I AM A KILLER, un “true crimen” en primera persona

FICHA

Título original: I am a killer
Título en España: I am a killer
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2018
Temática: documental
Subgénero: asesinatos
Resumen: Una serie de asesinos convictos que esperan en el corredor de la muerte de distintas prisiones en los EEUU cuentan sus crímenes y cómo han llegado hasta allí. En cada caso se cuenta también con testimonios de los familiares de la víctima, de los abogados defensores y de policías que llevaron a cabo la investigación.
Actores: documental con personajes reales, Charles Thompson, Jon Anderson, Linda Lewis, Michael Ramos, Richard Garnett, Jim Kelly, Jessie Vinning
Lo mejor: Algunos de los delincuentes muestran un arrepentimiento sincero.
Lo peor: Otros delincuentes evidencias una mente enferma.
Lo más curioso
: Es una producción de Netflix
¿Cómo verlo?: En Netflix y puede bajarse con programas P2P

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre I AM A KILLER

En EEUU, el documental estilo “true crime”, esto es centrado en torno a un crimen realmente cometido y basado en entrevistas con los protagonistas (familiares, abogados, policías) y en reconstrucciones de los hechos, está en alza, entre otras cosas, gracias a que Netflix ha apostado por él. Incluso, hoy podemos hablar de un subgénero dedicado exclusivamente a entrevistar a los convictos en el interior de las cárceles y a que estos hablen sobre su estancia en prisión y las condiciones de su encierro. En el catálogo de Netflix hay un espacio cada vez más amplio para este tipo de producciones. La última que ha llegado hasta nosotros, estrenada en el mes de agosto de 2018 en el que apenas se producen estrenos y todos los canales y streammings están reservando sus mejores nuevos productos para el mes de septiembre, es I am a killer, Yo soy un asesino.

La serie está doblada al castellano y, por tanto, hubiera sido de desear que el título también lo estuviera. Pero esto compete solo a la plataforma que y hoy parece algo irrelevante y reiterativo: series como Arrested develpment, Black Mirror, The Bletchley Circle, The code, Better call Saul, The Crown, y un largo etcétera, todas ellas dobladas al castellano se han quedado con su título original en inglés. Si nos quejamos es porque este tipo de titulación da luego problemas a la hora de clasificar la serie e introducirla en índice. Sería de desear, por tanto, que el título original fuera acompañado por la traducción entre paréntesis.

Yendo a lo concreto, esta serie es meritoria por una serie de aspectos: en primer lugar porque ha ocupado un hueco en el mundo de los documentales “true crime”. En efecto, hasta ahora habíamos visto a los asesinos dentro de las prisiones, en otros se reconstruía con singular esmero tal o cual asesinato, en otros se recurría a actores combinados con testimonios reales, otros eran todos basados en fotos, vídeos y testimonios reales, pero faltaba una serie en la que fueran los asesinos los que explicaran sus crímenes desde el corredor de la muerte.

Y esto es lo que vamos a ver a lo largo de diez episodios meticulosamente realizados y suficientemente ilustrativos para ver hasta qué punto la crueldad humana genera, con el paso del tiempo, distintas reacciones en quienes la han practicado. Lo normal es que los asesinos entrevistados muestren arrepentimiento. En algunos es sincero y se percibe claramente que su crimen fue, más o menos accidental. En otros, sin embargo, el arrepentimiento es de más dudosa autenticidad y en sus ojos brilla la sombra de la locura. Todos ellos están vinculados al submundo de los EEUU: marginalidad, droga, situaciones de desestructuración familiar extremas (padres drogadictos, hijos drogadictos, madres prostitutas, amigos delincuentes), analfabetismo estructural, historial delictivo que se remonta a la infancia, etc.

Algunos de los entrevistados han sido perdonados por los gobernadores de sus Estados y anulada su ejecución, canjeada por 30 o 40 años de cárcel. En otros casos, están esperando en el corredor de la muerte que se les fije una fecha de ejecución. En algún caso, el propio criminal pidió durante el juicio ser ejecutado. En todos los casos que se cuentan, lo esencial es la entrevista con el criminal detrás del vidrio de seguridad y las declaraciones de los familiares de las víctimas. También en ellos hay distintas reacciones: desde los que no perdonan al asesino y esperan asistir en primera fila a la ejecución, hasta los que se muestran condescendientes y contrarios a la pena de muerte. La pérdida del ser querido les ha llevado, también a ellos y en algunos casos, a depresiones, caídas en el alcoholismo, ingreso en circuitos de sectas religiosas, etc.

Como serie documental es seguramente de las mejores que se han estrenado a lo largo de 2018. A diferencia de otras series “true crime”, ésta no es reiterativa, los casos que se muestran son muy diferentes unos de otros, el montaje proporciona un dinamismo que permite observar el caso desde distintos puntos de vista y el resultado final resulta fácil de ver, a ratos estremecedor y siempre interesante. Reconocemos, además, que la serie ofrece algunos datos sobre el sistema penitenciario norteamericano que no habíamos visto en otras series del mismo género sobre prisiones.

Serie a la que se puede recurrir cuando uno no está seguro de encontrar algo nuevo que le satisfaga en el catálogo de Netflix y no tiene tiempo que perder buceando en sus entrañas.

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