FICHA

Título original Nurses Who Kill
Título en España: Nurses Who Kill
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 45  minutos
Año: 2017
Temática: Médicos
Subgénero: Asesinatos
Resumen: Diez casos de diez asesinos en serie que tenían todos la particularidad de que eran enfermeros y trabajaban en centros de salud de reconocido prestigio. Se ignora, en la mayoría de los casos, el número total de pacientes a los que asesinaron utilizando fármacos o venenos, conscientemente. No se trataba de casos de eutanasia, ni de mala praxis, sino, simplemente, de asesinos que habían elegido un lugar en el que podían fácilmente ocultar sus crímenes: un centro hospitalario en donde, inevitablemente, algunos pacientes morían.
Actores: documental dramatizado, Angie Adler, Elizabeh Kirby, OPablo Raubould, Semantha Phelps, Ellis J. Wells, Trevor Murphy, Elena Stephenson, James Butler, Mollie Fyte-Taylor, Rebecca Gardner-Tildesley, Christian Jessen, Alex Kapila, Angus King, Ben Manning, Stefan Michaels, Melysa Wilson, John Kinory, Anthony Miles, Donna Preston, Samantha Russell, Emily Stanley,
Lo mejor: lo bien documentados que se presentan todos los casos
Lo peor: lo absolutamente dramático y descorazonador de la serie en su conjunto
Lo más curioso
: La serie ha sido producida por Gill Carter
¿Cómo verlo?: Se emite a través de Netflix desde el 5 de septiembre de 2018. Puede ser obtenida mediante eMule en versión original. En el momento de escribir estas líneas todavía no puede verse en versión española mediante bitTorrent.

Puntuación: 7,5


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Lo menos que puede decirse sobre NURSES WHO KILL

Hay enfermeros que matan… Afortunadamente, los casos más espectaculares se han dado en el mundo anglosajón, en el que, al parecer, existen ciertas posibilidades de que uno entre en un hospital por una gripe y salga con los pies por delante porque se le ha cruzado un enfermero entreverado que lo ha elegido para… asesinarlo. Los diez casos que presenta esta serie son absolutamente desgarradores. Todos, sin excepción. Todos están perfectamente documentados y en todos toman la palabra, los investigadores y científicos que los descubrieron. Un documental poco apto para aprensivos, pero absolutamente estremecedor, tanto como la mejor película de género negro.

El documental está planteado con una alternancia de imágenes de archivo, fotografías y filmaciones, recortes de prensa y grabaciones magnetofónicas, del asesino o de sus víctimas y, por otra parte, con entrevistas a los científicos, personal médico e investigadores, que tuvieron la responsabilidad de establecer qué estaba ocurriendo en algunos hospitales. Reconstrucciones dramatizadas con actores (algunos bastante parecidos a los protagonistas reales) completan el conjunto que goza agilidad, interés, suspense y, realmente, hace sufrir al espectador y lo conmueve tanto como afectó a los especialistas que investigaron los casos (y, no digamos, a las familias que sufrieron las acciones de los enfermeros asesinos).

Podríamos clasificar esta serie como un producto más del género documental conocido como “true crimen”, si no fuera porque, paradojicamente, nos estamos adentrando en el universo de la salud, no de la muerte.

El hospital es el mejor lugar para asesinar y que el crimen pase desapercibido. En principio, porque en los hospitales, hay gente que muere. En segundo lugar porque las drogas y venenos están almacenados en la farmacia del hospital, accesibles al personal sanitario. En tercer lugar porque, especialmente los ancianos que son ingresados, están aquejados de debilidades orgánicas y un soplo se los puede llevar. Lo único que garantiza que el crimen no quedará impune es la irresponsabilidad del criminal –en el caso de esta serie, siempre se trata de enfermeros- es que las estadísticas de muertes en hospitales son constantes, registran pocas alteraciones y cuando se producen anormalidades estadísticas, picos inexplicables en el número de fallecimientos, es que algo está ocurriendo.

A partir de ese momento, la investigación forense y policial se pone en marcha. Es fácil sospechar de tal o cual enfermero es sospechoso (la rotación por turnos y las presencias de determinados enfermeros cuando se producen las muertes, lo facilitan), lo difícil es demostrarlo. Salvo algunos, suficientemente locos como para cometer sus crímenes y luego alardear de ellos, la mayoría son psicópatas que consiguen eludir, engañar y desviar la atención policial durante semanas. De alguno de ellos, se sospecha que ha participa en el asesinado de hasta ¡400 pacientes! Otros, por el contrario, han reconocido una docena de crímenes, algunos se mantienen en que los cuatro pacientes muertos por los que han sido condenados, no los han asesinato, e incluso, un enfermero de origen filipino se ha pasado los interrogatorios y el juicio diciendo el consabido “no comment”. De todo tiene que haber también en la especialidad de los enfermeros asesinos. La Dra. Ellie Cannon sirve como hilo conductor de los distintos episodios. Buena comunicadora, demuestra conocer y haber estudiado cada uno de los casos y su testimonio es absolutamente imprescindible.

Netflix ofrece desde septiembre de 2018 esta serie que, quizás entre todas las de la gama “true crimen” ha generado más angustia en quienes han participado en su elaboración. No digamos en el espectador. Una serie que se puede recomendar, a condición de no ser hipocondríaco, ni excesivamente impresionable y de no visitar regularmente hospitales. ¿Alguna conclusión? Sí, que el personal sanitario precisa cíclicamente de test y seguimientos para evitar que se produzcan situaciones como las descritas en los 10 episodios de Nurses Who Kill.

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