FICHA

Título originalBlack Summer
Título en España: Black Summer
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 22-40 minutos.
Año: 2019
Temática: zombis
Subgénero: drama
Resumen: En los primeros días del apocalipsis zombi, algunas familias sufren separación y otras buscan como salvarse a sí mismas. Seis personajes se encuentran en esos primeros días, en unos EEUU devastados por la epidemia e intentan abrirse paso hasta el estadio en donde las Fuerzas Armadas han conducido a la población. En ese viaje sufrirán todo tipo de ataques y peripecias.
Actores: Jaime King,  Justin Chu Cary,  Kelsey Flower,  Gwynyth Walsh,  Christine Lee, Mustafa Alabssi,  Erika Hau,  Sal Velez Jr.,  Edsson Morales,  Aidan Fink,  Kash Hill, Michael Aucoin,  Joel Gagne,  David Haysom,  Joel Jackshaw,  Brianna Johnston, Bud Klasky,  Braden Overwater,  Brad Pajot,  Arielle Rombough,  Jayson Therrien, Nyren B. Evelyn,  Tom Carey,  Christian Fraser,  Nathaniel Arcand,  Ty Olsson
Lo mejor: el paranoma urbano de los EEUU desierto y poblado solamente por supervivientes y zombis
Lo peor: sobredosis de acción que resta cualquier otro matiz a la serie
Lo más curioso
: se estrenó en España el 14 de abril de 2019 y está producida por el mismo equipo que Z Nation
¿Cómo verlo?: en Netflix y mediante programas de intercambio de archivos

Puntuación: 5


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Lo menos que puede decirse sobre BLACK SUMMER

Las series de zombis tienen a un público particular muy fiel que sabe encontrar los matices en cada un de ellas. Estos matices se escapan al crítico que aprecia menos este tipo de género. O dicho de otra manera: las películas de zombis solamente gustan a los aficionados al cine de zombies. El resto del público sabe lo que va a ver: acción y persecuciones, a un lado supervivientes que huyen y al otro afectados por el virus que han revivido y adoptado un comportamiento salvaje, caníbal e irracional.

En su estreno en los EEUU, esta serie ha constituido un nuevo éxito… entre los aficionados o este tipo de serie, pero una calificación extremadamente negativa por parte de la crítica no especializada. Para estos últimos se trata de una serie plana con un desastroso último episodio en el que, ni siquiera las escenas de acción -y los 20 minutos son, sin un segundo de respiro, una escena de acción- tienen lógica, coherencia, ni están bien filmadas, ni registran efectos especiales. Para los primeros es una precuela de Z-Nation que renueva las características del género.

En realidad, lo que vamos a ver tiene un argumento excepcionalmente simple: un grupo de gentes, de un suburbio residencial de los EEUU corre hacia unos camiones militares que les están esperando para trasladarlos a una “zona segura”, un estadio, en el que se está concentrando a la población civil, mientras en los cielos cruzan reactores que -al parecer- van a bombardear las zonas en las que se ha producido la contaminación y aparen zombis por todas partes. Una de estas familias, compuesta por padre, madre e hija, será brutalmente rota: el padre está contaminado, la madre al intentar proteger a su marido, pierde a su hija que ya está en el camión y desaparece por el horizonte, mientras ella trata de salvarse. Situaciones similares tienen que ver en varios puntos de la misma región: por unos motivos u otros, hay personajes que intentan salvarse, son perseguidos, se zafan de quienes aspiran a convertirlos en desayuno, o sucumben, y terminan convergiendo y marchando hacia el estadio en el que, por algún motivo, creen que está su redención. Luego resultará que no y que lo que ven allí es todavía peor que la más insana y angustiosa de sus pesadillas…

Los freakys del “universo zombie” sostienen que la serie está conectada con Z-Nation y con The Walking Dead e, incluso, alguna publicidad la presenta como una precuela de la primera. Todo esto es discutible. Hay que decir que los actores son completamente diferentes. Alguno de los actores, ha justificado esta relación alegando que la trama de Black Summer ocurre unos años antes que lo que puede verse en esas otras series: se trata de un momento histórico en el que los zombis acaban de aparecer y todavía no se han convertido en una plaga que haya desmantelado al Estado. Otra de las actrices protagonistas, Jaime King, por el contrario, ha afirmado que no es precuela de nada sino un producto completamente independiente. Los aficionados a este género afirman que en Z-Nation ya se aludía en varias ocasiones al “black summer” como inicio del apocalipsis zombi.

¿Cómo considerar a la serie? Veamos sus aspectos positivos: más que a personajes, situaciones o guion, lo que podemos aprovechar para ver son grandes espacios de los EEUU semidesérticos, suburbios con chalets de clase media, con vehículos incendiados, establecimientos vacíos como escenarios de persecuciones. Espacios desolados, casi como perífrasis simbólica de una sociedad a la deriva. Otro símbolo: a la inversa de otras series de este tipo, lo esencial transcurre bajo un sol de plomo, sin nubes y en donde la noche no parece existir. Interesante la parcelación de cada episodio en pequeñas historias precedidas de un título para mostrar la aventura de tal o cual personaje. Eso aleja la posibilidad de que se produzca una sensación de monotonía y facilita los tránsitos de uno a otros personajes.

¿Aspectos negativos? Ni los personajes están bien descritos, ni la acción tiene coherencia y, en lo que respecta al último episodio, es una ensalada de carreras y tiros sin orden ni concierto. Ni siquiera se explica el por qué unas veces los zombis mueren y otras no, ni cuántas balas precisa un zombi para darse por muerto. La ausencia casi completa de efectos especiales aumenta esa sensación de irrealidad absoluta. Un zombi en esta serie puede recibir ráfagas de Uzi desde distintos puntos, pepinazos de 45 mm en el cuerpo y no aparecerá ni sangre, ni siquiera detendrá su loca carrera, pero, eso sí, en un momento dado caerá al suelo como si se le hubiera acabado la batería. Está claro que en esta serie ha primado la acción por encima de cualquier otra explicación y, lo más sorprendente, esa sobredosis de acción es lo que parece eximir a los guionistas de cualquier explicación, lógica y coherencia en las escenas. Algunas persecuciones parecen realizadas en clave de humor, ni siquiera los zombies están caracterizados con algo más que un brochado de sangre en la boca. Y, para colmo, el guion no aporta matices a los humanos que huyen: simplemente huyen, con lo que las calidades interpretativas de los actores quedan inéditas. La impresión que da es de ser una serie de bajo presupuesto en todos los sentidos. Armas que disparan sin cargador, ráfagas inagotables; protagonistas con manos inutilizados y sangrientos que en la escena siguiente están en perfecto estado de revista y un último capítulo hecho a prisa y corriendo de apenas 20 minutos para terminar lo que no se sabe cómo terminar… Para un crítico cinematográfico objetivo, un absoluto y negligente desastre inapelable.

Para un aficionado al cine de zombis esta serie merecerá un 10. Sin embargo, para un seriéfilo que no tenga esta particular afición, la serie es de suspenso próximo al cero absoluto. Así pues, un cinco parece la calificación más justa. En el momento de escribir estas líneas se ignora si habrá una segunda temporada, aunque el final es abierto. Lo dicho: serie sólo para amantes de cine zombi. El resto, mantenerse alejado o de lo contrario sufrirán el síndrome de “cancelación del abono a Netflix”.

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