FICHA

Título original: Muerte en León
Título en España: Muerte en León
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2016
Temática: docuthriller
Subgénero: true crime
Resumen: Crónica negra español en la que se detalla el asesinato de la presidenta de la Diputación de León a plena luz del día, los motivos que desembocaron en el crimen, la psicología de las tres mujeres que fueron juzgadas y cómo se desarrolló el juicio, presentado bajo el formato de documental
Actores: Isabel Carrasco, Montserrat González, Triana Martínez, Raquel Gago, Justin Webster (guionista)
Lo mejor: Un documental que trata en todo momento de mantener rigor y objetividad.
Lo peor: Excesivamente reiterativo en algunos extremos y demasiado ligera en otros.
Lo más curioso
: En 2014 recibió el Premio Gaudí al Mejor Documental
¿Cómo verlo?: Movistar+ y en Filmin. Puede bajarse mediante programas P2P

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre MUERTE EN LEÓN

Uno de los géneros en los que más rápidamente la producción española ha igualado (e incluso superado en interés) a series similar norteamericanas ha sido en el llamado “true crimen”. Este género se basa en un crimen real, en parte reconstruido mediante actores y en parte realizado a través de filmaciones reales, con entrevistas a los protagonistas o a los encargados de la investigación y del juicio y que permite al espectador hacerse una idea muy exacta de los motivos que llevaron al crimen. En los EEUU hay una docena de series similares: Balands, Texas,  The Keeprs, Bloodlands, Your Worst Nightmare y un larguísimo etcétera de productos menores, casi hechos industrialmente. En España se están realizando series de este género desde hace un lustro y se ha alcanzado una calidad que no envidia nada a los productos canónicos del género.

Hay que decir, de todas formas, que Justin Webster, periodista inglés, es quien ha logrado realizar los mejores documentales sobre este género: FC Barcelona Confidencial (2004), Seré asesinado (2013), El fin de ETA (2017) y éste que comentamos: Muerte en León. De todos, los que ha dirigido y guionizado, éste es el que más le ha sorprendido: a Webster le costó encontrar a alguien que apreciara a la víctima, Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León. Mujer autoritaria, de comportamiento caciquil, extremadamente discutida en el seno de su partido (pero nunca de frente), vengativa, intolerante hacia sus adversarios, quizás lo más dramático sea que nadie –salvo su familia- lloró su asesinato. Es más, cuando este se produjo, todos los que la odiaban se sintieron libres para expresar su odio. Y eran legión. De ahí que el segundo elemento que más cuesta comprender, es como esta mujer que tenía todos los comportamientos impropios de un país democrática, fue aceptada por el PP para ponerse al frente del partido en su provincia.

Ese carácter y esas prácticas le terminarían costando la vida. En efecto, Isabel Carrasco, madre de una joven arquitecta que había sido marginada y hostilizada en su puesto de trabajo por la presidenta, un mal día, optó por una solución radical, asesinar a la persona que estaba causando tanto dolor a su hija. El padre y marido de ambas, hay que decir, era un antiguo comisario de Astorga ya jubilado y la que fue condenada como cooperadora necesaria, un policía municipal, Raquel Gago, amiga de ambas,, completan el cuadro de protagonistas. En la serie, los policías que investigaron el caso, los abogados de la defensa y de la familia de la asesinado, los fiscales  e incluso algunos testigos, exponen todos los aspectos del juicio, de tal manera que es difícil dudar de lo que ocurrió.

Sin embargo, en todos estos casos siempre queda algún matiz no suficientemente explicado que puede dar lugar a pensar que las cosas no fueron exactamente así y que la fiscalía pretendió ocultar algunos aspectos del crimen que trascendían la versión oficial. El problema es que todo esto se insinúa pero no termina de concretarse. Como se sabe, éste es un recurso utilizado habitualmente en algunas producciones de “true crime” y, como siempre ocurre, al final el espectador se queda con la duda de si se hay algo que se ha impedido que saliera a aflorar en el juicio. Testigos que no son llamados y que hubieran debido de serlo, incoherencias en las horas de las llamadas denunciando el crimen, testigos que no reconocen la voz de la llamada a la policía que se les atribuye, dudas sobre quién indujo a quién a cometer el crimen e incluso sobre la implicación de la policía municipal.

Pero, desengañémonos: el tribunal ha dictado sentencia y ha dictaminado quiénes son los culpables y en qué grado, así que, judicialmente, hay poco más que decir.

La miniserie de cuatro episodios interesará, sin duda, a los amantes del género (es, desde luego, mucho más próxima que esos crímenes que se producen en la América profunda y, desde luego, algunas de las circunstancias que concurren en él son muy conocidas del público español: corrupción, nepotismo, irracionalidad, falta de talla de la clase política, etc.), a los leoneses que quieran recordar qué ocurrió en aquella pasarela y a todos los ciudadanos que no entendieron porqué al día siguiente del asesinato, los ramos de flores depositados en el lugar del crimen aparecieron destrozados sobre una pintada en el suelo que decía “Aquí han matado a un bicho”. La historia, gustará, naturalmente, a los coleccionistas de episodios de la “España Negra”.

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