FICHA

Título original La España de los Botejara
Título en España: La España de los Botejara
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1978
Temática: documental
Subgénero: sociológico
Resumen: Alfredo Amestoy realizó un documental excepcionalmente amplio y complejo sobre una familia española considerada como arquetipo de la clase media baja originaria de Villanueva de la Vera (Cáceres) y cuyos miembros adoptaron caminos muy distintos en los años 60 y 70 para conseguir salir adelante.
Actores: la familia Botejaya, Alfredo Amestoy,
Lo mejor: es una de las mejores fotografías de España en los años 70.
Lo peor: se presentó como “arquetipo de la familia española”, pero existían otros.
Lo más curioso
: la documentación duró dos años, el rodaje duró un mes y los trabajos de montaje otros dos.
¿Cómo verlo?: En Televisión a la Carta de RTVE.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre LA ESPAÑA DE LOS BOTEJARA

Fue una serie relativamente costosa que tuvo ocupado a Alfredo Amestoy y a su equipo durante dos años. Se trataba de localizar a una familia española típica que resumiera la historia sociológica de nuestro país en las últimas décadas y facilitara una fotografía de cómo era esta sociedad en 1978. De todas las posibilidades existentes, Amestoy tomó a una familia originaria de Extremadura y cuyos miembros, o bien habían permanecido en la región, o bien, se había desplazado a otros lugares de la geografía española, o había marchado a Alemania. Nuestro país generó, es cierto, dos millones de inmigrantes a Europa entre los años 50 y los 70 y procedentes solamente de algunas regiones. Así pues, la muestra tomada por Amestoy, no eran tan típica como decía. Este es el único problema que se le puede reprochar a esta serie que, por lo demás, impactó al espectador de la época.

En efecto, la serie de filmó en los años de la transición, justo cuando se estaba debatiendo la actual constitución y ya se habían celebrado las elecciones de junio de 1977. Así pues, España estaba en lo más álgido de la transición y se trataba de decir a los españoles: “este país está cambiando, miradlo a través de la vida de una de nuestras familias”. La serie no hablaba explícitamente de política, pero había que leerla entre líneas para ver cómo la política estaba afectando a esa familia. A pesar de que Amestoy afirmara que la serie se había realizado en vivo y con sonido directo, es presumible que se seleccionaran frases pronunciadas por sus miembros y se eliminaran otras que no convenían para la orientación general del guion: los Botejara aparecieron, pues, como una honesta familia campesina, con valores tradicionales por parte de sus mayores, dispuestos a salir adelante mediante el trabajo y cuyas generaciones más jóvenes encarnaban esos valores de cambio y modernidad que requería la nueva época que se abría en nuestra historia.

Los que habían optado por la inmigración aprendías vasco y catalán (e incluso, uno de ellos, se ganaba un sobresuedo enseñándolo a otros inmigrantes del interior. Luego estaba la actitud ante la religión: había de todo, desde los que no querían saber nada de la Iglesia porque “los curas hablaban de todo menos de religión”, hasta el que había pasado por el seminario y luego se había casado con una alemana, pasando por los diálogos sobre el matrimonio civil con otros amigos sacerdotes diocesanos. Aparecían también los chavales jóvenes que estaban estudiando y luego los veteranos que trabajaban en cualquier sector. El sueño español de tener un millón ahorrado, coche y piso en propiedad, estaba presente en otro capítulo. Se criticaba al franquismo, pero levemente. La inmigración a Alemania tenía un lugar en la serie y eran varios los Botejara que se habían emprendido ese camino, mientras sus familiares les requerían para que volvieran. Y luego estaban las concepciones sexuales de la época que Amestoy no elude y que también tienen su espacio en la serie.

Era la España campesina que se integraba en las ciudades con esperanza y consciente de que lograrían salir adelante con su esfuerzo. Montaban negocios, encontraban trabajos a los que se entregaban, tenían aspiraciones pequeño-burguesas, la primera de todas formar una familia y tener hijos… Había otras “Españas”, pero Amestoy eligió esta.

La serie es un testimonio precioso sobre la sociedad española de hace 40 años. Incompleto (porque existían otras familias en otras regiones del país, con otros recorridos), subjetivo en algunos aspectos, pero, a fin de cuentas, real, ágil, y elocuente por sí mismo. Es, igualmente, significativo que la serie recoja testimonios que abarcan desde 1962 (cuando el desarrollismo franquista da sus primeros frutos que se prolongarán durante toda la década y se consuma la última fase de la transformación de España rural en industrial) hasta el momento en el que se filma la serie. Todos los que aparecen en la serie son hijos, nietos y biznietos de Pedro Botejara que entonces ya había fallecido.

Amestoy y su equipo tardaron dos años en documentarse, un mes en filmar la serie con sonido real y en ambientes naturales, sin recurrir en ningún caso a estudios, extras o doblajes, y otros dos meses en el trabajo de montaje. Por indecibles misterios de la época, la serie se estrenó a finales de agosto de 2018 y terminó el 1 de septiembre, es decir, unos momentos en los que la audiencia de televisión no está en su cénit. Hoy estas fechas serían consideradas un suicidio televisivo. La música fue compuesta por Antón García Abril (autor de otras munchas bandas sonoras de series televisivas (entre ellas la de El hombre y la Tierra, Los camioneros, Brigada Central, etc.) sobre un poema de Pablo Guerrero.

Serie de interés sociológico, para el recuerdo y para la ilustración de las nuevas generaciones. Así era la España de hace cuarenta años y así éramos (algunos) españoles.

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