FICHA

Título original: The Keeper of Lost Causes 
Título en España: Los Casos del Departamento Q
Temporadas:  4 episodios
Duración episodio: 100 minutos.
Año: 2013-2018
Temática: Intriga
Subgénero: Nordic Noir
Resumen: Un policía de la brigada criminal considerado como responsable de un tiroteo en el que pereció uno de sus compañeros y el otro quedó tetrapléjico, es puesto al frente de un departamento nuevo encargado de revisar casos cerrados. Cuenta para ello con un ayudante procedente de Oriente Medio y, a partir del segundo episodio, con una secretaria. Concebidas como películas independientes, han terminado formando una verdadera serie
Actores: Nikolaj Lie Kaas,  Fares Fares,  Mikkel Boe Følsgaard,  Sonja Richter, Marijana Jankovic,  Søren Pilmark,  Troels Lyby,  Patricia Schumann,  Peter Plaugborg, Rasmus Botoft,  Pernille Lyneborg, Danica Curcic,  Pilou Asbæk,  David Dencik, Sarah-Sofie Boussnina,  Johanne Louise Schmidt,  Marco Ilsø,  Camilla Gottlieb,  Adam Ild Rohweder,  Morten Kirkskov, Jakob Oftebro, Pål Sverre Hagen,  Lotte Andersen,  Nicolas Bro,  Anders Hove,  Morten Bjørn,  Elliott Crosset Hove,  Diem Camille Gbogou,  Anders Juul, Fanny Bornedal,  Johanne Louise Schmidt,  Clara Rosager,  Amanda Radeljak, Nastja Arcel,  Michael Brostrup,  Per Tofte Nielsen,  Marianne Høgsbro,  Morten Feldt, Lennart Falk,
Lo mejor: guiones sorprendentes y bien elaborados.
Lo peor: que solamente se hayan filmado cuatro episodios.
Lo más curioso
: se basa en los siete relatos escritos por Jussi Adler-Olsen de los que hasta ahora han sido filmados los cuatro primeros.
¿Cómo verlo?: se emiten a través de Filmin. Pueden ser conseguidos mediante programas y comprados en formato DVD.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre LOS CASOS DEL DEPARTAMENTO Q

Hablando con propiedad, no se trata de una serie, sino de películas independientes para su estreno en cines. Pero, en realidad, a medida que van apareciendo nuevos episodios (hasta ahora, el autor de las novelas que han constituido la base para el guion, Jussi Adler-Olsen, ha escrito siete relatos de los que los cuatro primeros, ya han sido trasladados al cine), se tiene conciencia de que se trata de una verdadera “serie”, más aun, cuando su difusión en este momento, se realiza a través del streamming Filmin. Los cuatro episodios tienen siempre a los dos protagonistas, “Carl Mørck” (Nikolaj Lie Kaas) y “Hafez al-Assad” (Fares Fares), a los que se sumará una secretaria a partir del segundo episodio.

Se trata de una de las mejores series policíacas filmadas en Dinamarca, que puede ser considerada como un “nordic nordic” clásico y que recomendamos que gustará a todos los interesados por el género.

MISERICORDIA.- Producida por Zentropa en 2012 ha sido la película más vista en los países nórdicos en 2013. Tales son los dos avales que la acompañan ahora cuando se está a punto de estrenar en nuestro ámbito.

Estamos ante un buen producto del cine danés que nos dice a las claras que también en el viejo continente puede realizarse un cine interesante, imaginativo, entretenido y que valga la pena ver a pesar de sus presupuestos limitados. Porque esta película es puro entretenimiento: satisface, mantiene el interés (sin necesidad de recurrir a super-heroínas al estilo de la Lisbeth Salander de los tres Milleniums, ni de periodistas intrépidos a lo Mikael Blomkvist el improbable periodista y co-propietario de la revista que da nombre a la saga). Lo que más sorprende de esta película es que los protagonistas, todos, sin excepción, son viables, creíbles y realmente pueden existir. Tanto policías como criminales.

La película es la primera entrega de una de cintas que vendrán sobre los casos investigados por el “Departamento Q”. En este película y en la saga que vendrá, no hay ni agentes glamurosos, musculados, sofisticados y situados más allá de los límites de lo humano, sino de un par de desahuciados de otros departamentos que, sin embargo, en simbiosis logran resolver casos que otros habían desechado.

Uno de los elementos que más llama la atención de este primer producto de la serie “Departamento Q” son los rasgos bien perfilados de los protagonistas y no solamente en su tarea de investigación, sino en sus vidas personales. El protagonista, Carl Mørck, por ejemplo, tiene una vida personal desastrosa y ni siquiera es capaz de educar a su hijo, un verdadero “niño emperador”. Assad, el co-protagonista, es un policía de origen sirio, el mejor compañero que podía encontrar, un tipo positivo que le anima a sobrellevar el día a día, reconstruirlo como persona y que le obliga a sonreír a la vida. Algo que Carl Mørck hace tiempo que ha dejado atrás.

No menor es el perfil del oponente. En cierto sentido esta película es un estudio sobre cómo se hace un psicópata. No nos engañemos: para la psicología aún permanece en el misterio si los psicópatas nacen o se hacen; pero para el guion (elaborado por Nikolaj Arcel sobre la base de un novela de Jussi Adler-Olsen) la cosa está clara: un trauma insuperable es lo que hace de un niño un peligroso y retorcido criminal que ansía castigar a quien considera culpable de sus desgracias. Psicópata atípico, muy distante de los Serial Killer de las películas (y de la sociedad norteamericana), pero criminal, al fin y al cabo.

Veamos de dónde ha salido la idea del guion. Jussi Adler-Olsen es un escritor danés de éxito especializado en novelas policíacas. Así como Agatha Christie creó a Hercules Poirot y Georges Simenon modeló a su inspector Maigret en 103 novelas o Conan Doyle prestó sus rasgos a Sherlock Holmes, el Departamento Q, con sus dos implicados, es el hijo predilecto de Jussi Adler-Olsen. En España se ha publicado alguno de sus libros (en un momento en el que faltan traducciones especialmente de lenguas minoritarias): La mujer que arañaba las paredes que ha servido de base para componer el guion de Misericordia. En realidad, ésta era la primera novela en donde aparecía el Departamento Q. En cuanto a Profanación está basada en la segunda novela de esta serie, Los chicos que cayeron en la trampa. Aún hay escritas, de momento, otras cuatro novelas sobre este peculiar Departamento. Así que la saga puede continuar mientras el público acompañe las proyecciones.

PROFANACIÓN.- Si la primera parte resultó particularmente interesante para situar a los personajes principales, a su psicología y a su historia previa, en esta ocasión, todo esto huelga por ya conocido, y el director Mikkel Nørgaard, así como los guionistas, Nikolaj Arce y Rasmus Heisterberg, se concentran en la trama detectivesca propia del mejor género negro.

A los que les gustó la primera entrega de la serie, sin duda esta segunda les fascinará. Y ciertamente, méritos no le faltan: agilidad en la narración, trama original, giros inesperados, buena interpretación, música brillante. Así pues, es esta una película que hay que recomendar encarecidamente a los amantes, especialmente, del género negro. Pero, incluso, a aquellos otros que se sienten poco inclinados por este tipo de argumentos –demasiado explotado en los últimos cincuenta años por decenas de series televisivas– hay que decirles que esta película les entretendrá e incluso les mantendrá en vilo hasta el final.

La película ha sido producida por Zentropa, una productora danesa de la que quizás valga la pena añadir unas líneas. Fundada en 1992 tiene por “gran timonel” al polémico, a menudo brillante y siempre enfant terrible, Lars von Trier (junto con Peter Aalbæk Jensen), el nombre deriva de la compañía ferroviaria que está en el centro de la trama de su película más conocida Europa (1991). Zentropa, en casi un cuarto de siglo ha producido algo más de setenta películas y es hoy la mayor productora de los Países Nórdicos. De Zentropa se recuerda que fue la primera productora que lanzó al mercado películas pornográficas “para mujeres” (de esas que el tópico fácil decía que, finalmente, los protagonistas se casaban). Zentropa ha filmado las que pueden ser consideradas mejores películas de la cinematografía nórdica (empezando por la primera que produjo, la mencionada Europa (1991) del mismo von Tiers. Parte de su éxito se debe a la buena distribución de sus producciones y a contar con filiales en toda Europa.

Formulemos una única objeción a Profanación: falta algo en la fotografía que sí estaba presente en la primera entrega. Faltan planos descriptivos, mayor habilidad en el manejo de la cámara e incluso falta una localización más cuidada de exteriores. Es cierto que el espectador no lo nota apenas al verse ganado por una trama que se desarrolla entre flash–backs en internados, desfile de chicos malos, presencia de un líder adolescente con todos los rasgos del psicópata, sangriento y manipulador. La pareja protagonista –los dos policías que constituyen el Departamento Q– siguen proyectando las personalidades que quedaron definidas en la primera entrega. La coherencia del guion, las situaciones y la credibilidad de las interpretaciones, hacen que esta cinta sea extremadamente gratificante de ver.

A diferencia de la primera entrega de la serie, en este, la pareja protagonista no pone el énfasis en investigar cómo se origina el instinto criminal en el asesino. Simplemente lo da por hecho. El guion opta por dar unas cuantas pinceladas más sobre la psicología de Carl Mørck, el policía protagonista.

El psicópata de Profanación es un lobo que recluta para su manada, invitando a otros adolescentes moldeables a ser depredadores como él. Y la manada persiste en el tiempo, cuando la adolescencia ha quedado atrás. Como una secta en la que sus miembros se encuentran a gusto, se ofrecen apoyo mutuo y fraternidad en lo criminal, la manada de lobos extiende su tupida red sobre una sociedad que no cree que pueda existir tanta maldad concentrada en gentes con tanto poder. Tal es el nudo argumental de esta película que nos confirma en las bondades del cine danés y en las posibilidades del “género negro” para cristalizar guiones que no sean un mero deja vû de productos anteriores.

REDENCIÓN.- Si la primera cinta de la serie, interesó y sorprendió por lo bien perfilados de los personajes, la segunda supuso una profundización en los rasgos de la pareja protagonista (el malhumor del inspector Carl Mørck y el misterio que rodea la personalidad de su ayudante Assad), pero el factor sorpresa ya se había perdido y dio la sensación de que la calidad y el interés de la cinta eran menores, aunque la trama policíaca siguiera manteniendo interés y tensión. Finalmente, en esta tercera entrega sube de nuevo el ritmo narrativo, recobra la fuerza de la primera y se logra el objetivo: satisfacer a los fans que habían esperado la llegada de este thriller.

Además de un buen guión, la película muestra una muy cuidada fotografía y una banda sonora que no pasará desapercibida. Las tomas de acción son muy depuradas, convincentes y bien montadas y los exteriores muestran paisajes que merecen ser saboreados y admirados. Se mantienen esos tonos gris-verde-azulados que imprimen carácter a la saga.

Uno de los elementos que contribuyen a que Redención sea una película redonda es la inclusión de nuevos personajes que completan a la pareja protagonista. Igualmente, la personalidad criminal está muy bien estudiada. Los asesinos de esta serie –y en particular el de Redención-, resultan siniestros e inquietantes, caracteres que emergen gracias a flashbacks y a un estudio muy ajustado de sus rasgos psicológicos. Malvados como el que protagoniza esta película solamente pueden ser combatidos mediante policías atípicos. Y el Departamento Q, que a causa de sus éxitos ya no es aquel refugio olvidado, casi un castigo, para funcionarios malditos, arrojados a instalaciones inhóspitas, sombrías, sórdidas y mohosas, sino un grupo policial que ha demostrado su eficacia y cuyos miembros han mejorado su estatus profesional.

A la pareja de policías que protagonizaron las dos primeras entregas, el inspector Carl Mørck y su ayudante Assad, se une ahora Rose, una policía que aporta, además del elemento femenino, altas dosis de profesionalidad.

Poco debemos decir sobre el argumento, a la vista de que, en una película policíaca, ir más allá del planteamiento inicial supone desvelar aspectos de la trama que conviene que el espectador descubra por sí mismo. Baste decir que la película va de un mensaje encontrado en una botella que, una vez descifrado, conduce a un caso de secuestro de niños de una familia extremadamente religiosa. Y hasta ahí podemos leer.

EXPEDIENTE 64.- La trama se desencadena a partir del descubrimiento en un antiguo apartamento que se iba a reformar, de tres cadáveres momificados dispuestos en torno a una mesa circular, junto a una silla vacía, ocultos con un tabique falso. Esto hace sospechar que quien ocupaba esa silla es el responsable de la muerte de los otros tres. Obviamente, el punto de partida de las investigaciones es el anterior propietario del apartamento. Las pesquisas de los dos protagonistas, el detective Carl Mørk y su ayudante, el detective Assad, les llevaran hasta una institución clínica en la que había realizado experimentos médicos hasta los años 80 y practicado la esterilización forzosa de mujeres fértiles. Básicamente, se trataba de prácticas eugenésicas para la “mejora de la especie”. Los miembros del Departamento Q empiezan a vincular determinadas desapariciones ocurridas en el año 1987 con los experimentos realizados en esa institución. La misteriosa entidad que patrocinó estos experimentos está compuesta por personalidades relevantes de la sociedad danesa que todavía siguen operando en la actualidad, preferentemente sobre inmigrantes.

La película se basa en la novela de Jussi Adler-Olsen que ostenta el mismo título de la película. Sin embargo, las tramas difieren ligeramente. En la novela se alude a un “partido político” que defiende una ideología racista. En la película el “partido” se ha transformado en “institución” repleta de personalidades relevantes, incluso de la misma policía. Los tres miembros del Departamento Q tratarán de establecer quién ocupaba el cuarto asiento, dónde se encuentra y cuál es su grado de responsabilidad en los crímenes cometidos.

La fotografía es, pues, rutinaria y acompaña al guion, sin que se haya puesto excesivo esmero. Los temas familiares de detective Carl Mork no aparecen, aunque seguimos viendo al personaje con su mismo carácter, difícil y beligerante, no quiere perder el tiempo en conversaciones “políticamente correctas” con sus superiores y ni con sus subordinados, desoye las limitaciones que le sugieren sus superiores (algunos de ellos comprometidos con la entidad siniestra que actúa entre bambalinas). En todo momento trata de retener el caso contra viento y marea: sabe que si lo adjudican a otro investigador, no lo resolverá con la misma rotundidad. Muestra, como es habitual en él, un carácter tan agrio que parece caminar por la vida como si el mundo estuviera en deuda con él.

Aparecen algunos rostros conocidos que completan a la plantilla del Departamento Q. Uno de ellos es Nicolas Bro, actor que conocemos de las series The Killing (2009), 1864 (2014), Mammon (2014), The Bridge (2015), Bankerot (2016) y que en esta ocasión investiga por su cuenta la desaparición de su hermana. Se trata de un actor consumado y polivalente que logra que cualquier papel parezca escrito para él. Los tres miembros del Departamento Q, Nicolaj Lie Kaas, Fares Fares y Johanne Louise Schmidt forman un buen equipo, conjuntado como en anteriores ocasiones, agradeciéndose que el papel de la archivera y documentalista sea en esta ocasión mayor y salga de las profundidades de la oficina en donde está instalado la unidad. El superior del Departamento, Søren Pilmark, aporta también su apoyo a los protagonistas, espoleándoles siempre a que terminen cuanto antes sus pesquisas.


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