FICHA

Título original
Título en España:
Temporadas: 2 (17 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2017 y 2019
Temática: western
Subgénero: drama
Resumen: La vida de Eli McCullough contada en dos perspectivas: cuando es ya un hombre maduro y ha amasado una gran fortuna, gracias a una creciente dureza interior y a una capacidad para realizar cálculos económicos arriesgados y a una falta de escrúpulos absoluta, y cómo ha llegado hasta esa personalidad dura y sin piedad. La serie se resuelve con flashbacks que nos muestran la evolución interior de McCullough desde su infancia hasta que se ha convertido en terrateniente y empresario petrolero.
Actores: Pierce Brosnan,  Paola Nuñez,  Henry Garrett,  Shane Graham,  Electra Avellán, Caleb Burgess,  Natan Cruz,  Sydney Lucas,  Cherif Gacis,  Luis John Soria, Sean Stone,  Brett Bradford,  Leticia Magaña,  Kathryn Prescott,  Manuel Uriza, Carlos Bardem,  Jacob Lofland
Lo mejor: Pierce Brossnan en su papel de “Eli McCullough”.
Lo peor: Un western convencional en muchos aspectos
Lo más curioso
: A tener en cuenta la presencia de Carlos Bardem en la serie con un papel relevante.
¿Cómo verlo?: La serie es emitida por el canal AMC

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre THE SON

El western es un género que se prodiga muy poco en televisión en nuestros días, su ocaso empezó en los años 70. Nada que ver con la época dorada del género en televisión allá por los años 50 y 60. Los tiempos de Maverick, Sugarfoot, Caravana, La ley del revólver, Bonanza, Rawhide, Cheyene, El Virginiano, Bronco, El gran chaparral, La casa de la pradera, El Rebelde, Sargento Prescot, Daniel Boom, El llanero solitario, etc, etc. Han quedado muy atrás. De hecho, cuando se ha intentado resucitar el género, ha sido preciso introducir modificaciones sustanciales, tal como hemos visto en The Ranch, Godlees, Damnation, La Doctora Quinn, incluso Preacher tiene algo del viejo western… En todos estos casos, se ha tratado de introducir modificaciones en la ecuación básica del western, para evitar las reiteraciones que hubiera generado la hiperinflación del género que se produjo en los 50-60 y de la que es muestra el que varios canales de TV ofrezcan un largometraje diario de este tipo de películas.

The Son tiene el aroma del western clásico, cuando nos cuenta la historia de “Eli McCullough”, residente con su familia en algo parecido a la “casa de la pradera”, cuya vida feliz se ve interrumpida por un ataque de los indios que matan a la familia y se lo llevan consigo para vivir entre ellos. Pero esta es solamente una parte de la historia; la otra, la principal, nos presenta al mismo “Eli McCullough, medio siglo después, cuando ya se ha convertido en un próspero terrateniente que está pasando de la economía ganadera a la del petróleo, instalado en el Sur de Nuevo México, una zona que todavía está en disputa con los vecinos del Sur que, en ese momento están atravesando graves convulsiones política. Así pues, lo que tenemos, son dos historias: una que nos muestra como al protagonista convertido en lo que es y la otra que nos dice cómo aquel muchacho ingenuo y bienintencionado se ha convertido en un individuo dotado de una extraordinaria dureza de corazón y de un instinto salvaje para los negocios.

La historia está protagonizada por Pierce Brosnan que encarna al protagonista ya maduro. Diversos actores lo van interpretando a medida que crece. No hay objeciones en lo que se refiere a las actuaciones. Vale la pena destacar la de Carlos Bardem, como el equivalente al protagonista, solo que en versión mexicana. La fotografía tiene algunos momentos cumbres en la que nos muestra la desolación de aquellos lugares, pero, al mismo tiempo, esa belleza salvaje que debe estar presente en todo western.

El conjunto funciona a medio gas: la historia del terrateniente convertido en petrolera funciona, pero no deslumbra, mientras que la historia de su transformación, es algo deslavazada y contiene todos los tópicos propios del género. Hay que decir que una historia se desarrolla después de la guerra de Secesión, cuando se inicia el último tercio del siglo XIX y la otra discurre entre 1915 y 1919, una época convulsa, mientras en Europa se desarrollaba la Primera Guerra Mundial. Pero la serie está desequilibrada: la personalidad de Brosnan se come a la serie. Aquellas escenas en las que él no aparece, tienen menos interés para el espectador que termina no importándole cómo ha llegado a ser un cabronazo con todas las letras, simplemente le interesa verlo ejercer de tal.

Esta serie está hecha para dos públicos: para los que cada día ven algún western en algún canal de televisión generalista y eso les parece poco, a modo de refuerzo, y para los que recuerdan con cariño todas aquellas series de su infancia y juventud, ambientadas en el Oeste, que ésta intenta reivindicar y superar.

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