FICHA

Título original: El Pionero
Título en España: El Pionero
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio:  minutos.
Año: 2019
Temática: documental
Subgénero: biográfico
Resumen: A quince años del fallecimiento de Jesús Gil y Gil, este documental intenta presentar una panorámica de su vida y de su obra, lo más objetiva posible. Desde sus primeros pasos como constructor en el tardo-franquismo, hasta sus proyectos como “creador” y “visionario”, basado en el ladrillo en la Costa del Sol, su paso por el Atlético de Madrid y su período como alcalde de Benidorm, hasta su caída final como blanco de la Fiscalía Anticorrupción recién creada, este documental pasa revista a todos estos episodios a través de testimonios de gente que lo conoció o de su propia familia.
Actores: Jesús Gil y Gil, familia Gil y Gil,
Lo mejor: un intento de tratar al personaje con objetividad y fuera de las polémicas que generó.
Lo peor: ambigüedad que, en algunos momentos, es lacerante y deja al espectador sumido en dudas.
Lo más curioso
: es la primera producción de HBO en España.
¿Cómo verlo?: A través de HBO y mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8


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Lo menos que puede decirse sobre EL PIONERO

Pocos personajes del pintoresquismo español han generado tantas controversias como Jesús Gil. Así que cuando HBO anunció que iba a armar un documental sobre su vida, algunos pensamos que tendríamos una oportunidad de valorar y redimensionar la figura de este constructor, políticos, empresario deportivo o, como él prefería definirse, “creador”. De hecho, el documental nos ha servido para reflexionar sobre lo que es un documental y su función, también, claro está, para actualizar nuestros conocimientos y memoria sobre el protagonista, pero, en absoluto, para poder establecer un balance definitivo sobre sus responsabilidad y su calificación moral.

En el documental están, eso sí, claros los dos aspectos que adornaron en vida a Jesús Gil: por una parte, un inmenso don de gentes, sabía como meterse a la gente en el bolsillo, ser popular y lograr sus propósitos. De otros un inmenso aventurerismo empresarial, una impaciencia ante los obstáculos y una comprensión de lo que estaba ocurriendo en España. Y lo que estaba ocurriendo es que el político ponía el cazo y el empresario de la construcción pagaba para obtener permisos, recalificar terrenos y construir y construir y luego seguir construyendo… Gil, mucho antes que Berlusconi, estaba harto de pagar a políticos analfabetos y analfabestias de la Junta de Andalucía, de los  Ayuntamientos, para obtener lo que, de otra manera se le habría negado. Y, entonces, se dedicó -como Berlusconi- a la política para, al menos, no tener que pagar esas gavelas. De haber sido algo más prudente y haberse rodeado de gente mucho más eficaz, de haber contado con más prestigio social, hubiera formado un partido como el que gobernó Italia durante muchos años. Pero su impaciencia, y el ser casi un personaje de tragedia griega, nunca satisfecho con sus logros y dotado de una cierta “hybris” (afán de desmesura), así como aceptar estar permanentemente en el candelero mediático, fue lo que constituyó su ruina.

Uno de los aspectos más interesantes del documental es el punto de inflexión en el que Gil pasó de ser uno de tantos miles y miles de corruptos de la época y se convirtió en un problema y en un blanco para la fiscalía anticorrupción. El GIL, su partido, improvisado, huérfano de ideología, “populista”, fue ganando peso en la segunda mitad de los 90, en los dos lados del Estrecho: en el norte en la provincia en la que nació y en el sur en las ciudades de Ceuta y Melilla. Esto implicaba que Gil podría hacerse con la estratégica zona del Estrecho y… limpiarla. Algo que no interesaba en absoluto a José María Aznar que, en esos momentos, había abierto por primera vez las puertas a la inmigración. En el documental se alude al riesgo de que instalara casinos en las dos ciudades y se sugería que esto podía dificultar nuestras relaciones con Mohamed VI. La realidad es que Gil no fue capaz de establecer alianzas con otros “populismos” y jugo ingenuamente la carta política explicitando muy claramente lo que quería que, a fin de cuentas era exactamente lo mismo que Aznar: desarrollo a base de ladrillo…

El documental está articulado en cuatro partes: orígenes y primeros pasos, popularidad mediática y alcaldía de Marbella, su paso por el Atlético de Madrid, y su caída. Todas estas etapas se tratan a través de “amigos” (familiares y colaboradores próximos) y “enemigos” (periodistas, políticos de oposición, fiscales). Documental ágil y en busca de la objetividad, su principal problema es la imprecisión y la ambigüedad final: por una parte -por ejemplo- su familia sostiene que prestó dinero al Atlético de Madrid para contratar jugadores y que cuando dejó la presidencia recuperó ese dinero que le correspondía… pero el fiscal que llevó el caso, dice que, además de llevarse su dinero, se llevó también lo que recaudó el club entre los socios. ¿Cómo es que los guionistas no devolvieron la cuestión a la familia para dirimir cuál si Gil se llevó más dinero del Atletic del que le correspondía, o no? Cuestiones similares podrían extenderse a otros terrenos.

En cualquier caso, el documental está ahí, es una muestra notable de documentación y búsqueda de la objetividad, aunque no completamente coronada. Quedan muchos interrogantes en el tintero, pero es cierto que sirve como recordatorio y para actualizar la memoria. A partir de ahí que cada cual valore al personaje según su saber y entender. Es un documental que “funciona” y puede verse con la misma atención que se visiona un thriller. Quizás no sea el documental “definitivo”, pero hace esfuerzos suficientes por acercarse.

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