FICHA

Título original The Blacklist
Título en España: The Blacklist
Temporadas: 5 (92 episodios)
Duración episodio: 42 minutos (aprox.)
Año: 2018
Temática: Thriller
Subgénero: Policíaco
Resumen: Uno de los criminales más buscados del mundo, se entrega voluntariamente al FBI pero pide hablar solamente con determinada agente que ese día, precisamente, se incorpora al servicio después del período de prácticas. A partir de ese momento se convierte en confidente del FBI y en cada episodio logra desarticular alguna trama terrorista o criminal. Cada vez resulta más evidente que hay algo que une al confidente con la agente del FBI
Actores: James Spader, Megan Boone, Diego Klattenhoff, Harry Lennix, Hisham Tawfiq, Amir Arison, Ryan Eggold, Mozhan Marnò, Parminder Nagra, Susan Blommaert, Baz, Adriane Lenox, Edi Gathegi, David Strathairn, Valarie Pettiford, Ulrich Thomsen, Reed Birney, Deborah S. Craig, Christine Lahti, Clark Middleton, Teddy Coluca, Dante Nero, Jennifer Kim, Deirdre Lovejoy
Lo mejor: el ritmo impreso a todos los episodios .
Lo peor: la protagonista femenina no parece adaptada al papel que le ha tocado representar.
Lo más curioso
: A pesar de que la trama suele desarrollarse en Washington, la serie fue filmada en Nueva York y alguna parte en Long Beach.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Netflix. Puede encontrarse en emule y en youTube en versión original y comprarse en DVD

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre THE BLACKLIST

Serie de estructura muy clásica y convencional que no varía desde el primer episodio de la primera temporada hasta el último episodio. En total, 92 episodios divididos en cinco temporadas que han contado hasta ahora con un público fiel.

La serie nos presenta una primera escena prometedora: un tal “Raymond Reddington” (James Spader) aparece en la sede del FBI de Washington, entrega en la puerta de acceso su documentación auténtica y espera brazos en alto y de rodillas que una movilización general de agentes lo detenga. Lo creían muerto, pero ahí está, dispuesto a colaborar como soplón delatando mafiosos, terroristas, delincuentes, ladrones de joyas y demás especialidades criminales. Ha pasado en clandestinidad 20 años y lo conoce todo sobre la delincuencia mundial. Sólo pone una condición: hablar con la agente “Elisabeth King” (Megan Boone) que, precisamente, ese día se incorpora al FBI en lo que debería ser su tranquilo primer día de trabajo. “Reddington” elabora una “lista negra” (que da nombre a la serie) compuesto por un número indeterminado de criminales que actúan y que las fuerzas de seguridad consideran perentorio detener. Cada episodio de la serie tratará uno de estos casos (el título del episodio comienza con el número ocupado por el delincuente en cuestión en la “lista negra”.

Este esquema se repite con pocas variaciones desde el primer episodio hasta el último, filmado cinco años después. Solamente, en un momento dado, se revela que entre ambos protagonistas existe un parentesco que era fácil de intuir desde el primer episodio. A pesar de todo y de lo esperado de algún giro argumental, lo cierto es que la serie, sin aportar nada nuevo e incluso obedeciendo a un esquema clásico de este tipo de géneros, tiene un buen ritmo narrativo, casi trepidante en algunos momentos, y resulta entretenida.

El protagonista, James Spader (un rostro que recordamos de Stargate [1994] y de la serie Boston Legal), en su diseño del personaje (una especie de Moriarty del siglo XXI) le ha dado caracteres excesivamente cínicos y un refinamiento propio de los primeros malvados de la serie James Bond, cayendo en momentáneas sobreactuaciones. Pero, a fin de cuentas, deberemos convenir que es el actor a cuyas espaldas se mantiene la serie. La columna femenina, Megan Boone, tiene detrás un corto historial cinematográfico en el que destaca su participación en la serie Law & Order – Los Ángeles. En nuestra opinión, carece de la fuerza y del aspecto enérgico y decidido que le atribuye el guion. El resto del reparto está compuesto por secundarios que no dejarán excesiva huella en el espectador.

La serie es trepidante. Las situaciones y las escenas se desarrollan con una rapidez que solamente el cine norteamericano es capaz de alcanzar. Como si la serie luchara contra los poco más de cuarenta minutos en los que debe concentrarse la narración. Eso contribuye a hacer olvidar, a la larga, que el esquema de cada episodio es demasiado idéntico al anterior y que se trata, a fin de cuentas, de una serie clásica, con episodios autoconcluidos y un tenue hilo que los une a todos ellos. Para que guste, hay que aceptar, en primer lugar, el presupuesto inicial (Moriarty convertido en soplón de Homes…) y en segundo lugar, habituarse a los protagonistas. El ritmo frenético de la narración, las sorpresas y el ejercicio de supervivencia que suele haces el protagonista, contribuyen a hacerla digerible.

Gustará a los que les gusten thriller policíacos acelerados.

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