FICHA

Título original It’s Bruno
Título en España: Los paseos de Bruno
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 12-21 minutos.
Año: 2019
Temática: humor
Subgénero: comedia
Resumen: Un vecino de Brooklin sin otra actividad en su vida cotidiana se entrega completamente al cuidado de su perro al que trata como a otro ser humano. En el curso de sus paseos con el animal, se codea y rivaliza con otros propietarios de mascotas que se encuentran en la misma situación. Para él, “Bruno”, el perro, es su primer y más grandes signo de identidad en las manzanas que componen su marco vital.
Actores: Solvan Naim,  Sam Eliad,  Donnell Rawlings,  Shakira Barrera,  Rob Morgan, Eden Marryshow,  Devale Ellis,  J. Ray Acosta,  Adriane Lenox,  Johnnie Mae
Lo mejor: la exposición pública de hasta dónde llega el “animalismo”.
Lo peor: para algunos resultará demasiado sutil.
Lo más curioso
: La serie tiene a Solvan Naim como creador, protagonista y productor
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 22 de mayo de 2019.

Puntuación: 8


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Lo menos que puede decirse sobre LOS PASEOS DE BRUNO

El mismo día que se estrenada esta serie en Netflix, la prensa publicaba que Portobello, la segunda mayor firma de capital riesgo de España compraba Elmubas Pethod Group, la primera empresa española de fabricación de comida para mascotas por 200 millones de euros “debido a la gran competencia”. La noticia añadía que el “cuidado de mascotas” (su alimentación) movía anualmente en Europa 36.500 millones de euros y en España 1.300… Así pues, hoy no podemos habla de “mascotas”, sino del “negocio de las mascotas”. No es raro que a los inmigrantes recién llegados a España, lo primero que les sorprenda es que en nuestro país, antes que un hijo se tiene una mascota que termina cuidándose como si se tratara de un hijo y, a la postre, sustituyéndolo. Pues bien, esta serie, Los paseos de Bruno, va sobre los excesos y las situaciones ridículas a las que se ven sometidos los propietarios de mascotas.

El protagonista es “Malcom” (Solvan Naim), un joven cuya vida ha transcurrido en las calles de Brooklyn. No trabaja, vive de una indemnización cobrada por accidente y no precisa dedicar ocho horas de su vida a una ocupación laboral. Su única tarea diaria es adiestrar y sacar a pasear a su perro, Bruno, por las calles del barrio de Bushwick dentro de Brookly. No parece una gran tarea, pero es lo único que Malcom hace en la vida.

La serie nos presenta los lugares comunes de los poseedores de mascotas de todo Europa Occidental y de los EEUU (en otros lugares del planeta, los perros no gozan de la misma consideración y, en realidad, en el sudeste asiático pueden ser considerados como bocado apetitoso). A lo largo de los ocho episodios vamos viendo la rivalidad con otros propietarios de mascotas (no todos los perros saben hacer “la croqueta” y eso marca la jerarquía entre ellos), el limpiado de las cacas con las consabidas bolsitas de plástico, la venta de los mejores piensos y el cocinado del pavo (sin colesterol, por supuesto) para la mascota, los riesgos de robo y secuestro que sufren, el hecho de que alguien pueda usurpar y rivalizar con el cariño de la mascota, las nuevas profesiones de paseador de perros de perros o de psicólogo canino, los gadgets (jerseys, correas, huesos simulados, etc), la industria que se adivina detrás de todo este entramado y, sobre todo, la terrible y triste soledad que denotan todos los personajes que van apareciendo: a falta de poder relacionarse de manera natural y estable con otras personas, prefieren hacerlo con unas mascotas cuyo primer y único interés es comer, oler, orinar y defecar, pero a los que les ha otorgado el rango de equivalentes a los humanos.

La serie da la sensación de haber sido elaborada muy rápidamente. Los rasgos del personaje, Malcom, no están completamente perfilados, pero la serie pone el dedo en la llaga: ¿no estaremos llegando demasiado lejos en este de tener mascotas?

No se trata de un producto que podamos recomendar a los poseedores urbanos de perros. Se sentirán demasiado evidenciados y, seguramente, ridiculizados. La serie ha surgido de la creencia de que se está llegando demasiado lejos en esto de la tenencia de mascotas (en una ciudad como Barcelona de 1.500.000 de habitantes existen 150.000 perros censados y las cifras del negocio que hemos apuntado en el primer párrafo, indica que se trata de un fenómeno masivo en nuestro marco geográfico-histórico-social.

Se trata de una serie con un elevado sentido de la comicidad a la que se le pueden perdonar las pequeñas incoherencias que muestra y que seguramente se irán perfilando en próximas temporadas. Quizás sea éste el producto con más alto nivel de comicidad estrenado en Netflix en lo que llevamos de año. Lo recomendamos a todos, previniendo a los poseedores de mascotas del riesgo de verse reflejados y ridiculizados.

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