FICHA

Título original: Houdini
Título en España: Houdini
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2014
Temática: biopic
Subgénero: escapismo
Resumen: Vida de Harry Houdini, el escapista que atrapó la atención del público deseoso de emociones fuertes en las dos primeras décadas del siglo XX. La serie abarca desde sus primeros pasos como hijo de un rabino hasta su muerte por peritonitis en los EEUU. La serie registra, sin excepción, los grandes hitos del personaje: sus trucos de escapismo, su evolución, su interés por el cine y por la aviación y sus intentos de desacreditar el espiritismo.
Actores: Adrien Brody, Kristen Connolly, Szofi Berki, Caroline Boulton, Faye Bradbrook, Megan Dodds, Tom Benedict Knight, Patrick McCullough, Louis Mertens, Gyula Mesterházy, Simon Nader, Stephen Saracco, Kata Sarbó, Tom Whitecross, Eszter Ónodi, Luca Bercovici, Máté Haumann
Lo mejor: La actuación de Adrien Brody es extremadamente convincente.
Lo peor: Algunos de los trucos más famosos -como el de la desaparición del elefante- no están explicados.
Lo más curioso
: Se estrenó el 4 de septiembre de 2014 en el Reino Unido y se incorporó el 7 de marzo a Netflix en lengua inglesa.
¿Cómo verlo?: Fue estrenado en España por el Discovery Chanel el 7 de enero de 2015. Actualmente puede comprarse en DVD o bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre HOUDINI

La vida de Harry Houdini es algo recurrente en el mundo del cine. En los años 20 ya aparecieron cintas en las que se le vinculaba al servicio secreto inglés y norteamericano, mucho más imaginativa fue la versión de Tony Curtis y Janet Leigh, El Gran Houdini (1953) realizada para la pantalla grande, sin olvidar distintas series de televisión que, en los últimos tiempos, han presentado a la figura del mago y escapista: empezando por Houdini y Doyle en la que se alude a la amistad (más bien tormentosa) entre el escapista y el escritor que creó a Sherlock Holmes y terminando por series en las que, sin ser el protagonista, aparece en algún momento (Los oscuros comienzos de Sherlock Holmes, Los pasajeros del tiempo, Murdoch Mysteries, etc.). Con la miniserie canadiense titulada escuetamente Houdini, se llegan a agotar todas las posibilidades del personaje.

Como se sabe, Harry Houdini, de verdadero nombre Erik Weisz (1874-1924) había nacido en Hungría, hijo de un rabino que fue relevado de su cargo y emigró a Norteamérica con sus siete hijos, estableciéndose en Winconsin y siendo su padre rabino de la comunidad. Volvió a perder su trabajo a causa de sus ideas reformistas y la familia vivió unos años de extrema pobreza. Su hijo, Erik, rebautizado Harry, actuó en el circo desde los 9 años interesándose cada vez más por la magia primero y por el escapismo después. A partir de la primera década del siglo XX, empezó a gozar de una creciente fama por lo innovador y osado de sus espectáculos. Fue miembro de la masonería (Logia de Santa Cecilia nº 568 y trabajó como colaborador del servicio secreto norteamericano como Harry Handcuff Houdini. Si esta es la vida real del personaje, lo que vamos a ver es la traslación fiel de los grandes episodios en su vida a la pequeña pantalla. El resultado es una miniserie de 180 minutos dividida en cuatro episodios que constituye una pequeña obra maestra protagonizada por Adrien Brody.

De ser otro el protagonista, seguramente el impacto de la serie habría sido menor. Pero el rostro tan peculiar de Brody se presta a las distintas situaciones dramáticas que vivió el personaje, a pesar de que no se parezca en nada al Houdini real. La creación es, en cualquier caso, magistral hasta el punto de que recibió por ella en 2015 innumerables premios internacionales.

Estamos ante un biopic clásico en el que la voz en off tiene una gran importancia e introduce la narración a los hechos que van a verse. En la primera parte veremos los comienzos del personaje, su infancia y su marco familiar, lo ligado que estaba a su madre, la competencia con su hermano, también mago y sus primeros pasos en circos ambulantes. En la segunda lo veremos mostrando trucos audaces con gran alarde publicitario que lo llevarán a actuar ante la corte imperial rusa y ante la corte del Kaiser, enviando informaciones de carácter política para los servicios secretos norteamericano y británico. En la tercera, le veremos embarcado en una loca carrera por realizar números cada vez más arriesgados, e incluso suicidas y renovar su espectáculo para competir con el cine que, en aquellos momentos, empezaba a afirmarse como forma de ocio preferencial. Finalmente, la última parte estará dedicada a la amistad que tuvo con Sir Arthur Conan Doyle, creador del personaje de Sherlock Holmes. El escritor era espiritista y sostenía que era posible comunicarse con los muertos y recibir mensajes a través de médiums. Houdini, sin embargo, era escéptico y había descubierto varios fraudes. En esta última parte aparece el presentimiento de la muerte y su final después de una intrascendente agresión de una mujer airada por su rechazo al espiritismo (aunque en la película aparece un varón como agresor…).

La serie fue más alabada por la crítica que por el público que la recibió con diversidad de opiniones, acaso porque se trataba de una narrativa clásica, en su mayor parte, fiel a los hechos que describía y a la biografía del personaje. La película carece de intriga, pero se remite a las leyes del biopic clásico: resaltar los aspectos más conocidos del biografiado, intentando resaltar todo aquello que contribuya a dar una explicación del personaje. Y esto es lo que se hace en esta serie que puede considerarse redonda.

¿Qué le evitar llegar al sobresaliente? Dos elementos: algunos de los trucos más famosos no están explicados y, algunos detalles de su vida están completamente alterados. En ocasiones, la narración es demasiado atropellada y este factor que, en la fuente del dinamismo de la serie, es también uno de sus defectos al no detenerse particularmente en ningún episodio. Falta también un balance de conjunto del personaje posterior a su muerte. Pero, claro, todo esto es muy secundario en relación a lo que vemos: una serie muy por encima de la media, por la que no pasará el tiempo y que en cualquier momento puede degustarse, bien en DVD, u obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Recomendable para amantes de la magia, de las biografías más o menos fieles a la realidad del personaje y a quienes quieran revivir cómo eran los espectáculos de music-hall y la publicidad en el primer cuarto del siglo XX, hace casi 100 años.

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