FICHA

Título original: The Twilight Zone
Título en España: The Twilight Zone
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2019
Temática: fantástico
Subgénero: ciencia ficción
Resumen: Episodios autoconcluidos y atemporales que engloban distintas historias de ciencia ficción o temáticas fantásticas, tratando de resucitar la serie creada sesenta años antes por Rod Sterling, presentado ahora por Jordan Peele.
Actores: Taissa Farmiga,  John Cho,  Greg Kinnear,  Sanaa Lathan,  Kumail Nanjiani, Adam Scott,  Allison Tolman,  Jacob Tremblay,  Jessica Williams,  DeWanda Wise, Rhea Seehorn,  Lucinda Dryzek,  Jefferson White,  Jonathan Whitesell,  Luke Kirby, Ike Barinholtz,  Percy Hynes White,  Steven Yeun,  Jordan Peele,  Adam Beauchesne, Rob Carpenter,  Josh Collins,  Graeme Duffy,  Lane Edwards,  Glenn Fleshler, Toby Hargrave,  Damson Idris,  Tarun Keram,  Stephanie Lavigne,  Nicholas Lea, Robert Leaf,  Trevor Lerner,  Keith MacKechnie,  Alexander Mandra,  Michael Meneer, Terry mullett,  Jocelyn Panton,  Seigfred Perolino,  Paul Piaskowski,  David Quinlan, James Ralph,  Michael Patrick Denis,  Vladimir Ruzich,  Steph Song,  Erica Tremblay, Elizabeth McCarthy Meek,  Shanae Tomasevich,  Melanie Rose Wilson
Lo mejor: anima a ver la serie histórica.
Lo peor: excesiva duración de los episodios.
Lo más curioso
: la serie se filmó en la Columbia Británia (Canadá) y concluyó el 20 de marzo de 2019.
¿Cómo verlo?: Se emite por el canal SyFy desde el 14 de mayo de 2019. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre THE TWILIGHT ZONE

En 2019 se  cumplía el 60º aniversario del lanzamiento del primer episodio de The Twillight Zone, una serie antológica de ciencia ficción que marcó a toda una época. Era difícil que en estos tiempos de falta de ideas y de recuperación de viejas temáticas, alguien pensara que antes de los ochenta también se habían realizado series extraordinarias y quisiera copiarlas introduciendo las modificaciones pertinentes. Y esto es lo que se ha hecho con esta serie. El resultado ha sido discreto para quienes no han visto los episodios históricos que se prolongaron entre 1959 y 1964, decepcionante para quien los recuerda o los ha visto recientemente (pueden encontrarse permanentemente mediante los recursos de la web o comprarse en DVD).

Es cierto que en la crítica que realizamos a la serie histórica, ya indicamos que algunos de los mensajes “ideológicos” o “educacionales” habían quedado superados y olían a naftalina, pero la serie, en sí misma, era el reflejo de una época y no bastaba con adaptar los valores a esta época de globalización, buenismo y multiculturalidad. Los guionistas han querido seguir la trayectoria iniciada por Rod Sterling en 1959 y la verdad es que no lo han conseguido por distintos motivos.

En primer lugar, porque Rod Sterling falleció prematuramente en 1975 con apenas 51 años y, aunque se vio apoyado por un grupo de guionistas, lo esencial de cada uno de los 156 episodios, era obra suya. No bastaba, por tanto, por sustituir a Sterling por Jordan Peele, comediante y monologuista, poco o nada conocido fuera de los EEUU. Peele intenta poner un tono enigmático, repitiendo la introducción ideada por Sterling sesenta años antes, pero no lo consigue.

Luego está el problema de la duración de los episodios. En la serie histórica, Sterling era consciente de que resultaba muy difícil mantener la tensión del espectador más allá de un tiempo razonable: había que condensar el terror o la intensidad del guion para lograr que el espectador no estuviera en condiciones de plantearse su verosimilitud. Esto hacía que la serie se resolviera en 25 minutos, justo la mitad que en la recreación de 2019. Demasiado tiempo como para el espectador no empiece a pensar que todo lo que está viendo es absurdo, improbable y que carece de pies y cabeza. Error imperdonable, porque, precisamente, la ciencia ficción y el terror, se basan en inducir una sensación angustiosa en el espectador que le impida pensar en la verosimilitud de lo que está viendo y acepte el planteamiento, sin darle tiempo a pensar en su coherencia.

Como en toda serie de este tipo, los episodios, necesariamente, ni son de la misma calidad, ni tienen el mismo interés, pero hay que reconocer que en esta edición, todos son excesivamente estrafalarios, se desarrollan con excesiva lentitud y, a partir del tercero, el espectador notará una caída en picado de su interés. Quizás el mejor sea el segundo o el tercero. El primero es flojo, excesivamente lento y en absoluto convincente.

Un remake, por tanto, innecesario y que no llega a la altura de la serie original. Sesenta años no pasan en balde y hoy, series como Black Mirror, están mucho más cerca del espíritu originario de The Twillight Zone que esta recreación en absoluto convincente que, para colmo, incluye todos los tópicos de nuestro tiempo.

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