FICHA

Título originalThe Brady Bunch
Título en España: La tribu de los Brady
Temporadas: 5 (117 episodios)
Duración episodio: 25 minutos.
Año: 1969-1974
Temática: Sit-com
Subgénero: Humor
Resumen: Un divorciado y una divorciada deciden casarse y cada uno de ellos aporta tres niños (él) y tres niñas (ella). Además de los padres, la asistenta completa el reparto de 9 elementos que forman “la tribu de los Brady” e interacciones con momentos felices y otros dramáticos o poco menos
Actores: Robert Reed, Florence Henderson, Ann B. Davis, Maureen McCormick, Eve Plumb, Barry Williams, Christopher Knight, Susan Olsen, Mike Lookinland, Kimberly Beck, Allan Melvin, C. Lindsay Workman, Jack Collins, Robbie Rist, Vincent Price, Kym Karath, Jim Backus, Claudia Jennings, Hal Smith, Nicholas Hammond, Melissa Sue Anderson, Rita Wilson, Burt Mustin, Herb Vigran, Ken Berry, Dabbs Greer.
Lo mejor: el intento de hacer una serie familiar amable, constructiva y sin complicaciones.
Lo peor: demasiado acaramelada y ramplona incluso para los estándares de la época.
Lo más curioso
: ninguno de los nueve actores protagonistas lograron superar y reavivar la fama que les proporcionó esta serie
¿Cómo verlo?: Fue emitida por TVE en los años 70 y actualmente puede bajarse a través de programas P2P y comprarse en DVD.

Puntuación: 7

PROMO (secuela, en inglés)

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Lo menos que puede decirse sobre LA TRIBU DE LOS BRADY

Serie setentera por excelencia, de carácter familiar, con mensaje positivo y que exaltaba la vida de un hogar de clase media americana, bendecido por los hijos y por el amor marital. Todos estos elementos hicieron que la serie se emitiera rápidamente en España, primero en TVE y una década después fuera recuperada por Antena 3. La serie se ha utilizado luego como paradigma de otras muchas que se emitieron después y se produjeron en muchos países (inevitable compararlo con Los Serrano “fabricada” en España y algo desubicada, cuarenta años después).

La serie nos muestra a Mike y Carol Brady, divorciados después de matrimonios que terminaron truncándose, cada uno con tres vástagos: él con tres varones y ella con tres féminas. La serie podía intuirse desde los créditos de apertura: los padres miraban a sus hijos con una ternura conmovedora y estos hacían otro tanto. A estos ocho personajes se unía la chacha para todo que constituía otro contrapunto. En los más de cien episodios de la serie, todos estos personajes evolucionaban como podían hacerlo jóvenes de clase media en los EEUU. Los hijos fueron cambiando físicamente a lo largo de las cinco temporadas. Incluso hubo amores entre ellos en la vida real.

Se trato de una comedia de situación familiar, absolutamente ingenua y bienintencionada, positiva y exaltadora de la paternidad y de la vida familiar, pero lastrada por una moralina que impedía que fuera un reflejo de la sociedad realmente existente en aquellos momentos.

Ninguno de los actores que participaron logró hacer nada más en sus carreras profesionales: los hijos se limitaron a realizar algunas apariciones en episodios de series estilo Vacaciones en el mar. Alguno tuvo suerte profesionalmente, pero fuera de las cámaras y varios hijos fueron víctimas de adicciones o anorexia. En cuanto a los adultos Anna B. Davis (“la chacha Alice Nelson”), no volvió a aparecer prácticamente en platós de televisión; Robert Reed (“papá Mike”) fue mucho más dramático: el amantísimo padre, cabeza de una feliz familia numerosa y heterosexual, era en realidad homosexual y falleció de SIDA en 1992 a los 59 años procurando que nadie supiera sus inclinaciones (estaba casado y con un hijo). Apareció posteriormente en algunos episodios de Se ha escrito un crimen y Los Ángeles de Charlie. Quizás por su orientación sexual, la relación con sus compañeros de reparto no era buena. Nada que decir sobre la madre, “Carol Brady”, interpretada por Florence Henderson: a pesar de ser un icono televisivo mientras duró la serie, su fama como actriz se extinguió al concluir, si bien pudo prolongarla unos años como presentadora de su propio show.

La serie fue extremadamente conocida en España: al no haber otra televisión, los espectadores estaban prácticamente obligados a verla. A muchos nos pareció excesivamente acaramelada y dulzarrona (hoy resulta prácticamente infumable), pero hay que reconocer que su intención era buena y que su nivel medio era el de las comedias de situación de la época. De la serie, alcanzó gran popularidad la introducción y los créditos que fueron satirizados hasta la saciedad por los humoristas de los 70. Verla hoy, supone viajar por el túnel del tiempo y retrotraernos a los valores y a la estética de la primera mitad de los años 70. Seguramente una experiencia que no desdeñarán realizar algunos de los que entonces eran jóvenes y hoy están disfrutando de su jubilación.

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