FICHA

Título original Black Monday
Título en España: Black Monday
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 30-35 minutos.
Año: 2019
Temática: comedia
Subgénero: ochentero
Resumen: Una agencia de inversiones está dirigida erráticamente por brokers cocaínicos y realiza operaciones habitualmente enloquecidas de compra-venta junto a bandos dirigidos, igualmente, de manera excéntrica. El resultado final no pudo ser otro más que un desplome histórico de las bolsas mundiales en octubre de 1987. Este serie se inicia un año antes del desastre y analiza cómo se llegó a él en clave de humor.
Actores: Don Cheadle,  Andrew Rannells,  Paul Scheer,  Regina Hall,  Eugene Cordero, Michael James Scott,  Kurt Braunohler,  Casey Wilson,  Edwin Gagiano,  Yassir Lester, Harry Zinn,  Jen Alex,  Iyad Hajjaj,  Ken Marino,  Fred Melamed,  Chasty Ballesteros, Greg Bryan,  Idrees Degas,  Michael I. Goode,  Mariano ‘Big Dawg’ Mendoza, Geoff Stults,  Dan Warner,
Lo mejor: Tiene el valor de dar una explicación a lo inexplicable.
Lo peor: Algunos personajes son excesivamente caricaturescos.
Lo más curioso
: Los economistas no han sido capaces de interpretar cómo se produjo aquel crack bursátil. Esta serie da la respuesta más probable a la crisis.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Movistar+ desde el 21 de enero de 2019. Puede encontrarse en emule.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre BLACK MONDAY

La brutalidad de la caída en las bolsas mundiales del “lunes negro” de 1987 (exactamente, el 18 de octubre), fue superior a la crisis de 1929, a la que siguió a la caída de las Torres Gemelas y a la que se inició en 2007 con las hipotecas subprime. En todos estos casos, la crisis se contagió a todo el mundo y en todos se ha explicado por distintas circunstancias (burbujas especulativas, episodios políticos traumáticos), pero con la de 1987 no hay explicación posible y todavía hoy se discute cómo las bolsas mundiales perdieron en pocas horas más de un 20%. Se trató, pues, del mayor derrumbe porcentual de la historia bursátil mundial. El mundo económico no pudo soportar la explicación que parecía más verosímil en la época: después de una fiesta cocaínica, los brokers de Wall Street empezaron a realizar las operaciones más locas que extendieron el terror entre los inversores conservadores generando una confusión que hizo aumentar las ventas de valores que no encontraron compradores con valor suficientes para pagar por ellas… Sin embargo, las autoridades económicas norteamericanas negaron tajantemente esa posibilidad: la bolsa era algo muy serio como para que pudieran entrar en ella individuos toxicómanos o irresponsables. Esta serie recupera en buena medida la explicación inicial y lo hace en clave de humor.

La idea de esta serie partió de Jordan Cahan y David Caspe. Sabemos lo que va a ocurrir porque lo vemos en las primeras escenas: brokers desesperados llorando en las inmediaciones de Wall Street, acciones volando al viento y papeles extendidos por toda la avenida, el cuerpo de un suicida cayendo sobre la pretenciosa y paleta limusina Lamborghini roja del propietario de la agencia de inversiones que protagoniza la serie. No es un spoiler pues el saber que todo el castillo de naipes construido por esa agencia, se terminará desplomando el 20 de enero de 2019. Pero la originalidad de la serie estriba en que nos presenta el camino que condujo a esta crisis a partir del año anterior a la misma.

La serie comienza cuando un joven cuya compañera le exige éxitos y triunfos económicos -la vida en Nueva York nunca ha sido barata- llega a una agencia de inversiones solicitando un empleo, pero un encontronazo con el propietario le supone el ser rechazado por el mundo de los gestores bursátiles. De regreso a su casa, su compañera le insta a que vuelva a intentarlo directamente en la agencia propiedad de la persona con la que ha chocado. Logra insertarse si consigue obtener beneficios de 80.000 euros utilizando el software que ha diseñado tras su salida de la universidad: lo que logra es llegar casi a 100.000 para empezar a caer y perderlo absolutamente todo. Sin embargo, contrariamente a lo que las leyes de la lógica sugerirían, el joven es contratado por la agencia.

Se trata de una empresa formada por afroamericanos que realizan inversiones de alto riesgo, algunas de ellas obsesivas y para ellos cuentan con la ayuda del banco de los “hermanos Lehman” (el nombre de la banca que se hundiría veinte años después con la crisis de las subprimes). Las operaciones arriesgadas (y, mucho más que arriesgadas, suicidas) que realiza la agencia una y otra vez con dinero electrónico, y el “estilo” de trabajo de la agencia, genera toda una burbuja que va creciendo y creciendo con el final que hemos visto en las primeras escenas.

La serie sugiere que los “viejos” de Wall Street, no permitieron que aparecieron nuevos actores bursátiles que rompían con el estilo sobrio y conservador protagonizado por los “habituales” inversores, linajes especulativos que se remontaban al siglo XVIII. Es una explicación que puede ser cierta, pero que no excluye la que nos muestra de manera mucho más descarnada y evidente le serie con brokers hasta las trancas de coca delante de ordenadores a través de los cuales compraban y vendías miles de millones.

La serie se estrenó el pasado 20 de enero de 2019 y, por el momento, no ha recibido buenas críticas en los EEUU. Merece más atención y entendemos perfectamente el porqué se la ha valorado mal en la meca de la inversión especulativa: invita a desincentivar la inversión en bolsa. La serie, sin embargo, es entretenida, y no parece que se aleje mucho de lo que fue aquella crisis.

Los protagonistas son Don Cheade (“Maurice Monroe”, big-boss de la agencia de inversiones descontroladas), Andrew Rannells (“Blair Pfaff, el joven universitario contratado por la agencia), Regina Hall (como “Dawn Darcy”, otra de las brokers de la agencia) y Paul Scheer (“Keit”). El primero de todos ellos está absolutamente genial y, en ocasiones, produce incluso escalofríos si pensamos en el dinero que es capaz de manejar de manera irresponsable.

Si la crítica norteamericana no anima a ver esta serie, a este lado del Atlántico, lejos de la omnipotencia y omnipresencia de Wall Street, la valoración crítica es mucho mejor. La serie es entretenida, ilustrativa de cómo fue la locura bursátil de los años 80, la pretenciosidad ambiciosa de unos y los cerebros desbaratados por la cocaína de otros. El ritmo narrativo es bueno y todo ayuda a ver cómo los protagonistas se precipitan a velocidad creciente hacia el abismo.

Serie que gustará a los aficionados a las comedias, a los que interesados por la economía y a los que en alguna ocasión han sentido la tentación de invertir sus ahorros en bolsa. Serie de las que se merecen una oportunidad por mucho que hayan sido machacada por la crítica norteamericana.

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