FICHA

Título original Bandersnatch
Título en España: Bandersnatch
Temporadas: 1 (es un episodio de Black Mirror)
Duración episodio: 90 minutos.
Año: 2018
Temática: misterio
Subgénero: interactiva
Resumen: Un joven programador de los años 80 se obsesiona con trasladar al mundo de los videojuegos una novela escrita por un autor que se volvió loco y asesinó a su familia. La novela y el videojuego se caracterizan por tener distintas alternativas que llevan a finales diferentes. Este episodio traslada al plasma ese mismo concepto: la interactividad en la que el espectador podrá ver los cinco finales diferentes que corresponden a cada una de las opciones sobre las que deberá responder durante la proyección
Actores: Fionn Whitehad, Will Poutter, Asim Chaudhry, Craig Parkinson, Alice Lowe, Tallulla Haddon, Laura Evelyn, Catriota Knox, Jonathan Aris, Paul Bradley, Alan Asasad, Suzanne Burden, Jeff Minter
Lo mejor: Recuperar un concepto ya conocido desde los 80.
Lo peor: La historia de base no es completamente convincente: la interactividad ha restado originalidad al relato.
Lo más curioso
: La serie se lanzó el 28 de diciembre de 2018, el Día de los Inocentes.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Netflix. Puede encontrarse en emule

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre BLACK MIRROR BANDERSNATCH

Es casi una broma realizada por los promotores de Black Mirror para las Navidades de 2018. Como se sabe esta serie denuncia los peligros de la tecnología, apunta los rasgos de un futuro inmediato distópico y de la irrelevancia del ser humano lanzado a ese mundo en el que ya no es el centro de la creación, sino un “usuario” de una serie de adminículos tecnológicos que lo hacen todo y que han pasado a ser el eje de lo humano. Este episodio navideño tiene algo de este espíritu que ha caracterizado a la serie, pero atenuado, porque el énfasis de la trama se ha puesto en la interactividad.

En efecto, a lo largo del episodio de 90 minutos, en varias ocasiones, en la pantalla va apareciendo la pregunta sobre lo que el espectador quiere que haga el protagonista: aceptar o rechazar una oferta, gritar al padre o golpearlo, levantarse de la silla y abandonar enfurecido la mesa de trabajo o bien arrojar una taza de café sobre el ordenador, etc, etc. El espectador puede pulsar con el mouse la opción que prefiera o, incluso, en algunos momentos, la de “volver” para modificar su opción. El resultado son cinco finales diferentes. Es evidente que, detrás de toda esta martingala, sigue estando presente el espíritu de Black Mirror que se reduce a la pregunta fatídica: “¿A dónde vamos a ir a parar?”. Sólo que aquí está más oculta por el método narrativo. Los momentos claves de la serie, en las que se revive la vocación originaria de la serie, es cuando el protagonista se pregunta quién lo está manipulando y porqué no es dueño de sus actos. Dicho de otra manera: Matrix lo gobiernan usted, yo y todo aquel que maneja el mouse.

El episodio está inspirado en aquellos relatos novelados que empezaron a aparecer en los años 80 (incluso uno de los episodios de Super-López recogía esta temática) en los que en determinados puntos del relato aparecían disyuntivas: se planteaba al lector en determinados momentos del relato qué opción prefería y, según la opción, se le indicaba que debía remitirse a tal o cual página. Esto mismo es lo que el protagonista, un joven programador, está intentando trasladar a los entonces nacientes videojuegos. Estamos a principios de los años 80, es la época de los Comodore y de los Spectrum, los juegos son de una simplicidad que hoy genera sonrisas, a los equipos les falta todavía memoria, se cargan en cintas casete y son primitivos y sin apenas puntos de contacto con el concepto actual. Cuando el joven programador plantea su propuesta, una importante empresa la acepta sin dudar, solamente que le plantean si quiere trabajar en solitario o en la oficina a cargo de un equipo. A partir de aquí empiezan las disyuntivas que, más que el protagonista, es el espectador el que deberá elegir.

El juego, Bandersnatch, está basado en una voluminosa novela con varios finales escrita por un tipo que, tras concluirla, se volvió loco y abatió a su familia a hachazos. Es un anticipo de lo que le va a ocurrir al programador (que, de paso, está siguiendo terapia psicológica). A medida que va avanzando en su trabajo, se siente más y más “manipulado”. Ya no es dueño de sí mismo, siente como si otros lo controlaran: es evidente que siente la presencia del espectador y lo que éste le obliga a hacer mediante el mouse. Pero el recurso, por mucho que sea novedoso aplicado al mundo de las series, no deja de ser algo que ya se practicó en los años 80 en la literatura (y se abandonó) y luego se trasladó al concepto de “televisión interactiva”, en el que el espectador podía votar a favor de tal o cual concursante mediante su mando a distancia (y que también se ha desechado). Es un sistema curioso, pero nada más que curioso: los videojuegos de la actual generación se han encargado de rebasarlo y superarlo y dejar que quede como algo propio de los años 80, más que del futuro que solamente está presente por la sensación del protagonista de no ser dueño de sus actos. Matrix es manejado por el espectador.

Episodio navideño apto para un público que busca innovaciones radicales y procedimientos insólitos para contar historias en el mundo de las series. Gustará a los adictos a Black Mirror y a los consumidores de ciencia ficción.

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