FICHA

Título original: Presunto culpable
Título en España: Presunto culpable
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 75 minutos.
Año: 2018
Temática: Intriga
Subgénero: Thriller
Resumen: Un joven biólogo hijo de una familia influyente propietaria de una empresa farmacéutica, en el pueblo de Guipúzcoa, opta por establecerse en París después de ser considerado sospechoso en el asesinato de su novia. Cuando su padre se suicida, diez años después, debe volver a su pueblo. Allí reviven los viejos fantasmas y las sospechas, las rencillas familiares y se reabre la investigación sobre el asesinato de la joven. El biólogo nuevamente se pone al frente de la empresa farmacéutica para relanzarla.
Actores: Miguel Ángel Muñoz, Jorge Andreu, Itziar Atienza, Josean Bengoetxea, Pilar Calvo Morillas, Naiara Carmona, Marta Castellote, Timothy Cordukes, Tomás del Estal, Iñaki Font, Teresa Hurtado de Ory, Asier Iturriaga, Irene Montalà, Elvira Mínguez, Alejandra Onieva, Carol Rovira, Daniela Rubio, Patxi Santamaria, Mark Schardan, Pablo Scola, Christian Stamm, Susi Sánchez, Godeliv Van den Brandt, Maialen Vega, José María Íñigo
Lo mejor: Fotografía y localizaciones insuperables.
Lo peor: Se trata de una copia de la serie noruega Frikjent (Absuelto)
Lo más curioso
: Se estrenó el 18 de septiembre de 2018.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Antena 3. Puede encontrarse en eMule y en BitTorrent. El primer capítulo está íntegro en YouTube. Puede verse en la web de la cadena que lo emite.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre PRESUNTO CULPABLE

Entre los estrenos del mes de septiembre, éste de Antena 3, había suscitado cierta expectación. El tráiler que había emitido la cadena resultaba atractivo y las localizaciones en la zona costera de la provincia de Vizcaya generaban la sensación de que este no iba a ser una seria del montón. En realidad, no lo es. Desde el primer capítulo se percibe que lo mejor de la serie es eso: la fotografía y las localizaciones. En algunos momentos podemos decir que hemos disfrutado visualmente -lo cual no es poco- y que hemos visto, quizás, de las mejores tomas que se han registrado en la historia de las series en nuestro país. Esto por lo que se refiere a los aspectos positivos de la serie.

En Presunto culpable se nos cuenta la historia de “Jon Arístegui” (Miguel Ángel Muñoz). Vive en París, es un reputado investigador que trabaja para una importante empresa del sector farmacéutico y que convive con una compañera, aunque la relación no termina de funcionar. Hace diez años que se ha establecido en la capital francesa. La causa que le ha llevado allí es el asesinato de su novia ocurrido entonces. Todo el pueblo estaba convencido de que “Jon” era el asesino y no pudo soportar la presión. Su padre creyó siempre en su inocencia y trabajó para descubrir al verdadero asesino, pero una vez se convenció de que había sido su hijo, optó por suicidarse. Este hecho es lo que hace que “Jon” abandone la empresa en la que trabaja, deje su apartamento en Francia, a su compañera y se traslade al pequeño pueblo pesquero en donde su familia tiene instalado un astillero y la empresa farmacéutica que su padre le deja en herencia y que, por lo demás, está en crisis. Los fantasmas de hace diez años volverán a aparecer y “Jon” optará por investigar para limpiar su nombre y la reputación de su familia.

Hasta aquí los presupuestos de partida. Es posible que algunos lectores tengan la sensación de que este argumento les resulta familiar. No se equivocarán. Ignoramos si los creadores de Presunto Culpable han pagado “royalties” a los guionistas noruegos que crearon en 2015 la serie Frikjent (Absuelto), pero los argumentos son superponibles y el presupuesto de partida es el mismo: joven sospechosos que abandona su pueblo tras el asesinato de su novia y vuelve para hacerse cargo de los negocios familiares… No basta con cambiar un pueblo situado en un fiordo noruego, por uno de cualquier ría bilbaína, no basta con convertir al experto economista de Frikjent en el doctor en biología de Presunto culpable… para “crear” una serie hace falta algo más. Cualquier otra cosa se llama “plagio”. Claro está que, en literatura se dice que “si un plagio es asesinato, no es plagio”, indicando que si la copia supera al original, se lleva la gloria y nadie acusará al autor de haber plagiado: como máximo, se dirá que la ha superado. Esto no ocurre en Presunto culpable. Se permanece por debajo del original.

En cualquier caso hay que empezar reconociendo que, al lado de los responsables de fotografía y de los encargados de las localizaciones, el grupo de actores que intervienen en la obra, “funcionan”. Sus actuaciones son convincentes y sólidas (al menos los protagonistas). Miguel Ángel Muñoz y Susi Sánchez, bordan dos buenas interpretaciones y el resto del reparto realiza también buenos trabajos.

¿Qué falla? Fundamentalmente, el ritmo narrativo: una serie de intriga y tensión debe seguir un ritmo in crescendo, la trama debe discurrir de manera que cada vez la trama adquiera nuevos matices dramáticos sin perder coherencia. Y que lo haga rápido. En Presuntos Culpables, las cosas discurren demasiado lentamente. Cada episodio hubiera podido comprimirse hasta adelgazarlo un tercio de su metraje. Algunas veces hemos dicho que en España se tiene una irreprimible tendencia a prolongar los episodios de las series más allá de lo que aconseja el género: una comedia de situación jamás debería prolongarse más de 30 minutos (en España es frecuente que dure el doble) y un thriller que, por definición, es algo trepidante, no puede mantener la tensión en cada episodio durante una hora y cuarto -como es el caso de Presunto culpable-, bastan 45 minutos para obtener los efectos deseados. Si, para colmo, a estos 75 minutos se le unen cortes publicitarios, estaremos próximos a las dos horas por episodio. Excesivo. Especialmente para los que ya hemos visto la serie noruega original.

La serie tiene una riqueza visual y un buen hacer del equipo de actores, pero no logra “asesinar” a la serie noruega (que recomendamos ver, comparar y juzgar). Gustará a los que sigan las trayectorias profesionales de los actores embarcados, a los que quieran degustar paisajes inconmensurables y fotografía meticulosa. También puede interesar a los que quieren tomar el pulso al cine español y al mundo de las series: si cuando se inició hará diez años el fenómeno del “nordic noir” ya dijimos que la industria del cine español debería inspirarse en aquel género, ahora nos vemos obligados a decir que “inspirarse” no es “copiar”.

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