FICHA

Título originalMary Kills People
Título en España: Mary me mata
Temporadas: 2 (12 episodios)
Duración episodio: 42-44 minutos.
Año: 2017-2018
Temática: Médicos
Subgénero: Eutanasia
Resumen: Una pareja de médicos hacen horas extras por su cuenta accediendo a las peticiones para acortar la vida de enferemos terminales. Ella es la que se encarga de practicar la eutanasia y él de facilitar los fármacos para realizarla. Sin embargo, la policía los ha localizado y los sigue. Se trata de un intento de popularizar el tema de la eutanasia.
Actores: Caroline Dhavernas, Jay Ryan, Richard Short, Lyriq Bent, Grace Lynn Kung, Katie Douglas, Abigail Winter, Sebastien Roberts, Jess Salgueiro.
Lo mejor: A pesar de lo trágico del tema central, suelen proliferar toques humorísticos.
Lo peor: Una vez arranca la serie, la justificación de la eutanasia pasa a segundo plano
Lo más curioso
: La serie ha sido nominada para varios premios en Canadá y en los Estados Unidos
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Movistar. Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7

PROMO (1ª temporada, en inglés)

PROMO (1ª Temorada, en inglés)  

PROMO (en inglés)

PROMO (2ª temporada, en inglés)

INTRO

MUSICA

VER SERIE (Movistar, #0)

DESCARGA TORRENT

WEB OFICIAL (Movistar)

WEB OFICIAL (globaltv)

Comprarlo en Amazon (no está a la venta)

 

Lo menos que puede decirse sobre MARY ME MATA

Otra serie destinada a popularizar la eutanasia que se une a las de médicos y hospitales en las que esta temática ya ha aparecido puntualmente. En esta ocasión, toda la serie gira en torno al tema, si bien, pronto se convierte en una serie de un género difícilmente discernible en el que entra todo: guiños humorísticos, medicina, investigación criminal, amones difíciles… y eutanasia. Lo cierto es que, a poco que se penetra en la serie, termina siendo algo muy diferente a lo que pensábamos que sería: de la justificación moral y ética de la eutanasia, se habla poco, y se da como presupuesto de partida el que lo más normal es que los enfermos terminales (o que creen serlo) terminen su vida mediante una muerte voluntaria inducida exteriormente.

Así pues, si de lo que se trata es de buscar una serie profunda y crítica sobre un problema que es grave, ésta no lo es: se trata, más bien de una serie de médicos que practican eutanasia al terminar su jornada laboral, a cambio de 10.000 dólares, como otros pueden ser médicos dedicados a la cirugía estética y otros a las urgencias hospitalarias.

La serie nos cuenta la historia de “Mary”, médico de urgencias, habituada a ver casos irrecuperables y a ver morir a pacientes en los boxes de entrada. Es ella la que administra físicamente por vía oral el fármaco que es, básicamente, un tranquilizante enérgico que, al aumentar la dosis, induce un sueño previo a la parada cardíaca. Su compañero la acompaña pero su misión se reduce a obtener de manera ilegal el fármaco en cuestión. Una enfermera realiza el primer contacto con el enfermo cuando éste conoce ya la gravedad de su situación entra en fase terminar. El “servicio” cuesta justo la mitad de lo que un estadounidense emplearía en viajar a Suiza, ingresar en una clínica y pedir el mismo tratamiento.  El problema viene cuando uno de estos enfermos terminales que parece tener prisa en morir y que quiere recibir la dosis inmediatamente, resulta ser un policía que, junto a su compañero, está investigando a la doctora de la que le consta que es la responsable de un número elevado de casos de eutanasia activa. Con este enfermo logrará tener una “conexión especial” y un enamoramiento cantado. A partir de estos presupuestos, la serie desgrana sus sorprendentes episodios.

Se trata de una producción canadiense estrenada en enero de 2017 y que ha llegado a España a través e Movistar+ algo más de un año después, cuando va por su segunda temporada, estrenada mundialmente el 12 de marzo de 2018. El peso de la producción se carga en las espaldas de Caroline Dhavermas, actriz canadiense cuyo rostro se popularizó al asumir en 29 episodios de Hannibal, el papel de “doctora Alana Bloom” por el que recibió varios premios en su país natal y en EEUU. De rostro agradable y personalidad carismática, a ella le toca pechar con un guión poco elaborado y bastante débil, como hemos dicho, en lo relativo a la justificación de la eutanasia.

Prácticamente, lo que se nos cuenta es que la “heroína” de la serie, “la doctora Mary Hills”, practica la eutanasia porque es “defensora de los derechos humanos” (y el derecho a no sufrir sería uno de ellos), cobra una cantidad no desdeñable “para asegurarse de que la persona está convencida de lo que va a hacer” y, argumento estrella, “porque hay gente que es patosa hasta para suicidarse  y no sabría hacerlo correctamente”. Tal es el nivel teórico de la producción y no es raro que los guionistas hayan optado por hacer que una veta humorística recorriera transversalmente la serie, no exenta también de algunos toques de amor lésbico o escenas de sexo hétero más o menos explícitas.

El resultado final conduce a un “género de fusión” en el que, para aceptarlo, uno tiene que estar predispuesto a reconocer que nadie se preocupa de realizar una argumentación sobre algo tan serio como quitar la vida a otra persona. Sin la participación de Caroline Dhavermas la serie hubiera resultado completamente irrelevante, con ella y con su habilidad para asumir su personaje, logra alcanzar los estándares necesarios de credibilidad.

La serie puede ser incluida dentro de la campaña mundial para promover la legalización de la eutanasia activa (es decir, la muerte voluntaria inducida por terceros ante situaciones terminales y dolencias irreversibles) y lo hace sin entrar en grandes consideraciones éticas para ser una serie dinámica con elementos procedentes de horizontes muy diversos: dramáticos, románticos,  detectivescos, cómicos, eróticos, juveniles, médicos…

Desde este punto de vista, la serie puede gustar a muchos, a condición de que aparecerán en ella subtramas que quizás le resbalen: los elementos románticos pueden no ser aceptados por aquellos que tengan tendencia a las orientaciones detectivescas o policiales, los toques humorísticos continuos pueden ser rechazados por quienes crean que la muerte es algo demasiado serio para hacer un gag sobre ella. Así que lo mejor es que cada cual vea el primer episodio (paradigma de la serie) y, a partir de ahí, juzgue si esta serie ha sido hecha para él.

Anuncios