FICHA

Título original Tidelands
Título en España:  La tierra de las mareas
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2019
Temática: Fantástico
Subgénero: Drama
Resumen: En un pequeño pueblo costero se suceden episodios extraños que tienen como trasfondo el tráfico y la fabricación de drogas. Una joven que ha pasado diez años en el reformatorio regresa al pueblo y se encuentra con esta situación que investiga y que le lleva al descubrimiento de que todo lo que ocurre allí tiene que ver con un grupo de seudo-hipys mitad humanos y mitad sirenas dirigidos por una reina dispuesta a proteger a los suyos
Actores: Charlotte Best,  Elsa Pataky,  Dustin Clare,  Mattias Inwood,  Aaron Jakubenko, Madeleine Madden,  Finn Little,  Peter O’Brien,  Marco Pigossi,  Bianca Saul, Dalip Sondhi,  Jet Tranter,  Brad McMurray,  Zoe King,  Sam Conway, Hunter Page-Lochard,  Jacek Koman,  Michael Vice
Lo mejor: Siempre es un aliciente ver a una actriz española como coprotagonista de una serie
Lo peor: Todo es demasiado previsible y poco convincente.
Lo más curioso
: Es la primera serie australiana producida por Netflix.
¿Cómo verlo?: es emitida por Netflix. Puede verse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6


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Lo menos que puede decirse sobre LA TIERRA DE LAS MAREAS

En Austria existe una pujante industria cinematográfica que ha dado algunos ejemplares interesantes al mundo de las series (Pine Gap, Wolf Creek, Mr. Inbetween, La ciudad secreta, Deep Water, Wanted, Miss Fisher’s Murder Mysteries, etc, etc.). Por tanto, no era raro que, Netflix se decidiera allí a filmar -como es su costumbre- algún producto con el que congraciarse con el público de la isla y promover los abonos a su plataforma. Pero la primera intentona no ha salido todo lo bien que hubiera sido de esperar. A ello ha contribuido el que el guion de Tideland, estrenada por la plataforma en España como La tierra de las mareas, haya sido particularmente débil.

El guion nos sitúa en un pueblo costero al que llega una chica que diez años antes había sido enviada a un correccional y ahora regresa con los suyos. Lo que se encuentra es muy diferente a lo que dejó tal como le informa un antiguo amigo, ahora convertido en flamante policía. Se ha establecido en la zona una pequeña comunidad de “hippys” que generan cierta inquietud pero que no tienen más remedio que ser tolerados por los lugareños. La recién llegada se preocupa por saber qué es lo que está ocurriendo. En realidad, estos “hippys” viven del tráfico de drogas que ellos mismos fabrican y, para colmo, ni siquiera son completamente humanos sino una mezcla de humanos y sirenas…

El guion debería encerrar elementos fantásticos que cabalgan sobre un thriller dramático, pero se queda, desde el segundo episodio a medio gas. La “reina de los hippys” o, si se prefiere, la “sirena mayor”, resulta ser Elsa Pataky que sigue de buen ver, pero a la que le ha caído en suerte un papel para el que no da el perfil (acaso porque el personaje tiene los contornos muy mal dibujados y resulta completamente increíble). Resulta inevitable comparar esta serie con Siren, emitida por HBO y estrenada en 2018. Sería difícil cuál de las dos es más increíble pero, en cualquier caso, demuestra que si hay series de zombies, o de médicos, o de psicópatas, ¿por qué no va a haberlas también de sirenas? Solo que, hasta ahora, ambas han resultado escasamente motivadoras.

A la serie le falta originalidad, ritmo, coherencia y -tampoco está de más- un mínimo de racionalidad y método. Claro está que el enganche de la serie consiste en la posibilidad de que destile cierto erotismo. Para aportar eso está la Pataki. Pero también este elemento se queda a medio gas. Para colmo, esa manía que tiene la tribu de sirénidos de aplastar los ojos a quienes se han descarriado, parece un pegote de última hora que ni siquiera está bien realizado desde el punto de vista de los efectos especiales.

Recomendaríamos ver el episodio primero y el último en los que se contiene lo esencial de la historia. El resto es previsible y poco interesante. El erotismo y la exhibición de pechugas sin que lo exija el guion es un elemento del que, en España, al menos, estamos saturados desde la “transición” política de los años 70 y que tiene poco sentido en estos momentos de acceso porno ilimitado en internet.

Serie prescindible por completo, incluso para admiradores de las fantasías marítimas, de las sirenas o de la Pataki.

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