FICHA

Título originalLost in Space
Título en España: Perdidos en el espacio
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2018
Temática: Ciencia Ficción
Subgénero: Familiar
Resumen: Dentro de 30 años, las catástrofes ecológicas habrán obligado a una migración interplanetaria. Una nave en cuyo interior viaja una familia terrestre sufre un accidente y aterriza en un planeta desconocido. A partir de ese momento empiezan a producirse distintas aventuras y constantes riesgos que pondrán en peligro a cada uno de los miembros de la familia Robinson.
Actores: Mina Sundwall, Max Jenkins, Molly Parker, Parker Posey, Taylor Russell, Ignacio Serricchio, Toby Stephens, Amelia Burstyn, Raza Jaffrey, Adam Greydon Reid, Ajay Friese, Kiki Sukezane, Iain Belcher, Yukari Komatsu, Sibongile Mlambo.
Lo mejor: Los efectos especiales.
Lo peor: Demasiadas desgracias en tan poco tiempo.
Lo más curioso
: La idea de la serie fue elaborada por Matt Sazama y Burk Sharpless cuando visionaron la serie original de 1965.
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Netflix, Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre LOST IN SPACE

En 1965 existió una serie concebida para que toda la familia la contemplara ante los tubos catódicos de la época, Perdidos en el espacio, serie algo ñoña que no era sino la traslación al universo de la carrera espacial, entonces en boga, de la novela de Johan Davis Wyss, La familia Robinson (también conocida como El Robinson suizo). En los años 60, los padres todavía solía regalar a sus hijos novelas de estos autores ý existían también cómics elaborados sobre sus novelas. Hoy, cuando Verne, Salgari, o David Wyss son un recuerdo remoto para la mayoría y la serie de los años 60 un puro arcaísmo, un par de showrunners (autores-productores, vamos) de Hollywood han creído que la idea seguía siendo buena y han realizado esto que ahora se llama un “reboot”, literalmente, un reinicio de esa misma serie a partir de cero.

La serie va dirigida, pues, como en los años 60, a un público familiar. Aspira a que padres, abuelos, hijos y nietos, se sienten ante el plasma, unos recordando lo que vieron en su infancia, otras degustando las aventuras de esta familia que recorre el espacio exterior y que remite al género clásico de aventuras de ciencia-ficción. No parece claro que puedan conseguir este objetivo, ni que la serie tenga varias temporadas como ideaban sus propulsores.

La serie sigue, en líneas generales, el modelo originario introduciendo ligeros cambios. Estamos en el año 2045, y una familia compuesta por padres y tres hijos, viajan en su interior. Es la nave Júpiter 2. Han abandonado la tierra en busca de planetas colonizables, pero en un momento dado se introdudujeron en un vórtice espacio-temporal que los arrojó a un planeta que, aparentemente, es similar a la Tierra. No son los únicos. Allí ha ido a parar una nave de otro planeta de la que solamente ha sobrevivido un robot que es inmediatamente adoptado por el hijo pequeño y otra nave Júpiter que ha sufrido idéntico accidente y del que ha sobrevivido una pareja de desaprensivos (ella sustituye al polizonte que se había introducido en el relato de los 60) de los que ella es una especie de psicópata. A partir de aquí empiezan las aventuras que colocan en cada episodio varias veces a algún miembro de la familia en peligro de muerte.

Si la serie de los años 60 era algo ñoña, la del nuevo milenio peca de exceso de acción. Sigue en líneas generales el modelo originario, solo que con las evidentes adaptaciones. El exceso de acción se debe a que los jóvenes están habituados a videojuegos y piden eso. Algo que difícilmente podrá ser admitido por las generaciones mayores. Y este es el problema, en definitiva, de esta serie: que hecha para todos los públicos, carece, en realidad, de público. Los jóvenes prefieren sus videojuegos, pura acción, y los mayores, series más seres serenas y relajadas.

Los padres de la familia Robinson han realidad un buen trabajo. Ambos ya habían dejado buenas impresiones en House of Cards (Molly Parker) y en Black Sails (Toby Stephen). Pero no son oportunidades para mostrar sus cualidades interpretativas lo que les deja el guión, sino para vivir en perpetua carrera. Obviamente, los efectos especiales constituyen lo mejor de la serie.

Es posible que Netflix se arriesgue a una segunda temporada, especialmente por la inversión realizada, más que por los resultados objetivos. La serie original no tuvo gran interés para la audiencia, salvo para la infantil; la de 2018, quizás interese especialmente a los que eran niños en 1965 y ahora son jubilados o próximos a la jubilación. Quizás sea vista por algún adolescente entre videojuego y videojuego, cuando sus padres le obligan a hacer un alto para tomarse la pizza a rigor. Los admiradores de los efectos especiales pueden encontrar igualmente motivos para la satisfacción.

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