FICHA

Título original Elite
Título en España: Elite
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio:  50 minutos.
Año: 2018
Temática: adolescentes
Subgénero: escuela
Resumen: En un colegio en el que se educan las élites económicas del país van a parar tres jóvenes de clase obrera cuyo colegio se ha visto destruido por un terremoto. Aparecen problemas de sexo, drogas, lucha de clases, chantajes, ambiciones, bullying, padres bordes, bandas, etc. Mediante flashbacks se sabe que se ha cometido el asesinato de un alumno y que la policía trata de descubrir quién es el autor.
Actores: María PedrazaMiguel BernardeauItzan EscamillaÁlvaro RicoJaime Lorente, Miguel HerránEster ExpósitoDanna PaolaArón Piper, Mina El Hammani, Omar Ayuso
Lo mejor: Algunos de los jóvenes protagonistas se esfuerzan en sacar adelante sus roles.
Lo peor: El guión que muestra unos personajes planos no ayuda a los actores.
Lo más curioso
: Está inspirada en Gossip Girl.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España por Netflix. Puede encontrarse en emule y en BitTorrent.

Puntuación: 5,5

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Lo menos que puede decirse sobre ELITE

Cuando un adulto ve una serie realizada para adolescentes, frecuentemente puede ocurrir que no entienda porqué los protagonistas reaccionan de una manera y no otra y la crítica se resienta. Además, una serie sobre un instituto no es, desde luego, ninguna originalidad. El problema se agrava cuando una serie de adolescentes es escrita por adultos que intentan que el producto satisfaga a todos los públicos. Empecemos diciente que Élite ha sido escrita por Carlos Montero en cuyo haber se encuentra El tiempo entre costuras y Física o Química, y por Darío Madrona, artífica de Los protegidos. En esta ocasión han trabajado para Netflix que es la plataforma que ha estrenado la serie el pasado 5 de octubre.

Una vez sabemos quién es el padre y la madre de esta serie queda saber temática y resultado final. Aquí es donde empiezan los problemas. Ciertamente, resulta difícil explicar el por qué tres hijos de las clases trabajadoras e inmigrantes, terminan en un instituto para élites económicas en el que están matriculados hijos de las dinastías económicas del país. Se nos apunta que un terremoto destruyó el colegio público al que iban… Al cabo de unos minutos, este arranque deja de tener importancia: sabemos que se ha cometido un asesinato en el centro de élite y que la policía está investigando a todos los alumnos. Cada entrevista da pie a frashbacks que cuentan una historia a trozos. Van apareciendo todos los modelos tópicos de jóvenes: la chica con SIDA, el novio, el chico gay, el inmigrante gay, la palestina y su velo islámico, el chico fatuo que solo quiere ser famoso, la tonta del bote, la tía jodida, el ambicioso sin escrúpulos, el colgao, el buen estudiante, honesto y recto como una vara, el profesor, la policía inquisitiva… que deambulan por una serie de escenas sin excesiva garra en las que se pretende construir una trama de tipo social con un fondo de novela negra que retrate las costumbres de los jóvenes de nuestro tiempo.

El resultado está próximo al cero absoluto. Hemos visto tantas veces las mismas situaciones, los mismos problemas, los mismos personajes e incluso actores que, siendo otros, realizan el mismo cometido, que podemos adelantarnos a lo que va a ocurrir. Quien esto escribe es un tipo particularmente liberal en cuestión de sexo, pero está obligado a resaltar que la serie muestra demasiados culitos y tetas tersas y jóvenes que terminan siendo el único reclamo de la trama. Y, créanme, cuando una serie se atiene al manual de las series “low cost” y “cero imaginación”, introduciendo en cada episodio alguna coyunda poco justificada  para mantener la audiencia, es que algo falla. Lo que veremos es una serie de parejas que se forman, que luchan por su amor imposible, que se pelean, que se reconstruyen, que van y que vienen, unido a lo cual, hay un asesinato de no sabemos quién.

Lo dicho: si fuera por el guion, la serie estaría próxima al cero absoluto y resulta una de las muestras más palpables de falta de imaginación que hemos visto en Netflix. Lo que salva la serie son los rostros nuevos. Son chicos que empiezan y cuyo trabajo merece ser considerado: tienen ganas de trabajar y se han presentado a un casting sin importarles la calidad del guion. En general, todos tienen el mismo problema: mala dicción. Una vez sigan los consejos de un logopeda, deberían pedir a su representante el participar en series más exigentes. Algunos, insisto, tienen “madera” de buenos actores. Hay que estimularlos y decirles: dentro de unos años ya no valdréis para papeles de adolescentes de instituto, prepararos, mejorar, estudiar, esforzaros y, de entre vosotros, algunos estaréis en condiciones de representar series de verdadero calado o salir airosos de la prueba del nueva en esto de las artes escénicas: subir a un escenario, tener presencia escénica y atreveros con cualquier obra de teatro seria.

En cuanto a la realización es buena, el montaje es otro de los factores que contribuyen a que el cero absoluto se convierta en un aprobado de rasqui. Falla la temática, los presupuestos de partida, la guionización y los toques “sociales” que se deslizan a base de vaselina.

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