FICHA

Título originalThe Unsettling
Título en España: La perturbación
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2019
Temática: terror
Subgénero: sectas
Resumen: Una chica que ha pasado por varias casas de acogida, va a parar a una en la que convive con otros cuatro jóvenes en su misma situación y con una familia miembros de una secta escatológica que tienen un hijo de su misma sangre. Desde el principio ocurren fenómenos extraños en la casa, pero la asistenta social encargada de derivar jóvenes hacia aquel lugar no termina de tomárse en serios las quejas de los jóvenes.
Actores: Holly Taylor,  Jade Kammerman,  Joy Goodman,  Tequan Richmond,  An-Li Bogan, Noah Grismer,  Travis Hammer,  Alex Lange,  Lora Martinez,  Marguerite Moreau, David Clayton Rogers,  Willow Shields,  Douglas Bennett,  Eric Steinig,  Olivia Taylor, Gianna Gallegos,  James LaPrelle,  William Sterchi,  David Christian Welborn
Lo mejor: capítulos breves
Lo peor: guion poco elaborado, efectos especiales lamentables.
Lo más curioso
: La protagonista, Holly Taylor, se hizo famosa apareciendo en los 72 episodios de The Americans.
¿Cómo verlo?: Se emite en HBO desde el 16 de julio de 2019. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos

Puntuación: 5

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Lo menos que puede decirse sobre LA PERTURBACIÓN

Si el estreno sin publicidad previa es una constante en el 75% de las nuevas incorporaciones en Netflix, el hábito parece haberse trasladado también a HBO que, cada vez con más frecuencia, nos obsequia con series no anunciadas y sobre las que apenas existe información en Internet. En algunos casos, como en el de La Perturbación, es más que comprensible. Se trata de series de muy poco calado, que pueden entretener durante unas horas, pero que no aportan nada a la cadena, ni mucho menos al mundo de las series y que, en realidad, se trata de productos de bajo coste, armados a prisa y corriendo y con múltiples fallos en la guionización, el montaje y la estructura del guion. Una vez más se demuestra que no es lo mismo “cantidad” que “calidad” y que en una plataforma en la que están presentes series magistrales, no pueden codearse con otras que ni siquiera veríamos en abierto y sin publicidad.

En el caso de La Perturbación, todos estos fallos son demasiado evidentes como para que hayan pasado desapercibidos a los directivos de HBO. Sólo que necesitaban una serie “de terror”, adaptada para un público juvenil, y sus guionistas la han concebido sin preocuparse por la coherencia: simplemente, cada cinco minutos el espectador debía sentir un escalofrío en el cuerpo y, poco importaba, el motivo. El resultado ha sido mediocre. Si se salva del suspenso es por la actuación de algunos de los protagonistas, particularmente de Holly Taylor.

La serie nos muestra a una joven que ha ido pasando de casa de acogida en casa de acogida y que, finalmente, recala en una alejada casa en medio de un campo yermo, en la que viven otros tres jóvenes en sus mismas circunstancias, y una pareja con un hijo propio. Hay que decir que los padres son miembros de una secta, cuyo jefe vive en el mismo terreno, junto a su hijo, en otra casa. La asistenta social, deja allí a la chica, y cada vez que recibe una llamada suya comunicándole que se están produciendo extraños fenómenos, echa balones fuera y le dice que, poco a poco se habituará al lugar. Porque, efectivamente, en aquel lugar se han producido “fenómenos” paranormales y se siguen produciendo. No está claro qué es lo que los provoca, pero están ahí… Y, para colmo, los padres de acogida pertenecen a una secta religiosa -La Mano- que considera que la sequía es anunciadora de la enfermedad de la tierra y que basta con un pequeño incendio de nada, para resolver la situación.

Escenas gratuitas de terror, personajes que aparecen y desaparecen antes de que pueda saberse qué pintas en toda esta historia completan un relato que, a partir del tercer episodio, parece evidente que carece de pies y cabeza. Lo reconfortante es que la duración de 30 minutos constituye el mayor aliciente de la serie que puede verse en apenas tres horas, si bien con la sensación inevitable de pérdida de tiempo.

HBO debería cuidar su catálogo y colocar el listón algo más alto o, de lo contrario, será difícil convencer al abonado para que pague por ver operas primas de guionistas poco curtidos, menos dispuestos a trabajar y que se niegan a refinar y perfilar los guiones antes de entregarlos a los actores. No hay un motivo razonable para castigar a los abonados con series veraniegas de poco calado. Para eso ya están la programación de las televisiones generalistas en abierto.

Solamente podríamos recomendarla a los habituales del cine de terror, poco exigentes. El resto, abstenerse.

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