FICHA

Título original Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes
Título en España: Conversaciones con asesinos: las citas de Ted Bundy
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 53-74 minutos.
Año: 2019
Temática: documental
Subgénero: asesinos en serie
Resumen: Se le atribuyen por confesión propia treinta asesinatos de mujeres. Condenado a muerte terminó siendo ejecutado en la silla eléctrica. Theorore Bundy no tenía el perfil habitual del asesino a sueldo: era universitario, atractivo, inteligente y hábil. En estos cuatro episodios se reconstruye toda su aventura como el asesino en serie más famoso de los EEUU. Solamente una mujer sobrevivió a sus depredaciones.
Actores: Joe Berlinguer, Ted Bundy y los jueces, fiscales, policías, familiares y la superviviente.
Lo mejor: El vértigo del terror que produce.
Lo peor: Al final de la miniserie habrá algunos que se declararán admiradores suyos.
Lo más curioso:
El guion ha sido elaborado por Joe Berlinger que asume también la dirección de la miniserie.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Netflix desde el 28 de enero de 2019. Puede encontrarse en emule.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre LAS CINTAS DE TED BUNDY

Este documental pasa por ser el mejor que ha estrenada Netflix en los últimos tiempos. Y hay que reconocerle a esta plataforma que el documental es uno de los géneros que mejor maneja. Sus productos suelen tener una calidad superior a la normal. Esta norma se ha cumplido en Las Cintas de Ted Bundy, miniserie de cuatro capítulos sobre el famoso asesino en serie que reconoció, pocas horas antes de su ejecución, el asesinato de 30 mujeres.

La miniserie se compone de cuatro entregas de desigual duración. La serie comienza cuando un periodista consigue que Bundy, ya preso y en el corredor de la muerte, grabe unas cintas casette sobre sí mismo y lo que había sido su vida hasta ese momento. Hay que decir que, en estas cintas, Bundy no se reconoce como asesino, sino que explica solamente sus aspectos más amables. Llega, naturalmente, al episodio en el que resulta casualmente detenido, pero sigue presentándose como inocente de los cargos de asesinato que se le imputan. Quizás, uno de los momentos más interesantes de la cinta es el cuando consigue fugarse en dos ocasiones: con ocasión del primer juicio que tuvo, logró saltar por una ventura desde una altura de ocho metros o cuando consiguió adelgazar para penetrar por un conducto de ventilación, subir hasta las viviendas de los funcionarios de prisiones, vestirse como uno de ellos y huir por espacio de unas semanas. En ambas ocasiones fue capturado y en la segunda, incluso tuvo ocasión de asesinar a dos estudiantes y dejar malheridas a otras dos, e incluso de asesinar a una niña de doce años, mientras permaneció en libertad.

En la segunda parte del documental, esta declaración de inocencia pasa a muy segundo plano, para diluirse completamente y terminar reconociendo el asesinato de treinta mujeres poco antes de ser ejecutado, probablemente en un intento de retrasar un poco más su ejecución. De hecho, se ignora completamente el número total de crímenes que cometió a lo largo de su vida. Aparentemente, era una persona normal, con un ego desarrollado hasta el narcisismo, pero con unos comportamientos socialmente aceptables. Uno de los testimonios que aparece -el de la mujer que intentó que se conmutara su condena- afirma que la psicología clínica lo tenía como alguien con un problema neurológico que, le llevaba a trastornos mentales transitorios y de ahí, a estar fuera de sí, en los momentos en los que cometía sus crímenes, para luego volver a la normalidad.

La serie se estrenó en los EEUU el 24 de enero de 2919, treinta años después de que fuera ejecutado. El material recopilado por Joe Berlinguer abarcó un total de 100 horas de filmación y testimonios, de los que solamente se han aprovechado cuatro. No puede extrañar, por tanto, que el documental sea intenso, ilustrativo sobre la personalidad del serial-killer y, si bien no aporta ningún dato que se haya desconocido hasta ahora, el documental, especialmente para el público español y para los que solamente han tenido un desconocimiento superficial sobre el personaje o, simplemente, no han oído hablar de él, sea extraordinariamente ilustrativo y al acabar de verlo, el espectador disponga, no solamente de los datos suficientes para saber quién fue y lo que hizo Theodore Bundy, sino también una visión relativamente completa del arquetipo de los asesinos en serie. Seguramente, lo más sorprendente -decimos “sorprendente” y no impresionante- no es que se le ejecutara, sino el que, en los días previos, las inmediaciones de la prisión se convirtieron en un circo enarbolando pancartas “Burn Bundy, Burn” (fríete Bundy, fríete).

También en las declaraciones de los que ejercieron la acusación, o bien en los policías que realizaron la búsqueda y detención, hay elementos que nos induce a la reflexión: la misma declaración del juez que lo condenó a muerte es una declaración de intenciones: Bundy era lo suficientemente inteligente como para haber resultado un triunfador en su vida, el juez lamentó haber pronunciado la sentencia y, después de explicarla, le recomendó “Cuídese”.

Estamos ante el “documental definitivo” sobre el caso de Ted Bundy. Recomendable para todos aquellos que les gustan las miniseries sobre crímenes y criminales con testimonio y sobre casos reales. Un documental para reflexionar sobre la condición humana y sobre por qué, en ocasiones, la pena de muerte parece como la única solución para los que no tienen, como Bundy, redención posible.

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