FICHA

Título originalAckley Bridge
Título en España: Ackley Bridge
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2017-2018
Temática: Drama
Subgénero: Juvenil
Resumen: Dos escuelas, una mayoritariamente anglosajona y la otra pakistaní son obligadas a fusionarse y desde el primer momento aparecen tensiones por cuestiones étnicas, religiosas, nutricionales o raciales que parecen insuperables y que vuelven a reordenar a los alumnos en grupos étnicos separados.
Actores: Poppy Lee Friar, Samuel Bottomley, Amy-Leigh Hickman, Sunetra Sarker, Paul Nicholls, Liz White, Fern Deacon, Nazmeen Kauser, Sam Retford, Jo Joyner, Nohail Nazir Mohammed, Maariah Hussain, Lorraine Cheshire, Anneika Rose, Tom Varey, Adil Ray, India Parsan, Zain Khan, Kainatt Butt, Simon Lowe, Abdullah Shahid, Chris Abe, Nathan Green, Sebastian Shaw, Hassan Mahmood, Harry Myers, Arsher Ali.
Lo mejor: que afronta un problema demasiado real como para seguir ignorándose.
Lo peor: que el tema es tratado con demasiada ingenuidad y buenismo.
Lo más curioso
: Tras el atentado de Manchester Arena en 2017, la serie fue reeditada para evitar herir susceptibilidades. La serie está producida por el mismo equipo de Shameless.
¿Cómo verlo?: Emitida por Filmin.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre ACKLEY BRIDGE

Las series de adolescentes tienen su público. En los EEUU han dado lugar a sagas amplísimas tanto en la gran pantalla como en el plasma y, no digamos en España. Suelen centrarse en una “high School” o en un instituto de enseñanza media. Cuentan cosas de chicos jóvenes, mezclan historias de profesores y de padres de alumnos y las hay, más o menos, brillantes (Merlí) y las más, mucho más modestas, sirven solamente para popularizar rostros nuevos. Pocas llegan al fondo de la cuestión y es: ¿qué diablos está pasando en las escuelas? A esta pregunta quiere responde esta serie inglesa en seis entregas: Ackley Bridge. Y, a parte de la intención positiva y buenista de los promotores, lo que vemos nos hiela la sangre en las venas.

En efecto, la serie empieza con un nuevo curso escolar: dos centros de enseñanza públicos han sido fusionados para evitar lo que se había producido, el que, en uno de ellos existiera una mayoría de alumnos anglosajones y en el otro una mayoría de alumnos paquistaníes. El nuevo centro, parece equilibrado, las dos comunidades étnicas, no solamente están igualadas en número y, por tanto, deberían estar equilibradas, sino que, además, el instituto es completamente nuevo en sus equipamientos y está dotado de los mejores elementos educativos. Y, aún así, la cosa sigue exactamente como antes: cuando se forman equipos de cualquier deporte, a un lado figuran los anglosajones y a otro los paquistaníes. Apenas existe intercomunicación entre las dos comunidades por mucho que los miembros de ambas estén equilibrados dentro de cada clase: incluso en pequeñas aulas de apenas 20-25 alumnos, se mantiene la diferenciación étnica que, obviamente, prosigue cuando termina la jornada escolar: los anglosajones por un lado y los paquistaníes por otro…

Esta es la realidad de los centros de estudio anglosajones a ambos lados del Atlántico. En los EEUU, las cosas no van mucho mejor: es más, circulan por los mismos derroteros. Netflix ofrece en su catálogo un documental sobre la escuela Little Rock en donde se inició la integración racial en los años 50. Debería ser un centro pionero… pero no hay nada que hacer: a un lado los jóvenes anglosajones y al otro los jóvenes afroamericanos. Cualquier esfuerzo realizado por los profesores o por el sistema para la integración se topa con un muro infranquable. La diferencia es que en los años 50, la comunidad negra no aceptaba verse discriminada y hoy, blancos y negros actúan como si la separación étnica fuera lo más normal del mundo: no están dispuestos a excluir a uno o al otro de las aulas… pero tampoco a mezclarse con gentes de fuera de su comunidad. Así que, aun a pesar de que Ackeley Bridge es una ficción, refleja un hecho real y lo hace, incluso, de manera muy atenuada: fijémonos en que en la serie no aparecen ni alumnos de origen africanos (subsahariano o magrebí), ni otras minorías étnicas que se comportan exactamente igual.

Otro de los datos a tener en cuenta: las comunidades inmigrantes, no tienen relaciones con clases medias o acomodadas anglosajonas, sino con un estereotipo muy concreto: “clase obrera blanca pobre” y, en muchos casos, además, con hijos de familias desestructuradas. Eso contribuye a agravar tensiones y problemas. Uno de los alumnos pronuncia una frase en el primer episodio que constituye el paradigma de la serie: “Si somos blancos nos dicen que somos racistas, si somos paquistaníes nos dicen que no encajamos”

La serie tiene un trasfondo buenista e integracionista, como no podía ser de otra manera. En realidad nos presenta la visión políticamente correcta del conflicto multiétnico y multicultural, a la vez económico social y religioso que afecta –en mayor o menos medida- a los distintos países de Europa Occidental. La primera sensación es que el problema no tiene solución y que irá a peor en las próximas décadas. En realidad, en muchos países –en España, concretamente- este problema se une al del derrumbe del sistema educativo que ha terminado siendo un simple almacenaje de los alumnos en horario laboral de los padres, pero que ha renunciado a formar científica y culturalmente, no digamos socialmente.

La serie nos muestra que ni las leyes educativas, ni el esfuerzo del profesorado multiétnico, ni la buena voluntad general sirven para evitar el problema de fondo: el que cada grupo étno-cultural se reconoce en sí mismo y no en otros.

Desde el punto de vista técnico la serie está bien realizada, perfectamente montada y correctamente interpretada, tanto por los actores con cierta experiencia como por los que asumen los papeles de jóvenes estudiantes. El problema de esta serie es que se limita a presentar una situación de hecho, pero no aporta ninguna solución (acaso porque no existe) y, por tanto, a medida que avanza, va diluyendo su intensidad. En cualquier caso, es una serie digna de verse, si lo que se quiere es comprender lo que está fermentando en las escuelas de Europa Occidental (por mucho Brexit que haya, el Reino Unido, forma parte del mismo marco geográfico).

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