FICHA

Título original La víctima número 8
Título en España: La víctima número 8
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio:  minutos.
Año: 2018
Temática: thriller
Subgénero: terrorismo
Resumen: Un joven marroquí es elegido como chivo expiatorio para cometer un atentado, aparentemente yihadista en Bilbao en el que mueren siete personas. El debería haber sido la “última víctima”, la octava, pero logra escapar mientras que su novia y un periodista de investigación intentan demostrar su inocencia. Los “malos”, el “servicio de inteligencia” es, realmente el que ha cometido el atentado
Actores: Verónika Moral,  César Mateo,  Farah Ahmed,  Itziar Aizpuru,  Iñaki Ardanaz, Youssef Bougarovaney,  Moussa Echarif,  Iñaki Font,  Farah Hamed,  Son Khouri, Khaled Kouka,  Itziar Lazkano,  Lisi Linder,  María de Nati,  Jesús Ruyman, Auritz Salterain,  Auritz Salteráin,  Alfonso Torregrosa,  Óscar Zafra,  Marcial Álvarez, Amber Williams
Lo mejor: las vistas de Bilbao.
Lo peor: previsible, facilona e ignorante.
Lo más curioso
: producida por Globomedia y creada por Sara Antuña y Marc Cistaré
¿Cómo verlo?: Fue emitida en ETB-2 y en Telemadrid, actualmente puede verse en Netflix o bien mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre LA VÍCTIMA NÚMERO 8

No hay que confundir los atentados atribuidos a Al Quaeda entre 1999 y 2004 y los llamados “atentados yihadistas” cometidos desde 2015 en Europa: en los primeros, incluidos el 11-S y el 11-M, siempre quedan “cabos sueltos”; los otros, por el contrario, estuvieron vinculados a las peripecias del DAESH en Siria y no hay dudas sobre sus orígenes. Los primeros dan pie a la “teoría de la conspiración”; negar la autoría de los segundos supone caer en la “conspiranoia”. En esta serie, a pesar de que intenta ser el estudio de una “conspiración”, lo cierto es que desvaría hacia el área de la “conspiranoia” y lo hace con unos parámetros de mal gusto y de ignorancia supina que, en sí mismos, merecen un cero absoluto para el guion. La serie se salva por las interpretaciones, por sus pinceladas sobre la alta sociedad vasca de Neguri, por algunas interpretaciones (habitualmente de secundarios) y, sobre todo, por las vistas de Bilbao en la primera parte de la seria. Aprobado. Pero hubiera podido ser una serie de 10.

Un joven de origen marroquí desaparece el día el que debe conocer a sus futuros suegros, españoles. La policía le atribuye el haber cometido esa misma tarde un atentado yihadista, utilizando una furgoneta como arma homicida, en Bilbao en el curso del cual pierden la vida siete personas. Uno de los muertos es el heredero de una empresa vasca que ahora busca internacionalizarse. El muerto, casado, es, al mismo tiempo, amante de la policía que va a llevar las investigaciones y que está embarazada de nueve meses. El joven marroquí, al parecer, ha logrado huir. Es, por supuesto, inocente, y otra persona ha usurpado su identidad. A partir de ese momento, será perseguido implacablemente por el jefe del “grupo de inteligencia” llegado de Madrid y defendido a capa y espada por su novia y por un “periodista de investigación”. El final es completamente previsible, pero quedan cabos suficientes para probar fortuna con una segunda temporada.

La serie tiene un carácter “buenista” innegable. Lo que peor sabe es el intento de salvar lo insalvable y presentar El Corán como un libro de paz, ignorando la docena de frases que en su interior son verdaderos llamamientos a la guerra y al exterminio y que el guionista hubiera podido conocer si hubiera echado mano a un PDF del Corán y buscado la palabra “guerra”. Pero, como se sabe, la interpretación “buenista” y multicultural, implica afirmar, por encima de otro párrafo, que el Islam es “religión de paz y amor”. Lo cierto es que algunos musulmanes optan por la interpretación pacífica y sin bofetadas del Corán y otra parte -resentidos sociales, psicópatas, sociópatas, fundamentalistas, etc.- optan por reconocer que la “yihad” es el “sexto pilar del Islam” como se sostiene en muchas mezquitas Corán en mano. Y este defecto de guionización, es, sencillamente, imperdonable. Como imperdonable es sugerir que los “atentados yihadistas” de los últimos tres años, son, en realidad, montajes… Y en este caso, organizados por gente de la “inteligencia de Madrid, rival” de la Ertainzta”.

Resumiendo, que el argumento es fantasioso, zafio, impresentable y absurdo. Ese déficit de guionización se pone de manifiesto en los diálogos, absolutamente planos, elaborados rápidamente y sin refinar, con el resultado de personajes aún más planos, trazados a brochazos o tópicos (las críticas a la alta burguesía vasca son las mismas desde hace más de 125 años). Sin olvidar, escenas inútiles sino contradictorias (el joven marroquí, en un momento dado, se rapa tal como hacen los yihadistas antes de cometer el atentado, a pesar de que él es solamente un chivo expiatorio, por citar solo una), las escenas eróticas innecesarias (dispersas en los distintos capítulos) y algunas situaciones que deberían de ser dramáticas pero se quedan en bufas (la esposa andaluza que arroja al retrete las cenizas de su marido y luego orina encima, ante el cuñado y los suegros…)… Podríamos seguir hasta rellenar varias páginas con estos comentarios, incluso anticipando que el final es tan previsible, desde el principio del primer capítulo, como un reloj suizo.

¿Actuaciones? Hay de todo. También el casting puede ser sujeto a crítica: llama la atención, por ejemplo, que el “yihadista marroquí” (que los hay y muchos) no sea interpretado por un joven actor de esa nacionalidad, sino por un español (César Mateo) lo que contribuye a restar aún más credibilidad a la serie. En general, varios de los actores tienen los consabidos problemas de dicción propios de la nueva generación de este oficio, otros recitan más que interpretan y los que suelen dar la talla en sus papeles, aparecen inmersos en personajes catastróficos (¿pero a quién se le ocurrió la figura del “periodista de investigación” impresentable y que precisa diálisis?)

La serie tuvo éxito en Euzkadi en ETB-2, pasó sin pena ni gloria por TeleMadrid y hubiera sido deficitaria y con audiencias muy bajas, de no ser por haberla incorporado Netflix que la estrenó sin hacer publicidad alguna, tal como corresponde a sus productos de relleno. El thriller español sobre el yihadismo está todavía por hacer. La crítica ha dicho que era una “serie valiente” y que el guion era “inteligente”. No se lo crean: el guion es previsible y la serie es oportunista, “políticamente correcta”, buenista y facilona.

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