FICHA

Título original: Kim Kong
Título en España: Kim Kong
Temporadas: 1 (3 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2018
Temática: Humor
Subgénero: Político
Resumen: Un director de cine francés, aburrido por el tipo de películas que se ve obligado a hacer abandona un rodaje y se retira a su hotel, allí es atacado y pierde el sentido. Despierta en Corea del Norte en donde ha sido secuestrado para rodar una película cuyo guión ha sido elaborado por “el Comendador”, la máxima autoridad de la nación
Actores: Christophe Tek, Jonathan Lambert, Frédéric Chau, Audrey Giacomini, Anthony Pho, Philip He, Isabelle Girard, Stephen Cafiero, Henry Courseaux, Sophie Lor, Domitille Bioret, Jean-Claude Tran, Emmanuel Joucla, Lumina Wang,Joseph Chanet, Haimin Ding, Véronique Delclos, Pierre Nahori, Brenda Clark, Guillaume Rousselet, Fu Nan, Hsian Miao, Piao Chunzi, Yi-Fei Chen
Lo mejor: los “tropezones” sobre el cine de Truffaut dispersos en la serie.
Lo peor: es demasiado fácil ironizar sobre el gobierno de Corea del Norte
Lo más curioso
: La serie se basa en un hecho real ocurrido en los años 70.
¿Cómo verlo?: lo emite SundanceTV (Orange, Movistar+, Vodafone, Telecable). Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre KIM KONG

 

En 1978 se produjo un extraño suceso: el famoso director de cine de Corea del Sur, Shin Sank-ok, casado con la actriz Choi Eun-hee, que habían fundado la Shin Film y habían producido muchas películas que representaron a Corea del Sur en festivales internacionales fueron secuestrados por agentes norvietnamitas por orden de Kim Jong Il responsable en aquel momento se asuntos culturales del país. Permanecieron detenidos durante tres años al cabo de los cuales recibieron la orden del secuestrador de realizar películas para que el cine nor-coreano obtuviera un reconocimiento mundial. Realizaron varias películas y en 1986 consiguieron refugiarse en la embajada americana en Viena. Al parecer, Kim Jon Il (hijo del entonces presidente del país, Kim il Sung y padre del actual, Kim Jong-un) fue un gran aficionado al cine y poseía una colección de 15.000 títulos. Esta serie, Kim Kong, toma este episodio como base para una hilarante comedia de similar argumento.

Un director de cine francés, harto de realizar películas comerciales con malos argumentos, peores actores y tristes resultados, entra en crisis en el curso de un rodaje y se retira a su hotel en donde no quiere ver a nadie. Cuando sus colaboradores le han convencido de que vuelva al rodaje al día siguiente, se personan en la puerta de su habitación dos coreanos que le sacuden una descarga eléctrica paralizante. Despertará en otra habitación pero en Corea del Norte. Un eficiente funcionario del partido comunista ha sido comisionado por “el comendador” (el dictador del país) para promover el cine coreano y ha puesto a su servicio al director francés. Este tarda en darse cuenta de que no se trata de una broma, “el comendador” conoce perfectamente su cine y pretende que filme una película con la temática de King Kong adaptada a la particular mentalidad del régimen coreano.

Al igual que las películas que quería promover Kim Jon Il, “el comendador” quiere dar una vertiente patriótica a la película, los campesinos serán los protagonistas y el monstruo de Kim Kong una especie de enviado imperialista que finalmente logra ser ganado para la revolución y para el pueblo coreano.

Una astracanada, evidentemente. Pero graciosa al fin y al cabo. Es evidente que el régimen norcoreano es hoy una especie de pim-pam-pum internacional y que resulta demasiado fácil ironizar sobre él y denunciarlo como un régimen que sigue viviendo en los tiempos de la Guerra Fría, con equipos de cine obsoletos y dictadores ridículos. No estamos muy seguros de si el régimen coreano responde a estas características, pero, en cualquier caso, el intento realizado por los creadores Simon Jablonka y Alexis Le Sec, y realizada por Stephen Cafiero, logra su objetivo: sorprender primero, divertir después y entretener durante las tres entregas.

La serie se ha filmado en Thailandia y los escenarios que reproducen ciudades norcoreanas han sido construidos por ordenador. Pero esto, sin duda, no es lo más interesante de la serie sino el que en sus tres episodios está repleta de referencias cinematográficas, especialmente a la Nouvelle Vague y al cine de François Truffaut. “El Comendador”, aparte de su mentalidad infantil y despótica es, efectivamente, un buen conocedor de lo que es el cine, de la técnica cinematográfica y de la historia del cine.

En Francia ha tenido poca audiencia (fue emitida por el canal ArteTV, equivalente a nuestra TV2) y se quedó en apenas 568.000 espectadores (2,5% de share), muy por debajo de lo que merecía. Puede ser considerada como una denunciar al totalitarismo, si bien el trasfondo sobre el que discurre la narración es extremadamente pesimista: resulta significativo que el protagonista sea un director de cine francés harto de tener que dirigir películas comerciales. Esto nos remite directamente a la frase del Premio Nobel Alexandr Soltzhenitsyn: “En la URSS no puede decirse nada; en Occidente puede decirse todo pero no sirve para nada”.

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