FICHA

Título original The Fixer
Título en España: Conspiración de poder
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2015
Temática: acción
Subgénero: conspiración
Resumen: Un grupo de terroristas organiza catástrofes y accidentes que conmuevan las cotizaciones de determinadas empresas en la bolsa de valores. Uno de los antiguos miembros de este grupo que se ha desvinculado de él colabora con una agente del Departamento de Transporte de los EEUU en la investigación para sacar a la superficie estas conspiraciones y evitar que sigan produciéndose.
Actores: Eric Dane,  Kathleen Robertson,  Andrew Airlie,  Kyle Switzer,  Jim Thorburn, Spiro Malandrakis,  Nick Baillie,  Martial Audilon,  Andre Bedard,  Karine Dion, Ziad Ghanem,  Jayne Heitmeyer,  Elizabeth Neale,  Yanic Truesdale,  Frank Schorpion, Danny Blanco Hall
Lo mejor: por mucho que pueda parecer fantasioso, el fondo del argumento es más que creíble
Lo peor: no han contado con el casting más adecuado.
Lo más curioso
: la serie está inspirada en las oscilaciones que se produjeron en las bolsas norteamericanas en determinados valores antes y después de los ataques del 11-S, 2001.
¿Cómo verlo?: Fue emitida por la Sexta y por el canal TNT. En la actualidad puede obtener con facilidad mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre CONSPIRACIÓN DE PODER

 Las teorías conspiranoicas están en boga en nuestros días. Esta serie apunta en esa dirección y se quiere beneficiar del fenómeno. No es una serie que cuenta con actores particularmente consagrados, los efectos especiales son discretos y no siempre están bien realizados. Así pues, desde estos puntos de vista, estamos ante una miniserie que no precisaría de más consideraciones para rechazarse. Y eso parece que haya hecho la mayor parte de la audiencia. Incluso la serie apenas se promocionó y, a pesar de que han trascurrido solamente cinco años de su estreno, apenas quedan rastros de la misma en Internet. Y, por si eso fuera poco, no llamó la atención ni de la crítica, ni del público. A la vista de todo esto merecería un suspenso. Y sin embargo le hemos dado el aprobado. ¿A qué se debe?

La serie tiene una parte muy interesante que puede escapar a la mayoría de los espectadores: las bolsas son extremadamente sensibles a las noticias que se producen. El dinero es siempre cobarde y huye de los problemas. No hay nada más irracional que la bolsa de valores y, por tanto, cualquier episodio dramático que se produzca puede tener una repercusión inmediata en bolsa. Si se queman grandes extensiones de bosque es posible que las acciones de las compañías de aéreas que se dedican a apagar incendios suban su valor y que las madereras pierdan el suyo o que terrenos que hasta ese momento estaban calificados como “zona boscosa”, ahora pasen a ser “zona edificable”. Lo vemos todos los días. Y para incendiar un bosque solamente hace falta una cerilla. Esta serie piensa a lo grande: catástrofes provocadas pueden provocan que grandes masas de dinero pasen de unas manos a otras: habrá, naturalmente, perjudicados, pero también, los que tienen información previa lo que va suceder podrán comprar acciones a bajo precio que se dispararán tras la catástrofe en cuestión. Y, ante determinadas catástrofes, resulta imposible establecer cual ha sido su origen dado el nivel de destrucción generado. Así pues, de la misma forma que existe un terrorismo político-religioso también existe un terrorismo económico.

La serie está inspirada en la noticia, hasta ahora no desmentida, que aludió a que determinados antiguos directores de la CIA habían comprado acciones de las compañías aéreas que se verían afectadas por los ataques del 11-S en los EEUU y especularon con ellas a la baja, obteniendo grandiosos beneficios en apenas unas horas. Así pues, esta serie dramatiza algo que ya ha ocurrido y que, probablemente, esté ocurriendo con más frecuencia de la que imaginamos: una intoxicación alimentaria puede hacer que las acciones de una cadena de supermercados caigan en picado. Esa es la ocasión de comprar acciones que, se venderán al cabo de unos meses a un precio bastante más alto.

La serie nos presenta a una investigadora del Departamento de Trasportes de los EEUU cuya familia ha muerto en una de estas catástrofes provocadas. Es enviada a investigar porqué un petrolero ha chocado con una plataforma petrolera ocasionando un accidente ecológico y energético de dimensiones insospechadas. Encuentra algunas cosas que no tienen sentido para ella. Poco después se pone en contacto con ella un misterioso personaje que sabe mucho sobre este tipo de accidentes y cómo se provocan. Entre ambos intentarán llegar hasta el fondo de la cuestión y evitar que se produzca otro de estos atentados en una planta de gas natural.

La miniserie reviste la forma de un thriller. Está rodada en Canadá y hubiera precisado algo más de refinamiento del guion, más inversión en los efectos especiales y, seguramente, un casting completamente diferente: el protagonista, “Carter” (Eric Dane) se muestra en todo momento como un hombre duro e inexpresivo. Demasiado inexpresivo y carente de profundidad. Y el papel de la co-protagonista, “Ellie Molara” (Kathleen Robertson) también adolece de esto último.

Así pues, a la serie le faltan muchos elementos para hacer de ella un producto inolvidable. El aprobado que no llega a notable, lo obtiene por la temática. ¿Cuántas catástrofes puede estar generadas por acciones deliberadas por mero interés especulativo? Si esta cuestión le ha interesado en algún momento, esta serie le dará algo de material para que vuelva a planteárselo.

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