FICHA

Título original The Good Fight
Título en España: The Good Fight
Temporadas: 2 (23 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2017-2018
Temática: Drama
Subgénero: Abogados
Resumen: Una brillante abogada co-propietaria de un bufete se jubila poco antes de conocer que ha perdido todos sus ahorros por culpa de una estafa piramidal cometida por la familia de otra joven asociada. Ambas entran a trabajar en otro bufete llevando, entre otros, en el que se sienten a gusto defendiendo en cada episodio un caso.
Actores: Christine Baranski,  Rose Leslie,  Cush Jumbo,  Delroy Lindo,  Sarah Steele, Erica Tazel,  Justin Bartha,  Paul Guilfoyle,  Bernadette Peters,  Nyambi Nyambi, Michael Boatman,  Chalia La Tour,  Matthew Perry,  Heléne Yorke,  Tom McGowan, Adam Heller,  Carrie Preston,  Scott Bryce,  Phumzile Sitole,  Gary Cole, John Benjamin Hickey,  Corey Cott,  Zachary Booth,  Ron Canada,  David A. Gregory
Lo mejor: Buenos guiones con giros ingeniosos continuos.
Lo peor: Demasiado glamour en los protagonistas.
Lo más curioso
: La serie es un spin-off de The Good Wife.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Movistar+ Series. Puede encontrarse en emule y en bitTorrent

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre THE GOOD FIGHT

La estructura de las series “de abogados” (y esta lo es) son siempre idénticas: un caso llega a un bufete que asume su defensa y habitualmente gana (Perry Mason) o, extrañamente lo pierden (Aly McBeal). Las series de abogados oscilan entre estos dos parámetros y las únicas innovaciones son las relativas a lo que aprendemos, mientras las vemos, sobre el sistema judicial norteamericano y las características de los protagonistas, su actitud ante el mundo y sus interrelaciones entre ellos. The Good Fight no es, por tanto, una serie “original”, pero tampoco podemos condenarla como serie “de abogados, del montón”. Ofrece, precisamente, algo interesante en estos dos elementos diferenciales.

De hecho, esta serie es un spin-off realizado a partir de la serie The Good Wife que recibió críticas generalmente positivas y logró mantenerse en pantalla durante 156 episodios. En esta secuela, la protagonista ha desaparecido, pero la bandera sigue alzada por una de sus asociadas, “Diana Lockhart” (Christine Baranski) y por la joven “Maria Rindell”, ahijada de la primera y cuyo padre se encuentra en la cárcel. El desencadenante de la trama es la jubilación de la “Lockhart” y la contratación de “Maia” en el bufete de abogados. La primera ha invertido todos sus ahorros en el fondo de inversión del padre de la segunda que, por algún motivo, ha terminado siendo una estafa piramidal que acaba con él en la cárcel. Los asociados de “Diana Lockhart”, se niegan a contratarla de nuevo y ella se ve obligada a seguir trabajando en otro bufete al que se lleva también a su ahijada. A partir de aquí, en cada episodio, veremos al equipo de abogados y a sus ayudantes, jueces y fiscales, interactuando y resolviendo un caso en cada episodio.

Los que se aficionaron a The Good Wife, se sentirán satisfechos con esta secuela, por mucho que no aparezca ni rastro de la protagonista y el eje de haya desplazado al tándem “Lockhart-Maia”. No se la hecha de menos. El peso de la serie recae sobre ambas y, en particular sobre Christine Baranski que luce una de sus mejores actuaciones. Es curioso como esta actriz es capaz de asumir cualquier registro interpretativo por diverso que sea: la hemos visto como adusta madre y psiquiatra en The Big Bang Theory y como abogada glamurosa en The Good Wife, y en ambas ha conseguido elevados grados de comicidad o de glamour, según corresponda.

Y, efectivamente, aprendemos mucho sobre el sistema judicial norteamericano: se nos confirma que aquel sistema es, fundamentalmente, injusto y que los más afamados bufetes de abogados eligen sus casos, simplemente, entre los que ven, no sólo que pueden ganar, sino entre los que les va a reportar más beneficios. La ley no es, nunca, igual para todos. Si algo se le puede achacar a la serie es que todos los abogados parecen vestidos por alguna afamada multinacional de la ropa, de la joyería y siempre con el peinado recién salido del moldeado. Excesivo, en nuestra opinión, e incluso algo cargante.

Pero si hay algo a elogiar, a parte de las actuaciones de Christine Baransky y de Rose Leslie, es el contenido de los guiones, ingeniosos, con diálogos elaborados y situaciones que, a pesar de tratarse de una serie “de abogados”, no la convierte en un tópico.

La serie gustará a los que les gustó The Good Wife, que no es más que su prolongación y que no pierde por la desaparición de la protagonista de aquella. Gustará, por supuesto, a los habituales de las series “de abogados”. A los exigentes con lo que ven, les satisfará: no es, desde luego, la mejor serie de la temporada, pero está entre las que pueden verse e, incluso, que pueden gustar. Servida en sus dos temporadas por Movistar+

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