FICHA

Título original El continental
Título en España: El continental
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 80 minutos.
Año: 2018
Temática: Drama
Subgénero: Delincuencia
Resumen: Un joven que, durante su niñez ha visto como hombres de su tío asesinaban a su madre y herían a su padre, se convierte en jefe de una banda que se dedica a fabricar morfina artesanalmente y logra amasar una fortuna que presta a un empresario del alcohol para que monte una sala de fiestas. Pero luego, éste no puede reintegrar el dinero y el mafioso se convierte en su socio, atrayendo también la vieja rivalidad con su tío. Para colmo, el mafioso se enamora de la hija del empresario que termina siendo asesinado por los sicarios del tío.
Actores: Michelle Jenner, Álex García, Roberto Álamo, Christian Sánchez, Antonio de la Torre, Manuel Bandera, Estefanía de los Santos, Alexandra Jiménez, Juan José Ballesta, Fernando Tejero, Secun De La Rosa, María Isabel Díaz, Mariola Fuentes, Carmina Barrios, Manolo Solo, Paz Vega, Patxi Freytez, Alejandro Serrano, Raúl Arévalo, Eloy Azorín, Franky Martín, Raúl Tejón, Chanel Terrero, Mará Alfonsa Rosso, Francisco Martin
Lo mejor: el presupuesto con el que ha contado esta serie.
Lo peor: el mal uso que se le ha dado.
Lo más curioso
: La serie se estrenó el 17 de septiembre de 2018: en su cuarta entrega había perdido el 50% de la audiencia que tuvo en el primer episodio.
¿Cómo verlo?: Se emite por TVE y puede ser visto en la sección de Televisión a la Carta. También puede encontrarse en emule y en YouTube.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre EL CONTINENTAL

Había expectación el 17 de septiembre por comprobar si la serie El Continental, producida por RTVE y por Gossip era lo que decía ser: una serie amor y aventuras, en la España de principios de los años 20. Después de ver los cuatro primeros episodios puede afirmarse sin sombra de dudas: que sí, que es, efectivamente una serie de amores previsibles y de aventuras inconexas en un escenario irreconocible que es, cualquier cosa, menos la España de los años 20. La intención de la serie no es mala: el resultado, sí lo es.

De pequeño, “Ricardo León” ha visto como en el curso de una disputa familiar, su tío saca la pistola a su padre, se le escapa un tiro, hiriéndolo, y luego, la intervención de la madre, provoca el que un guardaespaldas del tío, la mate. La situación inicial es, desde luego, muy forzada, pero vale como arranque. Veinte años después, el niño, que ha crecido en la casa del tío, odiándolo, se ha convertido en un empresario del alcohol que ha amasado cierta fortuna. Decide meterse en el negocio de la morfina e invertir paralelamente en un negocio que parece prometedor y que le puede servir como cobertura para la distribución de la droga. En efecto, “Alfonso” y su esposa han abierto un local que aspira a estar a nivel europeo: El Continental. Pero la apertura no resulta un éxito y no puede devolver la cantidad prestada, por lo que “Ricardo” se convierte en su socio, mientras sigue manteniendo un odio extremo hacia su tío que también maneja negocios sucios. “Ricardo” se enamorará desde el primer momento de la hija de “Alfonso”.

Llaman la atención en esta serie dos elementos, por encima de cualquier otro: el primero son las altísimas dosis de violencia que vamos a ver y que no siempre están completamente justificadas. En segundo lugar que el Madrid de los años veinte es completamente irreconocible e incluso que la sociedad que nos muestra, simplemente, no existió. Lo de menos es que la serie, como se ha dicho, esté inspirada en Peaky Blinders.

¿De dónde han salido esos escenarios y ese vestuario que está más próximo al Far-West del último tercio del siglo XIX norteamericano, en donde no hay rastro de chulos y chulapas, ni de hongos ni de zarzuelas? Los guionistas han tenido, por lo demás cierta confusión: ciertamente hubo una epidemia de morfina en España después de 1919, pero no fue en Madrid, sino en Barcelona dado que varios miles de catalanes se habían enrolado en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial, resultando heridos y, al ser tratados con morfina, al volver a Cataluña, quedaron “enganchados”. Igualmente, esa época, 1920, fue muy dura: el auge económico que habían experimentado las zonas industriales al vender materiales a los dos bandos durante la guerra, declinó a finales de 1918, apareciendo el fenómeno de la “guerra social” y el “pistolerismo”, con asesinatos y ajustes de cuentas, entre patronal y sindicados… en Barcelona. No en Madrid. Así que, en esta serie, todo lo que vamos a ver es irreal y casi onírico, extraviado, adulterado y anacrónico. Hubiera valido más crear una ciudad imaginaria, o un país imaginario.

Luego está la selección musical que no puede ser más variopinta. De repente nos encontramos con música máquina, para pasar luego a algunas notas de la Carmen de Bizet, algo de jazz, más música discotequera, en fin, un caos, cuando en una producción de este tipo era muy fácil recurrir, simplemente, a lo que se escuchaba en la época o la música popular que hacía furor.

Y todo para contar una banal historia de amor, previsible desde el primer capítulo, como ya nos han contado a decenas. ¿Es que es posible construir una serie en España sin que ese elemento se convierta en el central? Lo que resulta más forzado en esta serie es, desde luego, el intentar colar un mensaje feminista -inseparable de cualquier declaración del gobierno- infumable y fuera de lugar.

¿Qué ha fallado? Por este orden: los personajes (demasiado caricaturescos, malos que se esfuerzan en poner cara de malotes), las situaciones (desde el principio excesivamente forzadas y poco realistas), la ambientación (más próxima a Gansters de Nueva York que al Madrid de los 20), la música (heteróclita y ausente por completo en el Madrid de la época), el ritmo narrativo (poco ágil), la duración (demasiado larga especialmente en un canal sin publicidad), algunas actuaciones (Secun de la Rosa está en un papel que no le corresponde, Fernando Tejero y Paz Vega flojos-flojísimos, Álex García no era el más adecuado como protagonista), incluso la peluquería falla (Álex García y algunos de sus sicarios llevan un look 2018, muy habitual, por cierto, entre futbolistas), falla, en definitiva, la misma trama (que carece de verosimilitud, coherencia, agilidad, encaje histórico, ha querido ser demasiadas cosas y se ha quedado en una serie caótica, difícil de seguir, una verdadera máquina de perder audiencia).

“Aquí descansa la serie que quiso ser western, que quiso trasladar a Madrid las peleas mafiosas, que quiso convertir a Madrid en Chicago, que quiso convertir una historia de amor banal en una epopeya de gansters, que quiso instruir en feminismo, pero se quedo en nada”. Tal sería la lápida más adecuada para esta serie. Por no ser, ni siquiera el título es original (véase la película de 1990 con ese titulo protagonizada por Jorge Sanz, entre otras)

Pregunta: ¿cómo es que, los responsables de espacios dramáticos de TVE no advirtieron los problemas de esta serie? ¿cómo es que, cuando pudieron, no dieron marcha atrás? ¿cómo es que el dinero público se invierte de manera tan alocada?

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