FICHA

Título originalCherif
Título en España: Cherif
Temporadas: 5 (58 episodios)
Duración episodio: 48 minutos.
Año: 2013-2018
Temática: Intriga
Subgénero: Policíaca
Resumen: Un policía de origen argelino y su compañera ejercen en la ciudad de Lyon y se enfrentan a distintos casos que se resuelven en cada episodio. Se trata del género policial clásico ambientado en la más multicultural de las ciudades francesas.
Actores: Abdelhafid Metalsi, Carole Bianic, Mélèze Bouzid, François Bureloup, Greg Germain, Vincent Primault, Élodie Hesme, Clémence Thioly, Frédéric Gorny, Arnaud Binard.
Lo mejor: Expone indirectamente algunos problemas que vive la sociedad francesa.
Lo peor: situaciones y resoluciones previsibles (y en ocasiones risibles).
Lo más curioso
: Tiene una audiencia en Francia de 4,66 millones de espectadores que puede considerarse entre media y baja (15% de share).
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Movistar+ en el Canal Calle 13. Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre CHERIF

Con un 23% de población inmigrante y algo más de un 65% de población de origen no europea, Lyon es una de esas ciudades que más gustarían a los multiculturalistas sino fuera porque es una de las ciudades más problemáticas y degradadas de Francia, al mismo nivel que Marsella (véase el pálido reflejo de la serie Marseille). De Lyon dijo el antiguo ministro de Derechos de la Mujer, Pascale Boisard que “hay zonas en donde las mujeres ya no pueden ir”. Otras voces han alertado, igualmente, de que en Marsella la “sharia” está reemplazando a la legalidad republicana. Así que si se trataba de realizar una serie policíaca en Francia, Lyon es, desde luego, uno de los escenarios más pertinentes, porque la ciudad está permanentemente al borde del estallido y si este no se produce es porque la policía ha renunciado a entrar en determinados barrios considerados como “zonas de non droit” (zonas en las que ya no rige la legalidad republicana), también llamadas, eufemísticamente, “zonas particularmente sensibles”.

Con esta premisa la serie Cherif resulta, ligeramente, desenfocada. En primer lugar porque muestra una realidad que no existe: la concordia multicultural es una ilusión. Lo que existe es una política de paños calientes intentando dar una visión más tranquilizadora de la situación y en la que colaboran series de televisión como ésta (que no llega al extremo de la BBC de presentar a Zeus y a Aquiles por actores de origen africano, pero que se aproxima por el mensaje). En efecto, “Cherif” es el “capitán Kader Cherif de la Brigada Criminal de la Lyon”, un tipo guasón y enamorado de su trabajo, fiel defensor de la ley y del orden, es un tipo inconformista y simpaticote que interroga a sospechosos en su casa tomando un té moruno. Estos métodos chocan con los utilizados por su compañera, una parisina de origen europeo, hija del director de la policía judicial de París. Ambos están a las órdenes de un comisario de origen africano. En cada episodio la pareja, que poco a poco va incrementando su tensión sexual, va resolviendo casos de distintos tipos.

La serie tiene algunos “guiños” a otras series televisivas: en ocasiones los protagonistas utilizan una réplica del Gran Torino que hizo las delicias de Starsky & Hutch, en otras se alude directamente a series como House o Magnum, que son de agradecer. De hecho, si el espectador está atento, esta serie puede ser considerada como un trivial para localizar series a las que aluden algunos comentarios y escenas. Pero aquí empieza y termina toda la originalidad. De la serie que, se mire por donde se mire, no deja de ser una reiteración de todas las series clásicas de policías que se han dado desde los años 60.

La gran novedad es que el protagonista es un argelino y una parisina. En el primer episodio, la pareja logra poner fuera de combate a una peligrosa organización racista de extrema-derecha formada por skinetes galos. Kader Cherif es el argelino que toda mamá francesa soñaría con tener como yerno: bromista, guaperas, no bebe alcohol ni come cerdo, pero la religión se la trae al fresco, está perfectamente integrado en la sociedad francesa. La “inspectora Briard, por su parte, es lo contrario de Cherid: se atiene al manual, es convencional, aburrida, clásica en su proceder. Son como la noche y el día. Inevitable que se atraigan.

Orwell decía que en la sociedad dominada por el Gran Hermano, el Ministerio de la Verdad imponía sus dogmas: “la verdad es la mentira y la mentira es la verdad”. Esta serie parece ignorar algo que es lo que está generando el que ciudades como Lyon y Marsella vayan siendo abandonadas por la población europea: la integración de la inmigración ha fracasado y las “zonas de non-droit” están ahí para recordarlo. Si existen “capitanes Kader Cherif” en Francia es algo que ignoramos y de lo que la prensa no da constancia, pero esa misma prensa sí que cuenta que prácticamente toda la heroína que se mueve en Francia es llevada y traída por individuos y mafias de origen argelino. Claro está que recordar esto produce urticaria a los políticamente correctos: pero es lo que hay… y si de lo que se trata es de realizar una serie sobre policías y ladrones, lo menos que puede hacerse es reflejar hasta el final la realidad social, en lugar de mostrar justo la versión invertida. Y esta serie no la refleja ni remotamente, como máximo es una parábola sobre cómo debería ser una sociedad perfecta en la que hubiera un alto grado de integración de la inmigración magrebí. Lo que no es el caso en Francia, ni en ningún país europeo, por mucho que las series televisivas pretendan con la mejor intención del mundo convencernos de ello.

Dejando aparte el mensaje, la serie tiene altibajos, es muy desigual, la interpretación de los dos protagonistas es débil (la sonrisa casi permanente que enarbola Abdelhafid Metalsi -“Cherif”- da la sensación de ser el resultado de una parálisis facial. Carole Bianic, actriz prácticamente desconocida en España (de ella tan solo se ha estrenado Asesinato en Broceliante, tv-movie de 2016) tampoco está muy creíble en su papel.

Serie apta para amigos de la corrección política, enamorados de las series francesas y del género policíaco suburbial. También para amantes de las fantasías bienintencionadas.

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