FICHA

Título original: Liquid Science
Título en España: Liquid Science
Temporadas: 1 (11 episodios)
Duración episodio: 20 minutos.
Año: 2018
Temática: Documental
Subgénero: Divulgación científica
Resumen: El rapero GZA presenta una serie de documentales cortos sobre las llamadas “ciencias de vanguardia”. La selección de los temas está realizada en función de su proyección de futuro más que de sus aplicaciones presentes. Se trata de algunos de los desarrollo más prometedores y con perspectivas científicas más sorprendentes.
Actores: documental presentado por GZA The Genius.
Lo mejor: visiones rápidas de cuestiones complejas.
Lo peor: selección irregular de temas, algunos muy conocidos.
Lo más curioso
: el presentador es un conocido rapeto estadounidense nacido en Brooklyn y fundador del grupo Wu-Tang Clan
¿Cómo verlo?: en Netflix.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre LIQUID SCIENCE

Gary Grice es un rapero neoyorkino, más conocido como GZA y The Genius, uno de cuyos éxitos ha sido el álbum Liquid Swords (1966). A diferencia de otros raperos cuyas letras reflejan la vida de los jóvenes de la comunidad negra, las de GZA evidencian cierto interés por la ciencia y la filosofía (se dice que tiene el segundo vocabulario más grande de la música hip-hop), lo que ha hecho que se asociada a un grupo para promover la educación científica de jóvenes a través del hip-hop. El título de la serie documental Liquid Science nace, pues, de la fusión entre esta orientación y el álbum más conocido de este rapero.

A lo largo de once pequeños documentales extraordinariamente dinámicos se nos muestran los desarrollos más sorprendentes de las llamadas “ciencias de vanguardia”. El primero trata sobre el cambio climático y los simuladores de huracanes, el segundo sobre la inmortalidad física y digital, luego sobre los nuevos desarrollos de la cirugía, sobre los “nanopoderes tecnológicos”, la tecnología aplicada a la música digital, los avances en materia de locomoción y medios de transporte, los nuevos materiales de construcción cada vez más flexibles y resistentes, la investigación sobre las profundidades de los océanos, obviamente sobre la exploración espacial y las posibilidades de colonizar otros planetas, sobre la robótica futura y la posibilidad de realizar clones digitales de nosotros mismos y, finalmente, sobre las tecnologías que se inspiran en los comportamientos del mundo animal.

Los documentales están realizados mediante entrevistas. El tránsito de uno a otro entrevistado y la introducción del tema se realiza mediante dibujos estilo cómic norteamericano y a través de coreografías. El resultado final nos permite tener una aproximación al tema tratado: cada documental dura 20 minutos, tiempo suficiente como para saber las generalidades de un tema y poder tener una visión global y de conjunto.

Quizás el primer problema de este documental, realizado con fines de estimular el conocimiento y el estudio de la ciencia, sea que no todos los episodios tienen la misma calidad. En algunos se cuelan elementos demasiado conocidos (la empresa Alcor cuya especialidad consiste en conservar los cadáveres criogenizados a la espera de que algún remedio científico hallado en cualquier momento del futuro resuelva el problema que ha llevado a la muerte al “cliente”) y polémicos. En otros casos, la visión es tan rápida que apenas podemos advertir la importancia del tema planteado.

En su conjunto, la intención es loable y el resultado aceptable. Lo que se logra con este documental es materializar la intención del rapero GZA: estimular el estudio de la ciencia entre los jóvenes. Pero hace falta realizar un matiz. En los EEUU, el rap y el hip-hop son casi exclusivamente patrimonio de la comunidad afroamericana. De hecho, los fans de GZA pertenecen en un altísimo porcentaje a esta comunidad. Algo que queda confirmado por las coreografías de tránsito entre una entrevista y otra: todas, absolutamente y sin excepción, están realizadas por afroamericanos. Lo que sitúa mucho más precisamente el campo de aplicación de esta serie: se trata de divulgar la ciencia entre jóvenes fans de GZA –un personaje muy popular en los EEUU- y estimularlos para el estudio, o al menos para el conocimiento, de carreras o profesiones científicas.

El problema es que tal como está concebido el documental puede tener un efecto inesperado en la audiencia porque todos los entrevistados son mayoritariamente anglosajones, algunos orientales, algunos de raza hebrea y varios hindúes. Se echa en falta dramáticamente la presencia de algún afroamericano y el contraste es tanto más llamativo en cuanto que la presentación y las coreografías están protagonizadas por este grupo étnico. Suponemos que los promotores del documental habrán calibrado este aspecto que corre el riesgo de acarrear efectos no previstos entre la audiencia a la que va, inicialmente, dirigido.

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