gates, hermanas de Bill Gates, Warren Buffet,
Lo mejor: conocer las preocupaciones humanitarias y filantrópicas sobre Bill Gates.
Lo peor: se trata de la habitual “biografía autorizada” por el biografiado.
Lo más curioso
: Guggenheim ha sido director el único director con tres documentales propios entre los mas taquilleros de todos los tiempos.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el pasado 5 de octubre de 2019. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre INSIDE BILL’S BRAIN

Inside Bill’s Brain (Dentro de la mente de Bill) es un documental sobre Bill Gates, el fundador de Microsoft y actualmente magnate y filántropo. Se trata, claro está, de un tipo excepcional que ya prometía desde los 12 años. Quizás por su condición de multimillonario, o por no haber salido muy favorecido en películas anteriores (recuérdese Piratas de Silicon Valley, 1998), Gates necesitaba una “biografia filantrópica autorizada”. Y eso es lo que ha elaborado Philip Davis Guggenheim, director de tres documentales notables: Una verdad incómoda (2006), Podría ser ruidoso (2009) y Esperando a Superman (2010), dedicados respectivamente a Al Gore, Jimmy Page y la educación en los EEUU. Realizar el documental para Netflix aseguraba una difusión mundial.

Dividido en tres partes de aproximadamente 50 minutos, el documental nos traslada a las tres “obsesiones filantrópicas” de Bill Gates que, seguramente son desconocidas para la mayoría: el retrete ecológico, la lucha por la erradicación de la poliomielitis y la central nuclear segura. Dos terceras partes del metraje están destinadas a tratar estos temas en los que Gates se explaya y el otro tercio restante aborda aspectos de su vida familiar y en mucha menor medida de su ascenso vertiginoso en el mundo de la informática. No es, desde luego, un repaso biográfico, sino que se aportan unas cuantas pinceladas para “engrasar” y hacer digeribles unos temas que, en sí mismos, resultan poco estimulantes (e incluso en algún caso, desagradables).

La irrupción de la “era de la informática” ha generado un pelotón de magnates de la “tercera revolución industrial” (la del microchip y las redes) que será pronto eclipsada por los que surjan en la “cuarta revolución industrial” (la de la inteligencia artificial). Estas fortunas, amasadas en apenas 40 años, pasan por ser las mayores acumulaciones de beneficios de todos los tiempos (no lo son, especialmente, si tenemos en cuenta el patrimonio acumulado a lo largo de generaciones por sagas de financieros que se remontan a la edad media y al período napoleónico, a los que, por definición, no les gusta que se hable de ellos). Ya se sabe que “los hombres más ricos del mundo” (al menos los que aparecen en las listas mediáticas), no solamente precisan alardean de su fortuna, sino de su “buen corazón”, al menos de sus inversiones filantrópicas que les permiten reducir la cuenta de beneficios, consiguientemente, sus pagos a Hacienda.

En una de las tomas finales de esta serie el propio Gates, al preguntarle si no fue excesivamente orgulloso y altivo al responder al tribunal que le juzgó hace algo más de 20 años en función de la Ley Antimonopolio, respondió que alguien que a los 26 años el millonario y que ha levantado una empresa con cientos de miles de millones de beneficios y miles de empleos, se puede permitir el lujo de ser altivo. Como ocurre en la cultura calvinista norteamericana, el multimillonario lo es al ser “elegido por Dios” por sus cualidades humanas. Y eso hay que demostrarlo: de ahí la filantropía norteamericana. Pero, lejos quedan el dicho bíblico de “lo que da tu mano derecha que no se entere tu mano izquierda”: hoy, los medios de comunicación sirven para proclamar que el “odiado Gates” no es sino un filántropo de campanillas.

Las condiciones higiénicas y sanitarias de África y de algunas zonas de Asia son lamentables y Gates se ha propuesto resolverlas mediante un “retrete autónomo”: la idea es que allí donde recoja las heces de alguien, inmediatamente las transforme en ceniza mediante un sistema de combustión interna. El retrete se creó… a un costo de 50.000 dólares unidad. Más interés tiene una pequeña planta de reciclaje, igualmente autónoma, que depura aguas residuales, creada por ingenieros contratados por la fundación humanitaria de Gates. Aquí, el objetivo se ha cumplido al 50%. Más notable ha sido la lucha contra la poliomielitis. Los vacunadores enviados por Gates han conseguido eliminarla de amplias zonas de África… pero no de toda África y, anualmente, se producen reapariciones del azote. Finalmente, la central nuclear “segura” es, quizás, el producto humanitario de mayor futuro a la vista de la lentitud con la que avanzan las “energías ecológicas”. El problema es que para crear una de estas centrales hace falta que algún Estado importante se comprometa. La República Popular China lo hizo, pero la situación internacional forzó a romper los acuerdos. Así que, la que acaso sea la mejor idea filantrópica de Gates, de momento, permanecerá inédita.

Esto en lo relativo a sus proyectos humanitarios, en lo que se refiere a su vida personal, esta serie nos permite enterarnos de cómo era Gates de niño, de adolescente, las distintas fases de su ascenso en el mundo de la informática y, en absoluto, se menciona el que, tanto él como Steve Job, se trataba de dos inmaduros emocionales, obsesivos, de difícil compañía. La presencia de Warren Buffet, amigo de Gates, socio en la empresa humanitaria nuclear y el mayor inversor bursátil del mundo, aparece también.

Al cabo de las tres horas, conseguiremos retener algunos datos sobre retretes, polio, energía segura y unas cuantas anécdotas familiares y profesionales sobre Gates. Lejos de resolver las dudas sobre su personalidad, el documental las aumenta. ¿Por qué esas tres obsesiones humanitarias y no otras? ¿cuál es el origen de las mismas? Y la más importante de todas: ¿es Gates tal como nos lo pinta Guggenheim o bien este documental es una forma de que sus desvelos humanitarios se conozcan y sean alabados por las masas?

Documental entretenido, curioso en algunos aspectos, que gustará a los interesados por el personaje, decepcionará a los informáticos que esperaban dijera algo sobre su profesión y dejará perplejos al espectador medio al no contener explicaciones satisfactorias a los “porqués”. En resumen: crea más interrogantes de los que desvela.

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