FICHA

Título originalThe Prisoner
Título en España: El prisionero
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2009
Temática: Ciencia Ficción
Subgénero: Remake
Resumen: Un hombre despierta en medio del desierto y asiste involuntariamente a la caza de un anciano. No sabe ni lo que hace allí ni cómo ha llegado. Está confinado en una isla aparentemente idílica, The Village, y se le conoce como “el número 6”. Desde el principio intenta escapar de la isla y negar la versión de los que dicen que no hay nada más allá de los límites de The Village .
Actores: Ian McKellen, Jim Caviezel, Ruth Wilson, Jamie Campbell Bower, Hayley Atwell, Lennie James, John Whiteley, Jeffrey R. Smith, Jessica Haines, Rachael Blake, Vincent Regan, David Butler, Warrick Grier, James Cuningham, Leila Henriques, Langley Kirkwood.
Lo mejor: El intento de readaptar una notabilísima serie emblemática de los años 60.
Lo peor: El resultado es satisfatorio… para los que no han visto la versión de 1967-68.
Lo más curioso
: Fue candidata a algunos premios a series de televisión entre 2009 y 2010.
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Filmin.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre EL PRISIONERO

Los remakes son peligrosos porque si la revisión no supera al producto original, ese puede ser su talón de Aquiles. La suerte para los promotores de esta segunda versión El Prisionero es que la original queda ya demasiado lejos y solamente está al alcance de los fanáticos de la historia de las series o de los nostálgicos de los años 60. Cincuenta años de distancia son suficientes como para intentar realizar un remake y aspirar a que sorprenda a los espectadores.

Porque El Prisionero, tanto en versión original de los años 60, como en esta realizada en 2009, lo hace es sorprender al público por la situación en la que se encuentra el protagonista: no sabe quién es, no sabe porqué está ahí, pero el caso es que aparece semiinconsciente entre unas rocas y en un territorio yermo, completamente confundido. Percibe la presencia de un grupo de hombres que persiguen y matan a un anciano (al que vemos vestido con el traje típico de la serie de los años 60, como guiño a los que la conocen). Logra alcanzar una ciudad vecina en la que todo parece ordenado, limpio y armonioso: es The Village, en donde a él se le conoce como “el número 6”. A nadie parece sorprenderle que, en lugar de nombre, todos estén allí bautizados con un simple número. En los episodios que siguen, el protagonista y sus eventuales amigos, oscilarán entre el impulso de fuga y la sensación de que es imposible abandonar The Village en donde todos llevan una vida ficticia y están imbuidos de una felicidad irreal y conquistar la libertar fuera de aquel lugar, recuperando sus personalidades.

Como puede verse, el argumento apenas difiere de la versión original. Cambian los paisajes y cambian los actores pero no sus roles. Cambia el tono de la filmación (más lento en esta interpretación) y cambian las situaciones de los habitantes de The Village, pero no cambia el fondo de la cuestión: recuperar personalidad y libertad. Así pues, el fondo de la serie puede ser considerada como una crítica al a modernidad. Se cambian eso sí la importancia de algunos personajes (en especial del “número 2” que aquí es interpretado por Ian McKellen. Los guionistas han reforzado su presencia en la serie y lo convierten en, prácticamente, co-protagonista de la misma, mientras en la versión original era apenas un personaje secundario. Sin olvidar que Jim Caviezel, no es Patrick McGoohan un acto de por sí inquietante, mientras que el primero no está adaptado a este tipo de cine y su rostro refleja que no termina de creer ni entender el papel. Porque El Prisionero, nos habla de muros y barreras interiores, de incomprensión e inadaptación entre nosotros y el mundo y para interpretarlo hace falta tener algún tipo de conexión existencial con esta temática.

La serie puede sorprender a los que no conocen el precedente. Los dos primeros episodios son los más brillantes, luego se convierte en algo rutinaria y va abandonando el modelo canónico para circular por el sendero de Lost o de series similares. No es, pues, una serie extraordinaria, pero cada serie es hija de su tiempo y la creatividad exuberante de los 60 ha remitido: esta es una serie para un público joven de nuestro tiempo que, si está atento, reconocerá algunos de los problemas existenciales del siglo XXI y, acaso, le sirva para plantearse dilemas y estilos de vida. A poco que abandonemos las formas exteriores, veremos que, quizás el elemento que más se mantiene de la serie originaria son los niveles de crítica a la modernidad. Sólo que en los 60 se formulaban de una manera y en el siglo XXI de otra.

Serie que puede interesar a quienes sienten el “mal de la civilización” y a quienes vieron la serie originaria (a ellos les corresponde, comparar y juzgar). Serie para los soñadores y para quienes buscan en el plasma estudios psicológicos y dilemas existenciales. Insistimos: para valorarla correctamente, hay que estar muy atentos a sus matices.

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