FICHA

Título original: The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story
Título en España: American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2018
Temática: Drama
Subgénero: Crimen
Resumen: Andrew Cunanan conoce y asesina al creador de moda Gianni Versace. La serie, más que la historia del crimen y del proceso, pasa a ser, a partir del segundo episodio, la historia del asesino y de los crímenes que había cometido con anterioridad.
Actores: Edgar Ramirez, Darren Criss, Penélope Cruz, Ricky Martin, Mike Farrell, Judith Light, Cody Fern, Finn Wittrock.
Lo mejor: reconstrucción descarnada de la biografía del asesino.
Lo peor: queda muy por detrás de la primera temporada.
Lo más curioso
: La base para el guión ha sido extraída del libro de Maureen Orth, Vulgar favors.
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Antena 3 y en breve por Netflix, Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre EL ASESINATO DE GIANNI VERSACE

Antena 3 estrenó la segunda temporada de American Crime Story en febrero de 2018 y los abonados a Netflix podrán verlo incluido en la plataforma a partir del 30 de marzo del mismo año. Se trataba de una serie muy esperada y, hasta ahora, la de más alto presupuesto que se ha estrenado en 2018, y sobre la que existía una gran expectación a la vista de la alta calidad de la primera temporada sobre el caso de O.J. Simpsom. Por el momento, ya se ha contratado una tercera temporada sobre el huracán Katrina que está en fase de filmación, sobre el huracán Katrina y otra más, aún en fase de guionización, sobre el caso Clinton-Lewinsky.

Sin embargo, de la primera temporada a la segunda se ha producido una evidente caída de calidad. Bajo el mismo título estamos viendo dos series diferentes. Mientras que la primera temporada repasaba las circunstancias, el asesinato, la personalidad y el juicio sobre O.J. Simpson, en esta segunda, si alguien creía que iba a ver un estudio psicológico sobre Versace, se equivocaba. La serie es, en realidad, un seguimiento a los crímenes de su asesino, Andrew Cunanan que, previamente, había acabado con otras cinco personas, todas ellas vinculadas al ambiente gay. Alguien podrá objetar que, en el fondo, lo que vamos a ver es lo mismo: el relato de un crimen y el repaso a la vida del asesino. En realidad, no. La vida de Cunanan hubiera sido irrelevante de no ser por sus crímenes y, en concreto, por el asesinato de Versace, a diferencia de O.J. Simpson que era un personaje conocido y querido en la sociedad norteamericana, por sus éxitos deportivos y por sus incursiones cinematográficas. Alguien podría esperar más elementos para analizar la vida y la peripecia de Versace, el creador de moda afincado en Miami y que estaba al frente de uno de los emporios de la moda de los 90.

Hay que reconocer cierta mala intención al incluir en el reparto a Penélope Cruz encarnando a Donatella Versace y a Ricky Martin como Antonio D’Amico, el compañero-secretario de Versace. En realidad, sus papeles son de segundo, e incluso de tercer orden, tienen pocas frases  y, en ambos casos, se trata de personajes de relleno que distan mucho de estar bien explotados en el guión. El tema del SIDA, capital en aquellos momentos en el mundo gay, pasa casi desapercibido.

¿Quién era Andrew Cunanan? En realidad, hace falta recurrir a otras fuentes para saberlo. En los ocho episodios se apuntan algunos datos biográficos dispersos, pero se insiste más en sus crímenes, incluso hasta el deleite. Se trataba del hijo de un filipinoamericano y una estadounidense italiana, que se conocieron al calor de la guerra del Vietnam. El hijo, Andrew salió con un alto coeficiente intelectual y una, todavía más alta, capacidad para mentir: era mitómano. Solía inventarse historias sobre sí mismo y sobre su origen y lo hacía con naturalidad extrema (algo que se refleja bastante bien en la serie, pero no lo suficientemente bien como para que advirtamos desde el principio que se trataba de un mitómano diagnosticado). A los 19 años tuvo lugar el drama que marcaría definitivamente su destino: su padre huyó del hogar para evitar el arresto, y su madre se enteró que su hijo era gay y, además, psicópata. Como todos los psicópatas era una bomba de tiempo: fue “psicópata integrado” en los diez años siguientes, pero en 1997 pasó a ser “psicópata criminal”. El 27 de abril de ese año se iniciaron sus asesinatos (cinco) que culminaron con la vida ante la verja de la mansión Versace el 15 de julio de 1997. Una semana después, se suicidó con la misma pistola que había utilizado en sus anteriores crímenes. No dejó ninguna nota explicativa.

La serie, pues, va sobre las andanzas de Cunanan. Y, en este sentido, es interesante y diestramente interpretada por Darren Criss que en muchos momentos logra ser inquietante. No es un rostro muy conocido en España pero ha aparecido esporádicamente en varias series televisivas en EEUU en papeles recurrentes. Como el asesino originario, Criss tiene orígenes filipino-norteamericanos y, a diferencia de Cunanan, se ha especializado, en la defensa de la comunidad gay. Es muy conocido en el mundo de la canción y del teatro. El papel que borda destaca con luz propia y seguramente es la mejor que podía realizarse del asesino de Versace.

Se trata de una serie que puede gustar, independientemente, de si la primera temporada sobre el crimen de O.J. Simpson gustó o no. Hace falta, eso sí, no dejarse engañar por las primeras escenas que nos muestran el ambiente refinado en el que se movía Versace, a los sones de la música barroca de Albinoni: se trata de una excepción, pronto, la trama derivará hacia la personalidad del asesino y sus incursiones en el medio gay.

A la serie le falta algo que la presencia episódica de Ricky Martin y de Penélope Cruz no ha sabido o podido aportar. Quizás es que no era lo que esperábamos desde el principio y que el estudio se ha ido por los crímenes anteriores de Cunanan en lugar de por el “asesinato Versace”. Sea como fuera –y si tenemos esto en cuenta- la serie tiene interés, está bien realizada e interpretada… pero no es lo que nos habían prometido.

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