FICHA

Título original: Harlots
Título en España: Cortesanas
Temporadas: 2 (10 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2017-2018
Temática: Drama
Subgénero: Prostitución
Resumen: En el Londres del siglo XVIII, una de cada cinco mujeres se ganaba la vida en la prostitución. La serie nos presenta la competencia entre dos burdeles y sus respectivas propietarias empeñadas en captar prostitutas y clientes. Uno es un burdel popular y el otro glamuroso. La prostitución es aceptada pero es ilegal y frecuentemente se producen redadas en los burdeles y detención de prostitutas. La virginidad de una es puesta en venta.
Actores: Samantha Morton, Lesley Manville, Bronwyn James, Alexa Davies, Dorothy Atkinson, Jessica Brown Findlay, Rory Fleck Byrne, Poppy Corby-Tuech, Holli Dempsey, Rosalind Eleazar, Kate Fleetwood, Ellie Heydon, Richard McCabe, Jordan A. Nash, Steven Robertson, Eloise Smyth
Lo mejor: aporta una mirada femenina sobre la prostitución.
Lo peor: a pesar de que pretende tener una temática social, incluso el tema de la prostitución es tratado con bastante ligereza.
Lo más curioso
: la mayor parte del equipo que la realiza es femenino.
¿Cómo verlo?: Lo emite el canal Cosmopolitan.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre HARLOTS

Serie sobre la prostitución en el Londres de mediados del siglo XVIII. Damos por sentado de que lo que se nos cuenta en las primeras escenas es cierto, a saber, que una de cada cinco mujeres en la capital británica vivía en aquel momento de la prostitución. Sabemos con certidumbre, eso sí, que ese fue el siglo más libertino de toda la historia de Ïnglaterra y que existían clubs en los que se practicaban todas las parafilias habidas y por haber. Esta serie pretende situarnos en los burdeles de aquella época y darnos una mirada social sobre el fenómeno.

Lo consigue a medias. Es cierto que vemos a un burdel de carácter popular y a otro con más glamour y nivel, ambos regentados por dos madames rivales. Es cierto también que vemos distintos tipos de prostitutas y que, vemos también a chicas que se inician en el oficio y a vírgenes cuyo sexo es puesto a precio. Sin embargo, la sensación general es que, en lugar de haber profundizado en la intención inicial –denuncia social- lo que se hace es recrearse en algunos detalles bufos y grotescos: que si las conversaciones entre las prostitutas, que si los clientes ridículos, que si los cuerpos deformes, que si las situaciones grotescas, que si los celos intrascendentes… En nuestra opinión, el eqipo de guionización y producción, ante la disyuntiva de presentar un documento histórico-sociológico y la de salpicar la serie con detalles tragicómicos, ha optado por la segunda opción, lo que hace que la serie tenga un valor y un interés inferior al que inicialmente, la promoción nos había asegurado.

La serie nos cuenta dos vidas paralelas. La de “Margaret Wells” (Samantha Morton) y la de Lydia Quigley (Lesley Manville). El primero es un burdel popular en la que se ganan la vida prostitutas poco refinadas, de clase baja y cuyos clientes son, así mismo, gentes de recursos más bien escasos, si bien no todos carecen de educación y morales. El otro es un local más glamuroso, frecuentado preferentemente por la nobleza  y las clases acomodadas que han prosperado en el comercio. La propietaria del primer burdel solamente intenta sacar adelante a sus hijas, la menor de las cuales es todavía virgen y recibe ofertas por parte de los clientes más viciosos. El otro burdel, en cambio, está regentado por una ex prostituta que ha visto en el negocio de la prostitución una posibilidad para ganarse muy bien la vida. Entre ambos burdeles se iniciará una lucha feroz que implicará chantajes, golpes bajos y utilización de terceros como arietes contra la competencia.

La serie ha sido casi completamente realizada por mujeres, uno de los elementos que se han utilizado más en la promoción del producto. Cabe destacar, especialmente, la presencia de Lesley Manville (a la que hemos visto recientemente en River y es habitual de las teleseries inglesas) y en la segunda temporada la incorporación de Liv Tyler. Nada que objetar al ritmo narrativo, ni a la ambientación y quizás solamente recordar que la selección musical no ha sido muy acertada: al igual que en la serie Las Chicas del Cable, aquí se recurre a música electrónica para ambientar escenas del siglo XVIII.

Una serie, servida por el Canal Cosmopolitan que entretendrá, sin más pretensiones, supondrá un repaso a las modalidades del sexo inglés del siglo XVIII, suscitará alguna sonrisa, pero habrá perdido la oportunidad de ser un documento de interés social.

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