FICHA

Título original: The Family
Título en España: The Family
Temporadas: 1 (5 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2019
Temática: documental
Subgénero: sectas
Resumen: Desde los años 50, esta secta ha influenciado en todos los presidentes de los EEUU, organizando para ellos “el almuerzo de oración”. Se trata de una secta evangélica con unos conceptos muy particulares y una actividad incluso fuera de las fronteras de los EEUU. A esta secta pertenecen muchos miembros del congreso de los EEUU, tanto demócratas como republicanos. El alma de la secta ha sido, hasta su fallecimiento en 2017, Daug Coe, considerado como uno de los hombres más poderosos de Washington y, sin duda, el menos conocido.
Actores: documental con participación de personajes reales, James Cromwell, David Rysdahl, Ben Rosenfield.
Lo mejor: Lo absolutamente desconocido (e inquietante) que nos muestra este documental.
Lo peor: Intentar demostrar, de manera poco fundada, que la secta influye en la administración Trump.
Lo más curioso
: aparecen en las fotos dos personajes españoles: Alfonso Osorio miembro de UCD en su rama democristiana y el rey emérito Juan Carlos I
¿Cómo verlo?: estrenado por Netflix el 9 de agosto de 2019.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre LA FAMILIA

Sorprendente serie documental en cinco entregas que nos lleva por unos terrenos desconocidos e inquietantes en los que una secta religiosa evangélica une sus destinos a la política norteamericana. No es algo nuevo, de hecho, cuando veíamos el documental, era inevitable pensar en el Opus Dei y en su actuación en España durante los años del franquismo: un grupo cuyo elemento de agregación es una forma particular de ver la religión, que considera que su forma es la más cercana al mensaje cristiano y que decide actuar discretamente. Es incluso posible que los fundadores de esta secta, conocieran los escritos de Escribá de Balaguer y, en concreto, se hubieran inspirado en las sentencias de su “Camino”. Lo cierto es que la secta empezó a manifestar su influencia durante el período presidencial de Eisenhower (1953-1961) y, posteriormente siguió coqueteando con las administraciones de Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre e hijo, Clinton, Obama y Trump. La excusa para estar presente en esas administraciones ha sido la organización de los famosos “almuerzos de oración” celebrados una vez al año y presididos por el presidente.

El documental se abre con el testimonio de un periodista, Jeff Sharlet, que en su juventud se incorporó por invitación a un grupo de jóvenes cristianos evangélicos en la residencia de Ivanwald. Pronto entendió que se trataba de una sociedad secreta que influía en determinadas orientaciones políticas y que era dirigida por Doug Coe. ¿Su lema? “Jesús y nada más”. Coe tenía una interpretación particular del Antiguo Testamento y de la Biblia que unía a su visión calvinista propia de los EEUU (“el triunfador siempre está premiado por Dios por su rectitud”). Lo que caracterizaba a esta secta es que instruía a sus miembros en la necesidad del secreto y de no sacar a la superficie a la secta. Sharlet escribió dos libros denunciando la existencia, los personajes y los manejos de esta secta que puede encuadrarse fácilmente entre los “cristianos renacidos”, es decir entre los que creen que Jesús dialoga con ellos e influye directamente en su vida cotidiana.

Los orígenes de la secta están en los años 30, cuando la derecha religiosa norteamericana reaccionó contra el movimiento sindical, pero no fue hasta la presidencia de Eisenhower cuando mostró su influencia organizando anualmente, desde entonces, los “Almuerzos de Oración” en los que participan congresistas, personalidades influyentes y el propio presidente. De hecho, a lo largo de los últimos 50 años han pasado por la Casa Blanca doce presidentes, pero Daug Coe se ha mantenido en contacto con todos ellos, formando parte del “poder secreto” que influye sobre las decisiones presidenciales tanto (o más) como las votaciones o los medios de comunicación.

Una de las características de esta organización es el haber advertido el extraordinario poder que un congresista de los EEUU tiene fuera de su país. No es raro que Coe y la familia hayan enviado a sus miembros a promover los “almuerzos de oración” en todo el mundo y con todo tipo de dirigentes políticos… incluidos dictadores inmisericordes y democracias basura como las africanas. La secta ha justificado estas relaciones cínicamente, diciendo que cuanto más alejado de Jesús está un dirigente político, más valor tiene atraerlo hacia el camino recto… Pero no puede evitarse la sombra de “cabildeos”, negocios ilícitos, influencias inconfesables.

Hay que añadir que la secta está por encima de demócratas y republicanos. Incluso se cita el caso de la residencia para congresistas que mantiene la secta en el 133 de la calle C de Washington en donde viven “en comunidad”, representantes de ambos partidos.

Hay que ver en esta secta una muestra más de la mentalidad religiosa norteamericana: entre alucinada y cínica, entre devota hasta la superstición y pragmática en grado sumo. El fanatismo religioso nunca puede ser bueno y si hay algo de religiosidad en este grupo le caben los calificativos de teológicamente simplona y moralmente cínica. La Familia se une así a los centros de poder secreto, las famosas hermandades, fraternidades y asociaciones de apoyo mutuo en las que está segmentada la sociedad norteamericana.

El documental ha sido estrenado por Netflix el 9 de agosto de 2019. Es fácil de ver, entretenido, ágil, pasa de un tema a otro con facilidad, el espectador en ningún momento pierde el hilo de lo que se está contando, e incluso en algún momento puede horrorizarse de que personalidades influyentes, relevantes en la política norteamericana, compartan unos ideales que pueden calificarse como más simples que el mecanismo de un botijo…

De momento, solamente puede verse a través de Netflix. Recomendable para quienes quieran conocer un poco mejor la sociedad norteamericana. Los conspiranoicos correrán el riesgo de atribuir a este grupúsculo religioso secreto más importancia del que verdaderamente tiene.

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