FICHA

Título original: The Spy
Título en España: El Espía
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 45-60 minutos.
Año: 2019
Temática: espionaje
Subgénero: histórica
Resumen: Un oscuro funcionario es requerido para incorporarse al servicio secreto israelí y ser destinado a espiar en la Siria de los años 60. Sin experiencia previa, Eli Cohen, logró mantenerse al servicio del Mossad entre 1961 y 1965, llegando a ser asesor principal del Ministro de Defensa, hasta que fue descubierto y ejecutado. La serie se basa en una historia real.
Actores: Sacha Baron Cohen, Noah Emmerich, Hadar Ratzon Rotem, Nassim Si Ahmed, Yael Eitan, Mourad Zaoui, Hicham Goullal, Hassam Ghancy, Uri Gavriel, Waleed Zuaiter, Hyam Zaytoun, Alexander Siddig, Ait ben Azzouz Brahim, Reymonde Amsallem, Ahmed Boulane, Maria Zreik, Kamal Kenzo, Ori Pfeffer, Faical Elkihel, Yousef ‘Joe’ Sweid, Philippe Gray, Jawad Elbe, Benjamin Hicquel, Robbie Leacock, Marc Maurille, Mohcine Nadifi, Faycal Zeglat
Lo mejor: la sorpresa de ver a Sacha Baron Cohen en un papel dramático.
Lo peor: excesivamente hagiográfica y algo lenta.
Lo más curioso
: En 1965, la esposa de Eli Cohen envió una carta a Hafez al-Assad pidiéndole perdón por las acciones de su marido, en la esperanza de que Siria devolviera los restos de su esposo.
¿Cómo verlo?: en Netflix desde el 6 de septiembre de 2019.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre EL ESPÍA

Las series procedentes del Estado de Israel son relativamente frecuentes. En los últimos tiempos, se ha emitido el documental El Mossad, realizado con el visto bueno de la agencia de inteligencia hebrea y que contó con la colaboración de todos los que fueron sus directores, Falsa identidad, que trata sobre una imaginativa operación de una fracción del Mossad, o La chica del tambor basada en un excelente relato de John Le Carré. En estas series, el denominador común es exaltar las virtudes reales o supuestas de este servicio, exaltar la causa de Israel y sembrar la sensación de que el brazo del servicio de inteligencia israelí es alargado y llega a donde nadie puede llegar. Era inevitable que, antes o después, se realizara una serie sobre uno de los episodios mas famosos protagonizados por el Mossad.

En efecto, entre 1961 y 1965 estuvo en activo en Siria, Eliyahu Ben-Shaul Cohen, más conocido como Eli Cohen. No era espía de profesión y no lo fue hasta cumplir los treinta y siete años, cuando el Mosad precisaba alguien que pudiera infiltrarse en la cúpula del Estado Sirio. Cohen, sionista creyente y patriota a machamartillo, aceptó la misión. Tras una preparación sumaria de apenas seis meses, fue enviado a la oficina del Mossad en Zurich y, desde allí, transformado en “el ciudadano de origen sirio Kamel Amin Thaabet”, apareció en Buenos Aires como un poderoso industrial. Fue allí, a través de la embajada Siria, como contacto con las más altas personalidades de la política de aquel país de visitar en Argentina y pudo conocer al Ministro de Defensa y, con su aval, instalarse en Damasco en febrero de 1962. Informó a las autoridades e Israel sobre las defensas sirias en los Altos del Golán hasta el punto de que los fatos que facilitó fueron considerados como esenciales para la victoria del ejército judío en esa zona durante la Guerra de los Seis Días. En 1964 intentó que lo relevaran del servicio ante la posibilidad de ser descubierto y cuando ya era asesor principal del Ministerio de Defensa sirio. Un año después, se produjo su detención, interrogatorio, juicio sumarísimo y ejecución pública.

Todos estos episodios aparecen en esta serie coproducida por Netflix y Canal+, e interpretada por Sacha Baron Cohen, quien, por primera vez, abandona el género de la comedia estrafalaria y -como otros actores, empezando por Rowan Atkinson- adopta un papel dramático, quizás para mostrar su versatilidad o para abrirse nuevos horizontes profesionales a medida que avanzan en edad. La actuación de Baron Cohen es buena, e incluso nos olvidamos de las películas (algunas impresentables) que le han precedido. De todas formas, el modelo de producción es bastante simple y no siempre las tomas son convincentes (lo que se presenta como calles de Buenos Aires están rodadas en un Budapest apenas disimulado por carteles en castellano) y la historia hubiera podido ser más ágil y dinámica. Quizás comprimida en cuatro episodios hubiera sido más efectiva.

Por otra parte, la serie intenta equilibrar el carácter de serie “de espionaje”, aludiendo a las circunstancias personales y familiares de Eli Cohen. Esta parte ocupa demasiado espacio en la historia, la ralentiza y, en gran medida, la lastra. El guion fue escrito por Gideon Raff, creador del drama israelí Prisoners of War, en el que se basó la famosa serie Homeland. Advertimos que no siempre el guion es acorde con la verdad histórica.

Una buena serie, pero no una serie espectacular e inolvidable. Baron Cohen y su interpretación figura entre el activo de esta serie y la lentitud de algunos tramos entre lo más negativo. Gustará a los amantes del cine de espionaje y los partidarios acérrimos de la causa de Israel. Gustará bastante menos a los que se sientan más identificados con la otra parte en el conflicto de Oriente Medio y, resulta inevitable pensar, que si esta serie se ha filmado ahora y no antes es por la intensidad del conflicto en Siria en donde el hijo de Hafez el-Assad, ha aguantado el pulso y resistido a las fuerzas conjuntas de la oposición armada por EEUU, el DAESH, y los agentes de Israel sucesores de Eli Cohen.

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