FICHA

Título originalThe alienist
Título en España: El alienista
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2018
Temática: Intriga
Subgénero: Investigación
Resumen: Una serie de crímenes se producen entre chaperos neoyorkinos de finales del siglo XIX en Nueva York. Alguien poderoso parece estar cubriendo estos crímenes. Un alienista crea un equipo de trabajo y colabora con la policía en la investigación de los sucesos utilizando nuevas técnicas forenses.
Actores: Daniel Brühl, Luke Evans, Dakota Fanning, Martin McCreadie, Anson Boon, Eugenia Caruso, Ezra Fieremans, Matt Lintz, Antonio Magro, Emanuela Postacchini, Peter Rugman, Giovanni Scotti, Douglas Smith, Dan Bradford, Clare Calbraith, Brian Geraghty.
Lo mejor: Buena actuación de Daniel Brül.
Lo peor: Filmada en tonos demasiado oscuros.
Lo más curioso
: Está basado en una novela de Caleb Carr del mismo título.
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Netflix, Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre EL ALIENISTA

El alienista (The alienist) se presentaba como una de las series “fuertes” de 2018. TNT había realizado un esfuerzo de producción y se había encomendado la dirección del producto a Cary Fukunaga, que estuvo al frente de la primera (y más que notable) temporada de True Detective. Por otra parte, la serie tiene el atractivo de que el protagonista es el actor Daniel Brühl nacido en Barcelona y que, entre otros muchos trabajos nos sorprendió con su intervención en Good Bye Lenin (2003). Netflix la está ofreciendo desde el 19 de abril para el público español.

La serie se sitúa en el Nueva York de 1896 que apenas deja entrever lo que es hoy la capital mundial de lo “cool”. Es una ciudad en la que el lujo y la miseria, la corrupción y la degradación de las costumbres están presentes. Allí aparece el cadáver, horriblemente descuartizado y mutilado de un niño que resulta ser un chapero en un local frecuentado por gentes de alta sociedad. Un médico alienista intenta hacer un perfil del criminal que pueda llevar a su detención y para eso forma un pequeño equipo, compuesto por la secretaria de un capitán de policía, un amigo ilustrador y un par de hermanos judíos interesados por la investigación forense. A poco de comenzar sus trabajos se encuentran con que el adolescente descuartizado no es el único crimen de este tipo que se ha producido, sino que se encuentran ante un asesino en serie que utiliza estos asesinatos truculentos para dar salida a su ira. En los nueve episodios restantes, se tratará solamente de trazar el perfil, aproximarse e identificar, finalmente, al asesino.

La serie, como puede verse, tiene un tema interesante cuya originalidad estriba solamente en la situación de la trama: Nueva York en la frontera entre el siglo XIX y el siglo XX, justo cuando “Jack el destripador” cometía sus crímenes al otro lado del charco. Lo que se nos está mostrando es una mixtura entre CSI (inicio de las técnicas de investigación forense) y la Unidad de Estudio del Comportamiento (serie Mentes Criminales): con levita en lugar de cazadora y con sombrero de copa en vez de gorra de beisbol. Eso es lo que vamos a ver. Ver, claro está, lo que se puede ver, porque la serie está filmada deliberadamente en unos tonos excesivamente oscuros que, en ocasiones –quizás demasiado frecuentemente- permiten adivinar solamente sombras entre la noche. Cabe decir que no ha sido filmada en Nueva York, sino en Budapest.

Es una serie, eso sí, curiosa y contradictoria. Curiosa por la temática que resulta ser en algunos momentos excesivamente truculenta (la pedofilia, es demasiado explícita) y contradictoria porque, desde el primer momento, adivinamos que lo que se nos está vendiendo son una especie de precuela de CSI y de Mentes Criminales, pero, ambientada en otra época, parece incluso “original”. No lo es: pero eso no implica decir que sea mala. Es una serie, en general, bien dirigida, mejor interpretada y con un guion que, aunque podría ser más rápido (sobran entre dos y tres episodios, incluso cuatro, y la serie hubiera podido “concentrarse” y ganar fuerza y agilidad de haber tenido un máximo de seis entregas) es aceptablemente entretenido.

También tiene algo de interés histórico: nos muestra cómo eran los paleo-CSI y cómo la renovación en el estudio de la psicología que se produjo a finales de esa época se aplicó a la investigación criminal. Evidencia, además, la resistencia de algunos sectores de la policía, por escepticismo ante las nuevas técnicas forenses o por pertenecer a sectores corruptos de la policía de Nueva York, interesados en que la trama de los asesinatos pedófilos no saliera a la superficie. Anticipa también la presencia de la mujer en el cuerpo de policía

Es una serie que resulta interesante de ver, pero que carece de la capacidad adictiva de otras del mismo estilo. Vale la pena ver la actuación de los tres protagonista, Brühl (como psiquiatra Laszlo Kreisler), Luke Evans (el ilustrador John Moore) y Dakota Fanning (como la secretaria del jefe de policía, Sara Howard). Vale la pena seguir también la historia hasta el final.

Serie para adictos a los paisajes de finales del XIX, a las series de medicina forense y de investigación criminal. Gustará también a los que les encandilan las figuras de los asesinos retorcidos y sádicos derivados del modelo londinense.

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