FICHA

Título original Speerchless
Título en España: Sin palabras
Temporadas: 2 (41 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2016-2017
Temática: comedia
Subgénero: discapacitado
Resumen: La familia DiMeo está formada por cinco personas: una “madre coraje”, un padre desenfadado, un hijo y una hija adolescentes y un hijo aquejado de minusvalía que se comunica mediante ordenador. La familia se cambia de domicilio y van a parar a un nuevo barrio en el que, inicialmente, no terminan de encajar, la pareja envía a sus hijos a una escuela próxima en la que cada uno de ellos encuentra sus problemas de adaptación. El que mejor encaja es “JJ”, aquejado de parálisis cerebral, que pronto, ayudado por su cuidador, “Kenneth” se convierte en un personaje popular.
Actores: Minnie Driver,  John Ross Bowie,  Mason Elston Cook,  Kyla Kenedy, Cedric Yarbrough,  Micah Fowler,  Haile Brown,  Skyler James Sandak,  Daniel Nelson, Lukita Maxwell,
Lo mejor: el intento de realizar una serie uno de cuyos protagonistas tenga parálisis cerebral .
Lo peor: se trata de un intento frustrado cuyos guiones hubieran precisado un refinado.
Lo más curioso
: el creador de la serie Scott Silveri, tiene un hermano con parálisis cerebral.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por el canal Fox desde el 1 septiembre de  2017. Puede encontrarse en emule.

Puntuación: 6

PROMO (en inglés)

PROMO (en inglés)

PROMO (2ª temporada en inglés)

PROMO (entrevista con los protagonistas, en inglés)

INTRO

MUSICA

VER SERIE (Movistar+)

DESCARGA TORRENT

WEB OFICIAL (FOX)

WEB OFICIAL (Showtime)

Comprarlo en Amazon (no está a la venta)

Lo menos que puede decirse sobre SIN PALABRAS

Hay series bienintencionadas y que pretenden reivindicar los derechos de grupos de discapacitados, pero que se quedan a medio camino. Sin palabras es una de ellas. Resulta muy difícil criticarla porque se tiende a pensar que quien lo haga de manera negativa puede herir sentimientos y susceptibilidades del grupo social formado en torno a esa discapacidad concreta. Esto explica el por qué no existen muchas críticas sobre esta serie e incluso por qué, tratándose de una serie distribuida en España por el canal FOX, presente en varias plataformas en streamming, no existan apenas críticas y ninguna de ellas abiertamente negativa.

Pero lo cierto es que mentiríamos si dijéramos que esta serie es una comedia de situación de alto valor moral y educativo. En primer lugar, ninguna comedia de situación pretende otra cosa que divertir y hacer reír. Cualquier otro elemento, incluida la transmisión de corrección política, de elementos educativos y de integración, huelga en una comedia de situación e, incluso, existe el peligro de que si estos elementos -por justos y razonables que sean- tienen cabida en este formato, el resultado final no sea el esperado por los espectadores.

Lo mejor que podemos decir de esta serie es que sus intenciones son nobles, pero su ejecución impide que los 30 minutos de duración de cada episodio constituyan un espacio de diversión. Hubiera faltado más carga cómica en los diálogos y un mejor perfilado de todos los personajes de la familia, ninguno de los cuales, ha adquirido contornos propios razonables y completamente acabados. Los padres de la familia atípica son actores suficientemente conocidos: Minnie Driver, habitualmente, es voz de doblaje, aunque ha estado presente en películas notables (GoldenEye, Motherhood) siendo pareja de John Cusack y de Matt Damon. Su marido en la serie es el desenfadado John Ross Bowie, neoyorkino, conocido por haber interpretado durante diez años a “Barry Kripke” en la serie The Big Bang Theory. Se trata, por tanto, de dos actores con suficientes capacidades interpretativas y trabajos previos como para que hubieran dado mejor juego en sus papeles respectivos. Sin embargo, él queda como un personaje muy mal definido y ella como una “madre coraje”, con más mala uva que gracia.

Entendámonos, las interpretaciones de todos los actores son aceptables, pero lo que fallan son los elementos del guion e incluso el mismo punto de partida. La serie nos muestra la mudanza de una familia de clase media a un barrio de clase media. Por algún motivo impreciso, entran en polémica con alguno de sus vecinos, negándose a cortar el césped y a mantener limpia la casa. La madre exige en el nuevo centro de estudios que se construyan todos los elementos que permitan a su hijo discapacitado, entrar en el colegio de manera normal como cualquier otro alumno. Luego transforma al jardinero del centro en el cuidador y mejor amigo de “JJ” (hay que decir que éste es un actor que está aquejado de la enfermedad en un grado menor). A partir de aquí, la serie trata sobre la adaptación de la familia al barrio y de los hijos a la escuela. La madre es una defensora a ultranza de la corrección política y el padre un personaje atípico e informal. Mención aparte merece la directora del centro, “la Doctora Miller”, interpretado por Marin Hinkle, actriz que había aparecido en Dos hombres y medio como ex esposa de “Alan Harper”.

En su conjunto, podemos reconocer la buena intención de la serie e incluso el que intente tocar temas que van más allá de la discapacidad de “JJ” y que intente distribuir pildorillas políticamente correctas, pero todo eso sirve para rebajar el tono propio de las comedias de situación. ¿Qué ha fallado? Es muy sencillo: los guionistas estaban tan preocupados por los temas centrales (corrección política y aceptación de la normalidad de la discapacidad) que han olvidado el refinado del guion, la coherencia de los presupuestos de partida, el perfilado de los personajes, el sembrado de gags en número suficiente para mantener la sonrisa del espectador a lo largo de toda la emisión, salpicada de carcajadas intermitentes. Eso es una comedia de situación. Y eso es lo que falta en Sin palabras. Buenas intenciones aparte.

(SI ESTA CRÍTICA LE HA SERVIDO PARA ALGO O LE HA AYUDADO EN ALGO, PULSE LA PUBLICIDAD QUE ACOMPAÑA Y QUE NOS AYUDA A MANTENER LA WEB. GRACIAS).

 

Anuncios