FICHA

Título originalAccused
Título en España: Accused
Temporadas: 2 (10 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2010-2012
Temática: Drama
Subgénero: Judicial
Resumen: Cada episodio es una historia diferente en la que un persona de vida aparentemente normal, que por distintos motivos termina sentándose en el banquillo de los acusados y, finalmente, condenados. Se trata de historias en las que nada es lo que parece y de unos acusados que, en realidad, no son completamente culpables, aunque tampoco totalmente inocentes.
Actores: Christopher Eccleston, Benjamin Smith, Mackenzie Crook, Juliet Stevenson, Peter Capaldi, Andy Serkis, Marc Warren, Naomie Harris, Sean Beanb, Steohen Graham, Anne-Marie Duff, Olivia Colman, John Bishop. Robert Sheehan, Moir McCallum, Anna Maxwell Martin, Sheridan Smitg
Lo mejor: la selección de los casos
Lo peor: historias de desigual interés
Lo más curioso
:  La serie ha sido de las más premiadas de la televisión inglesa en los últimos años, pero a pesar de ser una éxito de crítica, tuvo un seguimiento relativamente bajo
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Filmin. Algunos episodios pueden verse en youtube en versión original

Puntuación: 7,5

EPISODIO 1 – 2ª TEMPORADA (en inglés)

EPISODIO 2 – 2ª TEMPORADA (en inglés)

EPISODIO 3 – 2ª TEMPORADA (en inglés)

EPISODIO 4 – 2ª TEMPORADA (en inglés)

INTRO

MUSICA

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Lo menos que puede decirse sobre ACCUSED

Accused es un “drama judicial” en el que cada capítulo de una hora es un episodio cerrado. La novedad consiste en que, aparentemente, ninguno de los que terminan sentándose en el banquillo de los acusados es completamente inocente o completamente culpable, ni siquiera tienen el perfil de una persona destinada a ser acusado de algún delito. De ahí que se diga y se repita como promoción de esta serie que “nada es lo que parece”. En cada episodio, los productores han cuidado de que el casting esté protagonizado por los mejores actores de la escena inglesa actual. Esto contribuye a aumentar la carga dramática de cada episodio que, probablemente interpretada por actores noveles y de escaso rodaje hubiera dado un resultado mucho más pobre.

En todos los episodios hay algo de sorprendente: en el primero, por ejemplo, un pequeño empresario acuciado por las deudas, promete a Dios que dejará a su amante si obtiene el dinero suficiente para pagar la boda de su hija y equilibrar su economía. Poco después encontrará 20.000 libras… y terminará en la cárcel a causa de un inesperado giro.

La serie empezó a emitirse el 15 de noviembre de 2010 a través de la BBC y se filmaron dos temporadas con un total de 10 episodios. Sean Bean, protagonista de uno de ellos (La historia de Tracie, 2ª Temporada, episodio 1º) se llevó un premio de la Royal Television Society, un Emmy. Christopher Eccleston obtuvo por el episodio que protagonizó (1ª Temporada, 1er. Episodio) un Bafta, y la serie fue considerada en los Emmy como la mejor de 2011. Méritos, como se ve, no le faltan. En otro episodio, un empleado en un crematorio se venga de quienes violaron a su hija… pero no acierta con el culpable. El protagonizado por Sean Bean nos lo muestra como un abnegado y aburrido profesor harto de alumnos que no le hacen caso. Su secreto es que, tras las clases se convierte en un travestí y tiene relaciones en un club gay. Quizás sea el episodio más interesante.

Lo habitual en esta serie es que el espectador se ve afectado por la angustia que embarga a los personajes. Se percibe claramente que la sombra de la justicia va a caer sobre ellos, pero el espectador –que conoce la realidad a través de la narración- es consciente de que se va a cometer una injusticia con ellos: ser declarados culpables de un delito que no han cometido, pero que se ha originado siempre con un “error moral”.

Se ha dicho que la serie era excesivamente moralizadora. Quizás sea algo cierto en un par de episodios, pero no en la mayoría. Hay que advertir, eso sí, que, como en toda serie de este tipo, no todas las historias son homogéneas ni igualmente convincentes.

La serie, en cualquier caso, era bastante cara, especialmente por el caché de sus intérpretes. Resultó ser un éxito de crítica y los centros mundiales de valoración de estos productos la cubrieron de premios y nominaciones, pero el público la abandonó. De una audiencia inicial de algo más de cinco millones de espectadores, cayó a tres en su segunda temporada. Quizás fuera que el espectador no resistía tanta angustia y el hecho de que personas, no particularmente malvadas –como suele considerarse el espectador medio- se vieran arrastrados por una serie de lamentables casualidades, a situaciones posibles pero absolutamente desagradables. Es una muy buena serie, especialmente, si el espectador asume lo que va a ver. No es, desde luego, un simple drama judicial con happy end final.

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