FICHA

Título original Warehouse-13
Título en España: Almacén-13
Temporadas: 5 (65 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2009-2014
Temática: ciencia ficción
Subgénero: intriga
Resumen: Dos agentes del servicio secreto de los EEUU son destinados a un misterioso almacén en el que se guardan todo tipo de objetos extraños y misteriosos, casi mágicos. Los dos agentes, su superior directo y la misteriosa dama que está al frente de la organización, recuperan más de estos objetos e impiden que caigan en manos inadecuadas.
Actores: Eddie McClintock,  Joanne Kelly,  Saul Rubinek,  Genelle Williams,  Allison Scagliotti, Tyler Hynes,  CCH Pounder,  Simon Reynolds,  Jaime Murray,  Faran Tahir,  Kelly Hu, Lindsay Wagner,  Paula Garcés,  Kate Mulgrew,  Danielle Nicolet,  Joe Morton, Roger Rees,  Melissa Kramer,  Helena-Alexis Seymour,  Laura Miyata,  Polly Walker, Sonia Braga,  Joe Flanigan,  Daniella Evangelista,  Erica Cerra,  Al Sapienza, Brent Spiner,
Lo mejor: Como de un punto de partida absurdo puede conseguirse una serie entretenida.
Lo peor: Algunos personajes son excesivamente caricaturescos.
Lo más curioso
: Los primeros episodios son algo flojos.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Syfy, Neox y Atreseries. Puede encontrarse en emule.

Puntuación: 7

PROMO (1ª temporada, en inglés)

PROMO (en inglés)

PROMO (2ª temporada, en inglés)

PROMO (4ª temporada, en inglés)

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Lo menos que puede decirse sobre WAREHOUSE-13

Serie ingenua donde las haya, sin más pretensión que la de entretener y sin más mérito que conseguirlo de manera prudencial. Las influencias están claras, la más importante de todas, por supuesto, la de Indiana Joven en busca del arca perdida. La escena final de esta película, en la que el “arca” es depositada en un almacén inmenso como un trasto más, es la que inspira a esta serie: existe un “warehouse” (almacén) que, con el número 13 (el de la suerte en el mundo anglosajón, se guardan objetos misteriosos, mágicos, maravillosos y adelantados a su tiempo que, por algún motivo, podían ser perjudiciales de caer en malas manos.

La serie tiene como protagonistas a dos agentes del Servicio Secreto de los EEUU encargados de la guardia y custodia del Presidente. Uno de ellos es un tipo sonriente y jovial, que apenas se toma nada en serio; su compañera es la contrapartida, serie, responsable, meticulosa. Ambos forman una pareja propia de comedia de situación, contradictoria en grado extremo. Después de lograr salvar la vida del Presidente, ambos son desplazados a un destino en un lugar inhóspito y alejado de la civilización, en Dakota del Sur. Ni han pedido el traslado, ni saben para lo que están allí, pero los recibe un peculiar personaje que está al frente del “almacén”, es su responsable, el encargado de inventariar y poner a buen recaudo los objetos. Se trata de un tipo peculiar, erudito, despistado, desaliñado, un superviviente de la primera generación de guardias del lugar que está al servicio de una misteriosa “directora” cuya edad no corresponde a su físico.

El concepto de la serie es simple: se trata de recuperar objetos que van apareciendo aquí y allí, llevarlos al almacén, custodiarlos y conseguir que delincuentes, bandidos o potencias oscuras se apoderen de ellos y los utilicen para fines delictivos. La mayoría de estos objetos generan efectos físicos inhabituales, casi otorgan poderes paranormales. Algunos son objetos antiguos procedentes de civilizaciones desaparecidas, otros son objetos extraterrestres y, los hay que han salido del cerebro de científicos malditos e heterodoxos.

El mismo almacén-13 es especial. Fue construido en Dakota del Sur en 1914, diseñado por Nikola Testa y M.C. Escher. Su número indica que, antes, existieron otros doce almacenes, el más importante de los cuales había sido la Biblioteca de Alejandría. Un rasgo de la serie es la peregrina teoría de que los almacenes se han ido trasladando con el paso de los siglos, al país que en ese momento tenía más poder. El primero de los cuales fue el Imperio Romano y el último, oh maravilla de maravillas, los EEUU. Una serie con unos postulados tan simples, o bien resulta un fracaso infumable o sus creadores, Jane Spenson y Brent Mote, logran sacar adelante un producto digno y entretenido.

Salvo el secundario habitual en televisión y en el cine, Saul Rubineck (“Artie Nielsen”), el resto de los protagonistas son poco o nada conocidos. Eddie McClintock (“agente Latimer) es conocido por haber participado en innumerables series populares, siempre como secundario, hasta conseguir un papel protagonista en El tirador. Su compañera Joanne Kelly (“agente Bering”) es menos conocida. Ambos tienen feeling y se complementan y apoyan en buena complicidad. Aunque limitado, el papel de Rubineck es igualmente atractivo y lo borda con su peculiar físico.

En definitiva, una serie que terminó en 2014 y que dejó un buen recuerdo. No se trató de un producto genial, ni de un super-éxito, pero si de una iniciativa digna, correctamente realizada, sin más ambiciones que la evasión. No deja huella, pero, a poco de estar algo atento, a lo largo de los capítulos aparecen nombres y situaciones que pueden contribuir a que el espectador interesado y joven aumente algo su cultura. Lo que no es poco en los tiempos que corren.

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