FICHA

Título original Brigada Costa del Sol
Título en España: Brigada Costa del Sol
Temporadas: 1 (13 episodios)
Duración episodio: 70 minutos (piloto 150 minutos).
Año: 2019
Temática: policiaca
Subgénero: narcotráfico
Resumen: Cuatro policías jóvenes coinciden en la Costa del Sol y tienen algunos éxitos iniciales deteniendo a camellos y un gran alijo de droga, lo que hace que las autoridades del Ministerio del Interior, constituyan con ellos y con un oficial superior, la primera brigada especializada en lucha contra el narcotráfico en la España de 1975. La brigada actuará desde Torremolinos sin apenas medios y en unos momentos en los que se está iniciando el “puente” entre la mafia marroquí del haschisch y la incipiente delincuencia andaluza.
Actores: Hugo Silva,  Sara Sálamo,  Jesús Castro,  Álvaro Cervantes,  Eva Martín, Jorge Suquet,  Carolina Yuste,  Pepón Nieto,  Miki Esparbé,  Ana Fernández, Manolo Caro,  Daniel Holguín,  Cayetana Cabezas,  Jorge Usón,  Olivia Delcán, Maarten Dannenberg,  Paco Marín,  Miguel Ángel Luque,  Mauricio Bautista, Juan Alberto de Burgos,  Younes Bachir,  Aníbal Soto,  Juanma Lara,  Edward Olive, Camino Fernández Texeira
Lo mejor: cierto ritmo en la acción.
Lo peor: escenas de violencia mal desencadenadas y peor coreografiadas.
Lo más curioso
: la serie fue producida por Tele5 y la Warner, con participación de Netflix.
¿Cómo verlo?: Emitida por Tele5 entre el 6 de mayo y el 22 de julio de 2019. Puede verse a través de Mitele y bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7


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Lo menos que puede decirse sobre BRIGADA COSTA DEL SOL

Lo primero que cabe decir de esta serie es que el episodio piloto es agotador. Dedicar algo más de dos horas al primer episodio de una serie, parece excesivo. Tres horas con anuncios. Interminable. Hubiera debido quedarse en menos de la mitad. Incluso en la tercera parte y el cansancio hubiera sido menor. La idea de la serie es buena: si en Fariña pudimos ver la evolución del narcotráfico gallego y el cambio de acarrear fardos de tabaco ilegal a traer y llevar kilos de cocaína, aquí todo gira en torno a los comienzos del narcotráfico en Andalucía, concretamente en Torremolinos.

Franco acababa de morir, se habían convocado las elecciones del 7 de junio de 1977 que uno de los protagonistas define como la lucha entre un “guaperas madrileño y un guaperas andaluz”, Adolfo Suárez contra Felipe González. Ciertamente, las simplificaciones no son buenas, pero, en esta ocasión, cabe decir que es la mejor definición de aquella contienda electoral. Eran momentos bastante caóticos en España, país envuelto en una crisis económica y en una inflación que llegó a alcanzar el 30% anual. Después de 40 años de autoritarismo, parecía como si a partir de ese momento, fuera posible que pasara cualquier cosa. Y eso mismo debieron pensar los cultivadores de haschisch del valle del Rif que, junto con los amigos de la casa real marroquí, empezaron a traer fardos de “chocolate” en cantidad creciente desde entonces. Y este país que hacía poco había descubierto el rubio americano mentolado y con filtro, empezó a ver como el “cigarrillo de risa” se extendía como una mancha de aceite. Menos mal que para evitarlo estaban cuatro policías y su jefe que, después de un éxito inicial, fueron requeridos por el Ministerio del Interior para que formaran parte de la “Brigada Antidrogas Costa del Sol”.

Ignoramos si las cosas se desarrollaron así o todo lo que vemos es pura ficción. Algunos de los elementos, efectivamente, parecen sacados de la realidad. Torremolinos vivía todavía la época de “las suecas”, allí se daban cita gentes procedentes de toda Europa y la costa estaba demasiado cerca del valle del Rif como para que los narcos marroquíes no tuvieran la tentación de saltar al otro lado. Sí, la trama es buena, el encuadre histórico es correcto, la ambientación, también acompaña y la selección de los protagonistas, es oportuna, así pues, se trata de una serie que puede satisfacer las expectativas de cierto público que quiere ver rostros españoles, narcos españoles y modismos andaluces (se cuela, por cierto, algún arcaísmo desconocido en la época).

¿Qué falla en la serie? En primer lugar, las figuras femeninas no están particularmente bien desarrolladas. Falta algo que les dé algo más de credibilidad, da la sensación de que todo el esfuerzo creativo de los guionistas se ha centrado en los cuatro policías protagonistas. Tiene también mucho de previsible (en una serie española producida por una televisión generalista, si no se produce una media de dos amores por episodio, parece como si no fuera a satisfacer al público). Pero, sobre todo, el gran problema es que se han introducido escenas de acción con calzados: casi siempre, los desencadenantes para la ensalada de tiros o de mamporros, es gratuita y su desarrollo coreográfico poco convincente. El resultado es una serie que quiere discurrir por el sendero abierto por la magistral Fariña, pero que no llega a esos confines. Y el primer gran error, son esas casi tres horas del piloto que dejan anonadados al espectador medio.

La serie, en cualquier caso, no ha tenido mala acogida. El primer episodio lo vieron dos millones y medio de espectadores. Y si bien es cierto que, en el noveno, había caído a 1.374.000, no pude decirse que haya sido abandonaba por el público. Hay acción diseminada en cada episodio, amores y amoríos aquí y allí, manguis-maderos y manguis-mangutas, tanto como policías efectivos y malos de guante blanco. Hay un poco de todo, pero no llega al nivel de Fariña, ni siquiera a aquel otro producto también antológico de hace más de un lustro, Crematorio, ambientado en aquellos mismos parajes, aunque, es, desde luego, muy superior a Mar de plástico que también recurre al mismo tema del narcotráfico sureño.

Sin ser una catástrofe, no es tampoco un proyecto que vaya a pasar a la historia de las series. En ella se une lo mejor y lo peor a muy corta distancia y a la vuelta de una escena. Gustará a amantes de las series de narcos tan en boga actualmente. Los cuatro protagonistas, Hugo Silva, Álvaro Cervantes, Miki Esparbé y Jesús Castro, bordan buenas actuaciones, así que dejará satisfecho a sus fans. Y los fumetas, finalmente, verás cómo y cuanto, el haschisch dejó de ser algo que traían empetado legionarios pecho-lobo y pasó, en 40 años a banalizarse como “droga blanda”. Incluso el espectador escéptico podrá ver cómo ha evolucionado España desde entonces hasta ahora (ahora las elecciones se dirimen entre “el guaperas Casado y el guaperas Sánchez”…). De to’ tié que haber, que decía aquel.

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