FICHA

Título original: Juda
Título en España: Juda
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2019
Temática: terror
Subgénero: fantástico
Resumen: Juda Ben-Haim es un vividor, jugador y estafador que logra arrancar 500.000 millón de euros a la mafia francesa, en una sola noche los convierte en 2.000.000, pare, acto seguido ser robado, perder la mayor parte de ese dinero y terminar siendo mordido por una vampira/vampiresa que ignora que para uno de su raza, morder a un judío puede resultar mortal. El mordisco, por supuesto, convierte a Juda en vampiro, pero no le exime de ser perseguido por la policía de Israel, los vampiros transilvanos, los mafiosos franceses y por su personalidad conflictiva.
Actores: Tzion Baruch, Amos Tamam, Mike Burstyn, Moris Cohen, Anastasia Fein, Dany Kapul, Adi Weiss, Rani Blair, Ilanit Levy, Yoni Kazav, Yehuda Mor, Yona Rozenkier, Slava Bibergal
Lo mejor: es una serie “de vampiros” con algún giro inesperado.
Lo peor: es un producto que se incorpora algo tarde al mercado del terror.
Lo más curioso
: La serie es de nacionalidad israelí y fue creada por Zion Naruch y difundida por el canal Hot de aquel país.
¿Cómo verlo?: Difundida por el canal Dark en España desde el 1 de septiembre de 2019. Puede ser encontrada mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre JUDA

El cine que llega del Estado de Israel no suele ser malo, pero se enfrenta al hecho de que todos los directores o realizadores que destacan buscan trasladarse a Hollywood en donde la comunidad judía en la industria del cine destaca, como es bien sabido, de entre todas las demás grupos étnicos o nacionales. Y esto desde los orígenes mismos de la meca del cine. Así pues, el problema de la cinematografía hebrea es que, siempre es una promesa emergente que nunca termina de consolidarse del todo. Cuando un director o un guionista, logra destacar, reaparece unos meses después en Hollywood y… vuelta a empezar en Israel. Esto es lo que hace que algunas producciones, parezcan realizadas por aficionados o bien carezcan de la solidez que sería de desear.

En el caso de Juda lo que se intenta realizar es una desmadrada historia en la que se mezclan varios géneros. El espectador no termina de ver claro a dónde se está metiendo hasta la última cuarta parte del primer capítulo, cuando lo que parecía una historia de estafadores y bribones, se convierte en una película de vampiros. “Juda Ben-Haim” (Zion Baruch, protagonista y creador de la serie) es, aparentemente, un pequeño estafador que, con su compañero de aventuras, logra arrancar medio millón de euros a la mafia francesa. Pocas horas después, Juda, en una timba y con apenas una pareja de 4, logra cuadruplicar la cantidad, yéndose al hotel con dos millones de euros. Pero la concupiscencia le vence y acepta una sesión de mil euros con una prostituta que le ha caído en gracia. El espectador sabe de antemano que aquello le va a traer complicaciones, pero lo que ignora es que, en el momento de iniciar la coyunda, la prostituta revela su verdadera naturaleza: es una vampira que le da un mordisco por todo lo alto al pobre Juda. Solamente después, la prostituta se entera de que ha mordido a un judío, algo que, al parecer, y si hemos de creer al guionista, sienta mal a la salud de los vampiros: en efecto, estos tienen prohibido morder a un judío…

A partir del inicio del segundo capítulo la serie se vuelve trepidante: Juda y su compañero están perseguidos por la mafia francesa que quiere que se le devuelva la cantidad sustraída más el interés prometido, la policía israelí que detecta las actividades ilegales de la pareja y, para colmo, los vampiros que quieren acabar con Juda, el cual, a su vez, advierte los cambios que se están produciendo en sí mismo… porque, como podía esperarse, él también se ha convertido en un vampiro.

Decir todo esto, no implica revelar un argumento que es un completo desmadre, a medio camino entre el thriller, la película de humor, el género de terror e, incluso, el erotismo gótico. El resultado final, sin ser completamente infumable, deja el sabor gris de lo intrascendente. A fin de cuenta, lo único que hemos visto en esta serie es la confirmación de que las gentes de Israel componen el “pueblo elegido” y que esta “elección” les debería preservar de las mordeduras de los vampiros… si es que los vampiros piden el pasaporte antes de hincar el diente.

La serie llega algo tarde, cuando ya hemos visto todo tipo de series juveniles de vampiros y el mercado europeo está saturado. Hay que reconocer, eso sí, que Zion Baruch es un buen actor. Su papel como bribón y jugador es convincente y le auguramos un futuro prometedor. Una muestra del cine llegado de una eterna “potencia emergente” en el mundo de las series y que gustará a los admiradores de productos desmadrados y disparatados, con un regusto irónico. Las dosis de suspense, humor negro, drama, acción y terror, pueden satisfacer moderadamente a los que buscan cualquiera de estos elementos en el mundo de las series. Pero, en cualquier caso, lo importante es ser conscientes de lo que se va a ver: una serie de síntesis de géneros en donde hay un poco de todo, adaptada para satisfacer a todos… un poco.

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